El rol de las madres ha cambiado radicalmente en los últimos 100 años. A principios del siglo XX, tal y como había ocurrido quizás desde hace siglos, el papel de una madre se reducía a tener un hijo tras otro a lo largo de su vida fértil y a tratar, en la mayoría de los casos con medios muy precarios, de lograr que el mayor número de hijos sobreviviera hasta la adolescencia temprana para que los varones se incorporarán a las labores productivas y a las niñas, a formar una familia desde una edad muy temprana.

Hoy las madres desempeñan un papel mucho más rico a nivel familiar, social y político. Las exigencias que marca el ritmo de la vida en una sociedad cada vez más competitiva, donde es necesario trabajar tanto la madre como el padre, parecieran obligar a muchas mamás a trabajar para complementar los ingresos familiares y también a formarse, a educarse y a capacitarse para entrar a un mercado laboral muy demandante.

Pareciera también que las clases de muchas escuelas están enfocadas a que las mamás hagan una buena parte de las tareas escolares (la famosa caja de composta, sin utilidad alguna, pareciera ser norma en muchas escuelas para formar una consciencia ecológica (¿?) entre los educandos, maquetas a grandes escalas y tareas en varias ocasiones fuera de una realidad educativa. Como si no fuera suficiente, hay que agregar que los niños asistan a clases de 7 de la mañana a 2 de la tarde, además deben inscribirse por las tardes en clases de idiomas, de deportes y de artes, supuestamente con el fin de tener mejores profesionales (¿?), realmente con tanta saturación se está logrando ese objetivo o sólo se logra estrés escolar, mayor tensión en los niños y que sean más retadores y desafiantes ante la autoridad por la misma ausencia de familia y amor de hogar, a esto le agregamos el cansancio de la madre y la exigencia del corre y corre a tu hijo también cansado, realmente se vuelve una tensión familiar, ¿con el afán de que mi hijo sea más competitivo?

Y qué decir de todas las madres que son cabeza de familia, quienes somos más numerosas por distintos motivos. Y a pesar de todo lo que hacemos, es bien frecuente que tengamos la sensación de que nunca es suficiente para darle a los hijos todo aquello que consideramos que necesitan, existiendo valores contrapunteados como las horas de trabajo y el tiempo “de calidad” que podemos darle a los hijos.

Hoy en día, en pleno siglo XXI podemos afirmar sin lugar a dudas que madre no es sólo la que engendra. Madre también significa hoy con frecuencia ser consejera, maestra, enfermera, confidente, trabajadora, diseñadora y costurera, chofer (casi, casi de Uber), cocinera y a veces mecánica, electricista, plomera y albañil cuando la casa requiere alguna reparación menor.

Ante la sensación de que nunca alcanzan ni el tiempo ni los recursos económicos para darle a los hijos todo lo que pensamos que necesitan, debemos tomar aire y aceptar que no siempre podremos darle a los hijos todo lo que quisiéramos o todo lo que deseamos para nosotros y no tuvimos. Y que si se los diéramos probablemente les estaríamos haciendo más mal que bien, como en la película de mexicana “Nosotros los nobles”.

Tengamos presente que, como madres, lo más valioso que les podemos transmitir a nuestros hijos nunca lo podrá comprar el dinero: la moral, los buenos modales, la honestidad, el respeto a ellos mismos y los demás, la prudencia y sobre todo, un valor que está cada vez más abandonado entre nuestros chicos y adolescentes: la disciplina. Disciplina que inicia en la mañana al tender la cama y bañarse para ir a la escuela, que sigue con el respeto a un horario diario de actividades de estudio y recreación y que culmina con una hora adecuada y fija para irse a la cama. Si tú como madre tienes la capacidad para transmitirles esto a tus hijos, ten la plena seguridad que harás más por ellos que enviándolos a las escuelas más caras, porque recuerda que las escuelas son para instruir, pero las familias son para educar. Ser madre no es dar lo que no tuviste, ni cargar con una consciencia de culpa, porque trabajas o crees que tu hijo merece más, ser madre es educar con amor y disciplina, ser consciente de las fortalezas y debilidades de nuestros hijos, ser madre significa permitirles crecer y vivir a nuestros hijos a sus tiempos no a los tiempos de instituciones educativas que llevan ritmos forzados y desgastantes para muchos niños, ser madre es enseñarlos a vivir felices, con respeto y compromiso ante ellos y la vida.

Muy feliz Día de las Madres a todas nosotras.

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica

Cédula: 8156408

Correo: erendirapaz2017@hotmail.com

Cel: (667) 996-3761

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