Una de las decisiones más importantes y trascendentales en nuestra vida es la de formar un matrimonio, una familia, casarse para realizar ese sueño anhelado de vivir con la persona amada. Son muchos los detalles para dar ese paso: planes, creencias, motivación, proyectos y un sinfín de cosas como dónde viviremos, cuántos hijos tendremos, cómo manejaremos los dineros, qué desea cada uno de nosotros, cuáles son los objetivos de estar juntos, cómo nos sentimos ante el futuro y mucho más. Lo curioso es que un mínimo de parejas no se plantea ni la mitad de lo mencionado, como si fueran valores entendidos en patrones establecidos sin detenerse a descubrir que los tiempos cambian vertiginosamente y son temas fundamentales para que la relación sea funcional y asertiva. Es la forma en que el conocer al otro se irá develando a través de la importantísima comunicación de sentimientos, valores, deseos, inquietudes, de cada tema que conforma el matrimonio.

Temas como lo económico, la relación con las familias de cada uno, la forma en que se educará a los hijos, cómo se obtendrá el patrimonio, la relación con las amistades, la vida sexual, no hay empresa más exigente y delicada que la unión de una pareja que en tiempos actuales invierte más energía en planear la entrega del anillo, la pedida, la fiesta, la cena, en resumen, la parte superflua y menos importante de tan dichoso y especial evento.

¿Qué podemos hacer para estar realmente conscientes del paso a seguir? El descubrir el amor entre ambos inicia la inquietud de querer permanecer unidos, no separarse, sin embargo, algunos por no decir muchos se quedan en esta etapa, disfrutar del goce de estar, del tú y yo y nada más. La compañía, lo divertido, la pasión, sin pensar para qué estoy haciendo esto. En la actualidad nos encontramos con jóvenes confundidos, con vacíos, con tendencias mecánicas como: tengo trabajo, tengo novia, me caso y tendremos niños, ¿se han preguntado para qué? ¿Es realmente el fin de su existencia? ¿Conocen el sentido de su vida? ¿Han descubierto ya su pasión de vivir? La vida me ha mostrado que no todas las personas son para casarse, a veces su misión y su pasión están lejos del matrimonio y se puede caer en el engaño de la tradición, el compromiso con los padres o simplemente es lo que sigue pues tenemos unos años juntos y ya nos toca casarnos; qué decepción cuando llega la vida en común y la cotidianidad.

Entre más autoconocimiento tenga cada uno les hará fincar una base fuerte y sólida para este gran compromiso, primero basado en el amor y después con los pies bien puestos sobre la tierra, realistas y objetivos, con una visión común y mucha alegría de vida pues si algo necesita una pareja para sobrellevar lo que se presente con objetividad y alegría. Crecer juntos es una tarea bella que necesita mucha cooperación de ambos en tiempos en los que nadie desea complicar ni tantito su comodidad, en tiempos en los que el ego está tan inflado que es más fácil decir mejor nos divorciamos que decir vamos uniendo esfuerzos para salir juntos de esto.

Entonces, si el casamiento es un reto nada fácil por qué no invertir más tiempo y esfuerzo en conocerse, en platicar sobre cada tema, en dialogar sobre sus sentimientos, sus miedos, sus carencias y talentos, para dar los primeros pasos seguros en lugar de enfocarse tanto en la fiesta, las flores, los pajecitos y todas esas cosas lindas que también pueden tener su tiempo, su espacio y lucir hermosas siempre y cuando se atienda lo primero y más importante, ¿para qué me estoy casando?

Si los preparativos son sencillos, no costosos, prácticos, que no le quite la paz a la pareja, que se den con armonía y si algo les va a desestabilizar darse el permiso de omitirlo, están dando los pasos con madurez y están decidiendo desde el común acuerdo y la empatía, lo cual les fomentará de ese tiempo en adelante, realizar juntos las tareas mayores para poder realmente tener un buen y feliz matrimonio. No se contraponen la elegancia y el glamour con la felicidad, simplemente es analizar si realmente es lo que se necesita para el inicio, por qué y para qué. Sería sumamente revelador responderse estas preguntas.

Namaste.

 

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel. 6677 51-28-84

Leave a comment