Ayer me invitaron mi hijo y mi nuera a un paseo a Imala, el plan fue desayunar y pasar a saludar a unos amigos de ellos que tienen una linda casa con un gran terreno donde mi nieto pasó el fin de semana. Después del rico desayuno campestre estuvimos unas horas en la terraza rodeada de plantas viendo cómo los niños jugaban entre árboles frutales.

Hoy reflexiono cuanto hemos descuidado ese estilo de vida en el que muchos crecimos con grandes patios entre árboles y juegos. Se construyen actualmente casas grandes y lujosas algunas con un mínimo de áreas naturales y casas pequeñitas sin espacio ni para un árbol. Los resultados son adversos pues entre la tecnología a la que invertimos mucho tiempo y los pocos espacios de recreación, estamos muy distantes de respirar saludablemente como quien descansa bajo un árbol o lee en un jardín.

Respirar —que es función vital— se convierte en algo tóxico en ciudades grandes, buscamos dónde vacacionar que exista aire puro como la playa o el campo, pero se regresa al mismo medio contaminado. Hay que conectar a las personas desde pequeñas para que sean conscientes de esta llamada hoy en día “inteligencia ambiental”.

Los árboles, las plantas y las áreas verdes actúan como calmantes para el estrés, incluso los estudios informan que los espacios verdes y la cobertura forestal en las ciudades están vinculados con niveles reducidos de obesidad y delincuencia. Hay una relación rota con la naturaleza siendo una fuente emocional importante para el desarrollo de los niños, informa la FAO. Pasar tiempo en el campo da estabilidad emocional, indica Christoff Rullman, director federal de la asociación para la protección de bosques en Alemania.

Tenemos en México organizaciones enfocadas ya en el tema, aún falta mucho por hacer pues nuestro territorio es inmenso y la cultura ambiental está en proceso, educar a los niños en la inteligencia ambiental es justo y necesario en esta época; buscar la manera de hacerlo primero en el hogar, independientemente del plantel educativo al que asista, tener espacios verdes aunque sean pequeños, pero el cuidado de las plantas fuera o dentro de casa abre la consciencia de lo importante que es cuidarlas y enseñar lo que nos aportan para nuestra salud y tranquilidad.

  Como formadores de vida, tanto los padres, educadores y hasta los abuelos, estamos obligados a dejar un mundo mejor, a cultivar en el corazón de los niños el amor y cuidado a la naturaleza pues muchos crecen entre paredes y tecnología, no conocen las rutinas de hormigas y mochomos, el canto de los sapos, el color de las ranas, el ruido del río que corre, montar un caballo, subir un sendero montañoso, cortar leña para hacer fogatas, pareciera todo esto un lujo, busquemos la manera de acercarlos al campo, al aire libre, a respirar profundo y saludablemente, dejemos en ellos sembrada la semilla del amor a lo natural.

Namaste.

 

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel.- (667) 751-2884

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