No es una moda, es una manera de vivir y viene desde Dinamarca.

Dinamarca es uno de los países más felices del mundo. Esto se le atribuye principalmente a que tienen eficientes sistemas de salud y educación pública, ingresos altos, estabilidad política, poca corrupción, bajos índices de desigualdad de género y generosidad.

Y, si bien todos estos parámetros permiten concluir de forma objetiva su calidad de vida, existe un término intraducible que define su lifestyle y justifica su eterna felicidad: Hygge (se pronuncia Juu-gue). Es una filosofía de vida que podría interpretarse como “lo bueno para el alma” o “lo acogedor”.

En pocas palabras, Hygge es disfrutar una taza de café tras una pesada jornada laboral. Es un libro frente a la chimenea. Es la sensación que produce la frescura del pasto en tus pies. Es el sabor de una copa de vino. Es una charla con amigos. Es el olor de la tierra mojada mientras llueve. Es gozar la vida, ser bueno contigo mismo, no negarte nada.

El término ha ganado gran popularidad entre los millennials, la generación que se caracteriza por buscar experiencias más allá de bienes materiales. El Hygge ha comenzado a extenderse en las nuevas generaciones, quienes parecieran estar descubriendo que relajarse y disfrutar de un momento acogedor con amigos es bueno para el alma.

Por supuesto que incluye una estética propia y digna de los escandinavos. Espacios acogedores, que contrastan el blanco con la madera en crudo, tejidos de punto extra chunky, naturaleza muerta, ramas secas de árboles, cuerdas de fibras naturales.

Se basa en cinco pilares: la atmósfera, la ropa, la comida, las actividades y la compañía. Todo esto, por supuesto, con un denominador común: “lo acogedor”.

El concepto puede traducirse a tendencias de moda y belleza. En términos capilares, es utilizado para describir aquel tinte que busca un look natural y cómodo que no requiere de mucho mantenimiento.

En cuanto a moda, busca alejarse de las pretensiones y acercarse al confort. Es un look minimalista, con tejido de punto y fibras de apariencia natural.

Así que comienza a comprar velas, ropa extra cómoda, el mejor café (o té) que puedas encontrar, las tazas más lindas y continúa devorando aquel libro que tenías pendiente. Dale la bienvenida al Hygge y… ¡a disfrutar la vida!

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