Estamos en un tiempo en que de manera especial se dedica al ser más sublime que Dios ha creado y es una madre. Quienes tenemos aún la dicha de que esté con nosotros y la bendición de permitirnos pasar momentos a su lado, no desaprovechemos la oportunidad que tenemos y el regalo diario que nos da la vida de disfrutarlas; las que ya partieron quedan en la memoria y en los corazones de esos hijos como la mujer que daba la vida sin reserva por ellos, con un amor único e incondicional.

Todo en la vida tiene un manual de aprendizaje pero para ser mamá no, se aprende con el sentido común porque cada hijo es diferente y tienen sus propias necesidades y porque no existe mamá que no busque otra cosa para sus hijos que no sea su bienestar, que cada día sientan y vivan el amor que sólo ella les puede dar, que es incondicional, infinito, perdonador, que surge de lo más profundo de las entrañas de su ser y se queda grabado de por vida en sus corazones.

Sin embargo en alguna etapa de la vida existen fricciones e incluso rupturas en la relación madre-hijo que dejan huellas profundas y dolorosas que hacen que la vida no sea la misma para ninguno y es por eso que aprovecho este espacio para compartirles algunos tips tanto a mamás como a hijos para fortalecer este vínculo tan importante en la vida de cada uno:

Respeto mutuo. Es indispensable en esta relación el respeto por tu mamá, tal vez no estés de acuerdo con ella pero ha vivido más y aunque no lo creas jamás hará algo para lastimarte y todos sus esfuerzos, así como sus consejos, son para que te vaya bien. Mamás, respétense a sí mismas ya que su lugar es vital en un hogar, sus hijos tienen que aprender que no sólo son madres sino personas con una vida que necesita sus espacios, tiempos, relaciones como cualquier persona.

Tiempo de calidad. Hoy en día las mamás no sólo están con sus hijos sino que tienen que contribuir en la economía del hogar y si bien no son todas, una gran mayoría tiene que salir también a trabajar. Las mamás necesitan también sus tiempos a solas, con amigas, con la pareja, desarrollarse a la par que sus hijos crecen, por eso el tiempo con sus hijos es vital y si no puede haber cantidad sí pueden tener calidad donde esos momentos sean sólo para ustedes y nadie más, donde puedan hablar, divertirse, descansar unidos.

Ámense y demuéstrenlo. En una relación madre-hijos no demos por hecho que la mamá los ama y los hijos no pueden prescindir de ellas, demuestren su amor, díganse cuánto se aman, consiéntanse continuamente con abrazos y besos, que es lo que fortalece la relación y da un ambiente de seguridad, paz y estabilidad a los hijos.

Por encima de los errores, el amor. Las mamás no somos perfectas, ni tenemos hijos perfectos, cada día nos equivocamos y tal vez sin intención nos lastimamos, pero por encima de cualquier fricción o situación incómoda debe permanecer el amor y el perdón para que no haya nada que estorbe esa relación.

No olvidar los limites. Es verdad que debe existir una relación abierta entre madre e hijos en total libertad y confianza, pero ojo, las mamás no somos las mejores amigas de nuestros hijos, somos su mamá, la persona con la que pueden hablar con total libertad de cualquier cosa, que jamás los juzgará, que siempre los apoyará, que celebrará sus éxitos y los levantará de sus fracasos, pero el límite es ese; es la mamá y lo es para siempre.

Que este mes la celebración sea diferente por el merecido homenaje que se merece cada madre de este mundo sin olvidar que cada día es la celebración de esa mujer que da la vida por sus hijos con amor, paciencia, ternura, con lágrimas, con sonrisas, a veces con dolor en el corazón, pero definitivamente con la certeza que esos hijos que Dios le concedió son los que ella necesitaba y son los mejores del mundo. Un abrazo, mi oración y reconocimiento a cada una de ustedes mamás.

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