YOGA

Salud por medio del perdón

 

¿Quién no conoce el dolor? Pero, ¿cuánto de este dolor está ligado al rencor? Hay múltiples y diversas enfermedades, muchas veces no sabemos porqué ocurren, ¿será que la rabia y el resentimiento las producen? Hasta el día de hoy no podemos asegurar o probar científicamente que esto sea real. Sin embargo hay una propuesta: El proceso del perdón permite transformar el dolor en salud.

 

El perdón es un proceso interno que culmina en un cambio de conducta al exterior que permite forjar una nueva manera de ver la vida. Es una disciplina constante y cotidiana, como cualquier habilidad que va adquiriéndose. Practicar el perdón con las pequeñas cosas, los eventos más molestos hasta los más graves, para terminar perdonándose a sí mismo. Porque ahí está la clave, el perdonarse a sí mismo.

 

El perdón requiere del reconocimiento del enojo y la rabia que sentimos, que nos ayudan a identificar de dónde nace esa profunda molestia que oprime, desgasta, acelera, inquieta, esa herida que se encuentra en el fondo de nuestro ser. Al conectar con las heridas se vienen sensaciones abrumadoras y de vulnerabilidad muy fuertes, y se puede caer en el terrible resentimiento que nace por sentir una y otra vez el enojo.

 

Encontrar la raíz de nuestro rencor es necesario para poder sanar. El perdón se lleva a cabo desde la decisión muy personal, el reto es vencer las creencias que existen alrededor de él. Algunas de estas creencias son: Perdonar me hará vulnerable o será darle la razón a quien me ha dañado. Otras son: no quiero que me vean débil, si perdono tendré que seguir en contacto con esa persona, ella o el merecen mi odio, quedaré como tonto, etc. Al evitar el perdón y quedar atrapados en la rabia nos privamos de una sensación de liberación, tranquilidad y armonía pero aún así, el perdón es un paso poco común.

 

Ahora revisemos; ¿Qué es el perdón? Es un acto de voluntad para liberarse del pasado doloroso, decidir no seguir sufriendo; renunciar al deseo de venganza; darse la oportunidad de sentir compasión y ternura; negarse a continuar en el papel de víctima, o de victimario; es poder estar en desacuerdo con alguien sin dejar de sentir amor, aprecio, afecto por el otro. En resumen: es un modo distinto de percibir a las personas y las circunstancias y eventos de la vida.

 

Hay una frase que me gusta y dice: No sabes qué batallas está librando cada persona a tu alrededor, así que abstente de juzgar pues si conocieras su historia tu sentir sería diferente. A veces con superficialidad juzgamos y además sentimos coraje por algo desconocido, ¿no es una paradoja? Pues sentirnos mal por algo ajeno, ¿a quién creen que perjudica? ¡A quien juzga! A su hígado, a su mente, a su estado emocional… ¿Vale la pena sentir enojo por algo que ni siquiera nos corresponde pero si nos lastima?

 

No podemos vivir justificando comportamientos negativos o improcedentes propios o ajenos, no podemos hacer como que todo está bien cuando no es así, ni mantenernos en relaciones o situaciones tóxicas. Necesitamos sentido común, autoconocimiento, paciencia y verdaderas ganas de evolucionar para pulir nuestra vida, para dejar de tropezar con lo mismo que nos daña.

 

Existen 5 pasos en el proceso del perdón: Ponerle nombre a la herida, escribir el hecho para identificar qué es lo que nos ha lastimado profundamente, validar y reconocer el caudal de los sentimientos que se presentan, reparar el daño, y el recuento. El perdón no implica a la otra persona, es en nuestra mente, de acuerdo a nuestras creencias, no es olvidar o justificar al otro, es soltar el amarre emocional que daña. Por eso la importancia  del último paso, el recuento: cada experiencia es una oportunidad de aprender, madurar y transcender.

 

Y termino con una pequeña historia:

Dos amigos caminando por el desierto comienzan a discutir, uno de ellos propina una bofetada al otro… Lastimado pero en silencio escribió en la arena: Mi mejor amigo me dio hoy una bofetada.

Siguieron caminando y encuentran un oasis donde deciden bañarse, quien había sido lastimado comienza a ahogarse siendo salvado por su compañero. Al recuperarse escribió sobre una piedra: Mi mejor amigo hoy ha salvado mi vida. ¿Por qué al lastimarte escribes en la arena y ahora que te salvo escribes en una piedra?, pregunta el compañero, a lo que respondió:

Cuando alguien nos lastima debemos escribirlo en la arena donde los vientos del perdón puedan borrarlo. Pero cuando alguien hace algo bueno por nosotros debemos grabarlo en piedra, donde ningún viento pueda borrarlo jamás.

 

Un hermoso tema para reflexionar, no hay felicidad sin perdón, no hay alegría sin perdón, no hay una vida plena sin perdón. Estamos en tiempos de bendiciones, de inicios, ¡de fiesta! Pero también en tiempos de renovación, lejos del rencor, con el perdón en la mano. Si necesitas guía para perdonar te invito a consulta con flores de Bach. Namaste.

 

Paty Maytorena

Yoga Master

Cel. 66 77 51 28 84

Correo electrónico: patymaytorena@hotmail.com

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