En 1939 se estrenó The Wizard of Oz con un argumento adaptado del libro El Maravilloso Mago de Oz, escrito por L. Frank Baum. Una fantástica historia infantil y metafórica que se maneja con alegorías enfocadas en diversas personalidades representadas por carismáticos personajes. Un mundo de brujas buenas y por supuesto, también brujas malvadas, donde las apariencias engañan y las figuras ensalzadas no siempre son tan maravillosas como aparentaban. Un interesante concepto que se puede desglosar por varios temas sociales, psicológicos e incluso políticos, conservando su esencia infantil.

Durante todo su recorrido ha inspirado una incontable cantidad de películas, obras de teatro, canciones y demás referencias dialógicas; no sólo por su trama, sino también por su forma, siendo la cinta más costosa de la productora en ese entonces, con alrededor de dos millones de dólares más los costos de la gira promocional.

Con el pasar de los años se convirtió en una película de culto innegable e incluso es de las pocas cintas consideradas como Memoria del Mundo por la Unesco, sin embargo, al momento de su estreno no obtuvo muchos números en taquilla a pesar de los comentarios positivos y la buena recepción de la crítica. No fue hasta su reestreno, diez años después, que se pudo recuperar la inversión de su realización.

 

La innovación del Technicolor

Dirigida por Victor Fleming, quien cedió parte de la producción para dedicarse de lleno a otra obra excepcional de su autoría, Gone with the Wind (Lo que el viento se llevó), película con la que junto a The Wizard of Oz, competería por partida doble en los Oscares de su respectivo año por Mejor Película.

The Wizard of Oz (al igual que Gone with the Wind) fue una de las primeras cintas en ser presentada a color, gracias a la innovación del proceso Technicolor. Luego de que Dorothy deja la ciudad de Kansas sumida en un tono sepia, la escenografía aprovecha el uso del Technicolor para lucirse con sets brillantes y coloridos, tan teatrales como el resto de la película, y de los cuales recordamos especialmente el renombrado camino de ladrillos amarillos (ya saben de dónde proviene esa famosa canción de Elton John, ‘Goodbye yellow brick road’).

 

 

Judy Garland como Dorothy

Los personajes de The Wizard of Oz quedaron inmortalizados; el asustadizo León Cobarde (Bert Lahr), el Hombre de Hojalata (Jack Haley), El Espantapájaros (Ray Bolger) y por supuesto, la curiosa y valiente Dorothy Gale, interpretada por una Judy Garland que brilla tal cual sus rojas zapatillas. Cada uno representaría lo que Dorothy tanto buscaba: cerebro, corazón y valor.

Con su papel de Dorothy, Judy Garland saltó definitivamente a la fama y se convirtió en una de las actrices más cotizadas del momento y la icónica figura que recordamos el día de hoy, 80 años después de su primer rol protagónico.

 

 

The Wizard of Oz, un musical para la historia

La parte musical de El Mago de Oz es uno de sus ámbitos más destacados. La canción ‘Over the Rainbow’, compuesta por Harold Arlen y Yip Harburg, es una de las piezas musicales más famosas de Hollywood, de la historia del cine y del mundo.

En definitiva, se trata de una película que recién cumple su 80 aniversario, pero que indudablemente ha dejado un legado inmortal e invaluable que combina esas características que tanto buscaba la misma Dorothy. The Wizard of Oz es una obra hecha con cerebro, corazón y valor, llena de memorables temas musicales, coreografías, diálogos ocurrentes, personajes extraordinarios y mucha imaginación.

 

 

 

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