Hay situaciones en la vida que te hacen sentir como si una energía eléctrica recorriera todo tu cuerpo y necesitaras reiniciarte. Es como si fueras una computadora sobresaturada y hay necesidad de vaciarla, resetearla —como dirían los expertos— y limpiar su memoria para recibir nueva información.

Algunas veces no es fácil dejar ir aquello que tenemos acumulado en nuestro disco duro, porque de cierta manera nos resistimos a perder esa información valiosa que nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida. Sin embargo, cuando empezamos a revisarla, nos damos cuenta que hay mucha información que sólo está saturando nuestra memoria, y para lo único que sirve es para mantenernos ciclados en ciertos comportamientos que ya son obsoletos.

Esos comportamientos son como un virus cibernético que sólo está ahí para robarnos y aniquilar cualquier pensamiento que se contraponga a nuestras creencias. Y lo más probable es que logre su cometido si no inyectamos un antivirus para renovar esa información que necesita urgentemente entrar a nuestro sistema.

Qué difícil es aceptar que necesitamos desaprender y renovarnos, volver a ser como niños, con la inocencia, con un nuevo comienzo, como lo explica Nietzsche cuando habla de las tres transformaciones del espíritu que el hombre debe pasar para encontrar la verdadera libertad y tomar decisiones que nos hagan dejar esa “comodidad” que nos mantiene como el elefante de circo, que aún a pesar de no tener ya ninguna cadena que lo tenga atado, la costumbre lo hace no moverse ni tratar de huir para mejorar su situación.

La vida es un ciclo que se cumple en el momento que empezamos a darnos cuenta que nuestros pensamientos ya no son los más adecuados a la situación que estamos viviendo y que, como una computadora, requerimos de un nuevo sistema para no quedarnos obsoletos a los cambios que día a día transforman nuestro mundo.

 

Por: Graciela Cueto Serrano

Experta en Comunicación y Desarrollo Humano

Facebook: Graciela Cueto en Pláticas de Café

@gracielacuetos

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