“La felicidad sucede cuando lo que piensas, lo que dices y lo que haces están en armonía.”

—Mahatma Gandhi

Un día, el maestro le dijo a su alumno: “Serás feliz el día en que seas auténtico” –¿Y eso qué significa, maestro?, inquirió el alumno– El maestro, de forma por demás lacónica, le respondió escuetamente –“Serás feliz cuando seas congruente contigo mismo”.

El alumno no entendió del todo, y ya no se atrevió a preguntar más; se quedó callado y se retiró muy pensativo. Durante días, y semanas enteras, estuvo reflexionado sobre el mensaje de su mentor y llegó a algunas conclusiones…

Ser auténtico es ser uno mismo, es actuar conforme a lo que a uno le gusta, lo que le parece adecuado, sin fijarse en el qué dirán. Es indiscutible que no por ello sería válido actuar contra natura, ni olvidar los valores universales, ni lo que es bueno o malo, conforme a lo que diga el sentido común.

Ser auténtico es tener congruencia, tener consonancia, tener armonía de mente, cuerpo y alma. Es tener alineación entre lo que se piensa, se siente y se hace. El día que logremos tener esa ilación de pensamiento, sentimiento, palabra y obra, ese día seremos felices… ¿Por qué? Porque ser feliz es estar, lo más que se pueda, en un estado de ánimo de satisfacción plena, por gozar de lo que se desea o por disfrutar de algo que es bueno; bueno para el alma, cuerpo y mente, en perfecta alineación y conexión con un poder superior.

Ser congruente es tener la capacidad de mantener un vínculo lógico y alineado, entre dos o más cosas. Ser congruente significa ser fiel a uno mismo y mantener una relación lógica y afín entre lo que pensamos, lo que sentimos, lo que decimos y lo que hacemos. Algo que, en principio, puede resultar tan fácil y tan obvio, es a menudo nuestra principal fuente de conflictos internos… y de infelicidad.

—Ahora lo veo más claro, reflexionó para sí el alumno, quizás sea tan simple como pensar, hablar, sentir y actuar en concordancia con lo que Él quiere para mí, y no mi ego, y no los demás, y no la ignorancia de mi mente que no sabe que son las cualidades de mis pensamientos las que determinan las condiciones de mis experiencias mundanas, y por ende la felicidad misma.

Además, al ser congruente –añadió el alumno– se pueden lograr estos otros beneficios:

•Convertirse en un ejemplo a seguir. Los demás creerán en aquella persona que sea congruente.

•Ayudar a mejorar a la comunidad. Las acciones personales se sumarán al bien colectivo.

•Sentirse orgulloso (y feliz) de los logros personales, de hacer las cosas bien.

•Inspirar a otros y devolver la esperanza a quienes quieren generar un cambio en su entorno.

Hay quienes dicen que la felicidad llega cuando se está en paz, en un estado de serenidad, y le encuentro similitud a lo que dijo el maestro: “Autenticidad es felicidad”; por tanto, si se es auténtico, se estará en paz consigo mismo.

“Algún día, en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.”

—Pablo Neruda

Por: Manuel Sañudo Gastélum

Coach y Consultor

manuel@entusiastika.com

DR © Rubén Manuel

Sañudo Gastélum

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