Un deporte vertiginoso, elegante, arriesgado. El Jai Alai o La Fiesta Alegre —como se traduce su nombre— llegó al país a finales del siglo XIX para enamorar a la afición que rápidamente adoptó este deporte vasco por la pasión que despierta y las múltiples emociones que genera a cada instante.

Durante la primera mitad del siglo XX, la Cesta Punta —como también se le conoce— se popularizó a tal grado que México llegó a ser el país con el mayor número de canchas.

Veladas que alternaban emoción y etiqueta

Fue en 1929 cuando se inauguró Frontón México, conocido como el palacio del Jai Alai, un recinto icónico de diseño art deco, creado por los arquitectos Teodoro Kunhardt y Joaquín Capilla, que se convirtió en emblema de la Ciudad de México.

En la época de oro del cine mexicano, los grandes actores de la época eran los recurrentes a este inmueble de la colonia tabacalera. Por sus pasillos desfilaron no sólo grandes del celuloide mexicano, sino internacional. Orson Wells, Ernest Hemingway, Mario Moreno ‘Cantinflas’, María Félix y Pablo Neruda disfrutaron de los encuentros de pelota vasca.

Pedro Armendáriz filmó la película La Noche Avanza, del director Roberto Gavaldón, donde representaba a un campeón del Jai Alai. La vida de esa época en México no se entendía sin este deporte, que dejó marcada a una generación entera.

En los ochenta

Este deporte tuvo otro gran auge durante la década de los ochenta. Los pelotaris gozaban de gran popularidad, a tal grado que algunas marcas de dulces promocionaban estampitas con el rostro de Pepe Musi, el campeón mundial que México legó a la historia del deporte de la cesta.

México era entonces uno de los grandes exponentes del Jai Alai junto a España, Francia y Cuba. Sin embargo, el sueño de la publicidad duró poco, cada vez más los aficionados se fueron alejando de este emocionante espectáculo.

Al borde de la extinción

En aquellos años, uno de los grandes atractivos de este deporte eran las apuestas legales que tenían lugar gracias al talento de los jugadores. Pero el dinero fácil fue más rápido que la pelota y dejó de importar si eran caballos, galgos o pelotaris, sólo importaba ganar dinero.

En México, el exceso en las apuestas también hizo que se regulara su práctica, hasta extinguirla.

En los noventa, se empezaron a cerrar frontones. El icónico Frontón México cayó en el abandono al ser clausurado por sus trabajadores ante la falta de pago de salarios el 2 de octubre de 1996.

Fueron pocos los lugares que mantuvieron vivo este deporte.

Un segundo aire

Después de un largo periodo y con la huelga de dos décadas, Frontón México abrió sus puertas el 10 de mayo de 2017, con un solo cambio, el color rojo ocre que ahora cubre su fachada.

Desafortunadamente, los más de 20 años que permaneció cerrado, sufrió del olvido de algunos fanáticos, no de los de más arraigo y amor a este deporte. Ahora, desde la reapertura, se busca que la juventud se enamore de la pelota vasca.

Y también es el primer frontón en el país que alberga un torneo de Jai Alai femenil, mismo que se celebró en junio de 2019. Esto a pesar de que la Cesta Punta fue una de las primeras disciplinas en darle espacio a las mujeres en las cachas.

Para jugarlo

Se requiere de una cancha o frontón; un mínimo de dos pelotaris —forma en que se llama a los jugadores—; una cesta por jugador; y pelotas.

El frontón

El Jai Alai se juega en una cancha, conocida como Frontón o Jai, que consta de tres muros: el «Frontis» o pared frontal; el muro de «Ayuda» o lateral; y el «Rebote» o pared posterior. La cancha está dividida en 16 cuadros de igual longitud; y en ella sobresalen los números 4, 7 y 10 ½.

La cesta

El nombre original del Jai Alai (Cesta Punta o Zesta Punta —en Euskera—) tiene su origen en la cesta que se porta en la mano derecha para jugar. Al «encestar» la pelota ésta debe entrar por la punta de la cesta; y luego, al ser lanzada, regresar y volver a salir por la punta. De ahí su nombre.

La cesta es única y se adecúa a la estatura, medida, estilo y posición de juego de cada pelotari (delantero o zaguero). Se realiza de forma artesanal, la estructura de una cesta contiene castaño y su cuerpo se teje con un material plástico o de mimbre; a éste último el cestero le da mantenimiento después de cada partido.

La pelota

Cada pelota se realiza en un año y tiene un tiempo de vida útil de aproximadamente 20 minutos en la cancha. Su centro está hecho con goma de caucho y se recubre con hilo de lana. Finalmente, dos capas de piel de cabra cocidas le dan el acabado y resistencia final.

Durante un partido las pelotas alcanzan más de 300 Kms/hr; cuando la pelota «muere» es porque al menos una de las capas de piel se reventó. La pelota entonces es rehabilitada: dos nuevas capas de piel serán cosidas, para luego volver al juego.

Las pelotas vivas tienen mucha vitalidad y son muy rápidas; las pelotas muertas, en cambio, son más lentas. El pelotari elige la pelota de juego dependiendo de su estilo y del de su contrario.

El pelotari

El pelotari es el jugador de este deporte, puede ser delantero o zaguero.

El delantero se ubica en los cuadros alegres de la cancha (1-7); realiza los saques y tiene un juego ofensivo pues su principal objetivo es hacer «tantos» (puntos).

El zaguero se encuentra en los cuadros lúgubres (8-16); aunque su juego es más defensivo y apoya al delantero cansando al otro equipo, también ataca cuando tiene la oportunidad.

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