En las reuniones entre amigas, incluso desde las niñas de 15 años, se escucha con frecuencia la expresión todos los hombres son iguales. Hasta en la película Frozen de Disney se menciona explícitamente “todos los hombres son rudos y testarudos”. Y esto podría ser real, si permitimos que una pareja se apodere de nuestras vidas, por costumbre o imitación de roles, cuando cedes tu voluntad y tu dignidad, para vivir dependiendo de la voluntad del otro.

Esa permisividad que se vive con frecuencia en muchas parejas puede poner tu mundo de cabeza o hacerte sentir que vas en una montaña rusa. Sin embargo, soy fiel creyente en el amor, en el amor de pareja, en la complicidad, en esa unión mágica, en esa que se creía ver en los abuelos o en los padres. Cuando escucho la expresión, “quiero un amor bonito, como los de antes, que se escribían cartas”, entonces cuestiono: ¿Quieres o idealizas ese modelo de amor, copiado de los cuentos de hadas e incubado en la burbuja de cristal en la que algunos padres encierran a sus hijas? Esto te conduce a alejar a varias personas de tu vida, por expectativas insatisfechas y por supuesto, por vivencias de tu vida, que no son sino barreras y miedos.

Sin embargo, la vida te mostrará que no todos los hombres son iguales. Aunque puede ocurrir que un hombre te haga creer que todos te van a engañar, que hasta tu familia te engaña y miente, te podrá enseñar que sólo eres un objeto para él, te podrá mostrar que por ser madre soltera o divorciada no tienes valor y te enseñará a estar agradecida con él por todo lo que ha hecho por ti y tus hijos. Otro día podrás encontrarte con un hombre que, a través de su silencio, de ignorarte, te haga sentir menos y te trate como tal. Puede haber otros que te muestren que sólo vales por lo que tienes. No faltarán quienes te mostrarán por medio de sus chistes y sus burlas lo poco que según ellos tú vales. Para otros más serás sólo un accesorio, un escalafón para subir dentro de un grupo social o religioso. No faltará quien te quiera hacer sentir que sólo sirves para encuentros casuales y que careces de valor para formar un compromiso contigo porque tienes un pasado y carecen del amor suficiente para compartir su vida contigo.

Hasta que llegue el día en que comprendas que de una forma u otra tú has permitido esta situación. Inclusive es posible que hayas vivido de esa forma con tus padres o tus abuelos sin darte cuenta. Un día comprenderás que tú tienes mucho valor, seas soltera, divorciada, viuda, con hijos o sin ellos, tu valor como persona es enorme, realmente inconmensurable.

Cuando te propones encontrar a tu media naranja incurre en un error fatal: si buscas una media naranja vas a encontrar sólo la mitad de él, la mitad de su tiempo, y en general todo será a medias.

Sin embargo, para poder amar hay que ser congruentes con las metas que quieres alcanzar y hacerlas bien; cuando se siente y vives el amor propio permites que las personas se acepten y respeten a sí mismas, que confíen y crean en sus habilidades, en lo que verdaderamente quieren para ellas en sus vidas, cuando visualices esto comprenderás hasta dónde has permitido y hasta dónde seguirás permitiendo disrupciones emocionales y físicas en tu vida.

Sólo te necesitas hoy a ti misma para mejorar tu mundo; para cambiar completamente tu perspectiva sobre el amor, la vida y las relaciones. Sólo requieres aceptarte con tus errores y trabajar en ellos, y llegará algo muy parecido a la persona ideal. Cuando te enamores de él, vas a reafirmar todo aquello en lo que solías creer: en la confianza, en tu valor como mujer. Te darás cuenta que no todos los hombres son iguales.

Él te va a demostrar que hay hombres a los que no tienes que temer; que siempre van a ser dignos de tu confianza. Él te va a enseñar que hay algunos hombres por los que vale la pena arriesgarse y vivir esa relación. Ese hombre te mostrará que tú vales mucho, con hijos, sin hijos, con pasado; que hay hombres que nunca te lastimarían deliberadamente, que hay hombres que no sólo quieren un episodio de sexo casual, sino que quieren una vida contigo, que realmente están buscando amor. Vas a conocer a un hombre que siempre te va a escuchar; para asegurarte que todos tus pensamientos y sentimientos van a ser validados y que te prestará atención.

  Va a ser el tipo de persona que te empujará y motivará para que encuentres el éxito en la vida. No un impedimento para convertirte en lo que quieres ser, en lo que estás destinada a ser. Algún día conocerás a un hombre que te enseñará que no todos los hombres van a estar celosos de tu éxito; un hombre que te va a servir como un verdadero compañero en tu vida. Sin prejuicios él estará ahí y esto será recíproco.

Conocerás a un hombre que te va a hacer sentir segura y a salvo en tu lugar en la relación, que no tienes que competir con nadie al estar en la vida de él. Va a ser una persona que nunca te hará sentir que tienes que cuestionar su amor por ti. Va a ser quien no ponga las barreras de su pasado o tu pasado como excusa para no tenerte en su vida. Va a ser un ser humano que se asegurará de que sepas cuánto te quiere y te dará el lugar que mereces como mujer en su vida.

Finalmente, es importante también que seamos prácticas, frías y cerebrales para darnos cuenta si ésta persona es aquella de la que venimos hablando. Necesitas ver siempre más allá, porque estás eligiendo un compañero con la intención de esté contigo, idealmente, para el resto de tu vida. Por ejemplo, ¿cuándo enferme o muera su expareja, te va a dejar a ti para acompañar a sus hijos, va a pagar médicos y funerales? Piensa, una pareja que tiene un historial largo de romances casi seguramente te coloca de inmediato y te valora como una más en una larga lista y algo que se puede desechar al primer problema porque no vale la pena invertir tiempo ni luchar por conservar una relación familiar. Inclusive checa si tiene algún negocio, ¿sus exparejas siguen siendo socias de él y las tiene que ver y atender con regularidad? Revisa pues con sensatez y ecuanimidad estos y otros detalles de sentido común y que los filtros que genera el enamoramiento encubren, atenúan y distorsionan con facilidad.

Concluimos esta reflexión con las sabias palabras de Virginia Satir: Hay que sentirse digno de ser amado y sentirse capaz de amar.

Por: Erendira Paz

Psic. Clínica

Cédula: 8156408

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Cel: (667) 996-3761

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