La medicina nuclear se define como la rama de la medicina que emplea isótopos radiactivos para el diagnóstico, tratamiento e investigación médica. Sus técnicas más comunes se centran en dos grandes áreas médicas: diagnóstico y tratamiento.

Diagnóstico:

Se basan en los radiofármacos o trazadores, que son sustancias que, introducidas en el organismo, permiten su seguimiento desde el exterior. El trazador se fija en un tejido, órgano o sistema determinado. Mediante la utilización de una gammacámara se obtienen imágenes de dicho órgano, que no son únicamente morfológicas, sino funcionales. En los últimos años, gracias a la tomografía por emisión de positrones (PET), los estudios han pasado a ser moleculares.

Los trazadores reciben este nombre porque se administran en dosis muy pequeñas, que no tiene ninguna acción terapéutica, efectos secundarios, ni reacciones adversas graves.

En la actualidad están disponibles cerca de 100 radiofármacos, que permiten el diagnóstico precoz en cardiología y oncología, infecciones ocultas, enfermedades óseas y renales.

Algunos de sus usos comunes son:

Corazón. Visualizar el flujo sanguíneo y la función del corazón. Evaluar los daños al corazón después de un infarto. Evaluar los resultados de los procedimientos de revascularización. Evaluar la función cardiaca antes y después de la quimioterapia (MUGA).

Pulmones. Evaluar la función pulmonar en enfermedades restrictivas y sospecha de tromboembolismo.

Huesos. Evaluación y seguimiento en fracturas, infección y artritis. Evaluar la enfermedad ósea metastásica y tumores óseos. Evaluar prótesis articulares dolorosas.

Cerebro. Investigar anomalías en el cerebro, como convulsiones, pérdida de memoria y alteraciones en el flujo sanguíneo. Detectar la aparición temprana de trastornos neurológicos como la enfermedad de Alzheimer. Planificar la cirugía y localizar focos epilépticos. Evaluación de pacientes con sospecha de enfermedad de Parkinson. Evaluación de la recurrencia del tumor cerebral, la planificación quirúrgica, radioterapia o la localización de la biopsia.

Renal. Analizar la función de los riñones de manera individual y posterior a un trasplante. Detectar la obstrucción de las vías urinarias. Detección y seguimiento de reflujo urinario.

Otros sistemas. Identificar la inflamación o la función anormal de la vesícula biliar. Evaluar las complicaciones postoperatorias de la cirugía de la vesícula biliar. Identificar sitios de sangrado en el intestino. Evaluar el vaciamiento del estómago. Evaluar el edema de origen linfático. Evaluar fiebre de origen desconocido. Medir la función de la tiroides para detectar aumento o disminución en su actividad. Determinación de la presencia o propagación del cáncer en diversas partes del cuerpo. Localizar los ganglios linfáticos centinela antes de la cirugía en pacientes con cáncer de mama, de la piel o tumores de tejidos blandos. Detectar tumores poco frecuentes del páncreas y las glándulas suprarrenales.

Tratamiento:

Desde el punto de vista terapéutico, la medicina nuclear tiene sus principales aplicaciones en el cáncer de tiroides, el hipertiroidismo y el tratamiento del dolor óseo. Evaluar la respuesta a la terapia y detectar la recurrencia del cáncer.

Actualmente se hallan en fase de investigación radiofármacos para tratar más de 35 enfermedades y se espera que la mayoría de estos fármacos estén en el mercado próximamente.

Si su médico le solicita algún procedimiento de medicina nuclear, no dude en ponerse en contacto con Hospital Angeles Culiacán al 758-7700 ext. 2140, 2132 y 2086.

Leave a comment