YOGA

“Los Niños y su Magia”

Este artículo quiero dedicarlo a todas las mamás y las abuelas con la fortuna de tener cerca en su vida y en su corazón la magia de un pequeño angelito que ilumina más que las estrellas a cada una de ellas.

Los niños han sido una importante parte de mi vida pues creo que son como luces intermitentes de belleza, energía, movimiento, dulzura, locura, reto y una mezcla de sensaciones, sabores, sentimientos, etc., interminables. Soy la mayor de seis hermanos, somos tres mujeres y tres varones, a todos los vi crecer y disfrute de su maravillosa compañía. Después fui madre de cuatro increíbles muchachitos que así como me volvían loca de felicidad durante su infancia, había días que quería apagarlos como si fueran electrónicos y guardarlos en un cajón por algunas horas para reponerme del cansancio y del estrés.

Tres varones y una niña son muy buena tarea cotidiana y si no se duerme bien o las tareas del hogar se acumulan, la espalda y las piernas gritan cuanto desean descansar. Educar pequeños no es fácil, es un gran y entretenido reto si se hace con calidad. Poner frente al televisor o dejarle con alguien del servicio por un rato es una buena ayuda pero hacerlo por horas nos priva de disfrutar su compañía, evade la responsabilidad y las consecuencias pueden ser amplias brechas cuando crecen y deseamos conocerles y comunicarnos con ellos. Durante la infancia los peques dependen del cuidado de los padres, educarlos implica una enorme paciencia, el cansancio físico es evidente e inevitable; durante la infancia de mis hijos, cuando sentía la responsabilidad fuerte, deseaba a ratos que crecieran rápido, ignoraba que entre más grandes mayor es el reto de forjarlos.

Con yoga aprendí lo valioso de vivir cada momento con su compañía, jugar con ellos, escucharles, abrazarlos, compartir sus gustos, inquietudes y borrar sus miedos con alegría y entretenimiento asertivo y formativo. Hacíamos convivencias familiares gratas tomándoles  en cuenta como personitas tan importantes como los adultos. De manera que sus opiniones y sus ideas tenían un valor especial, sabían y sentían que eran importantes y muy amados por sus padres, sus abuelos, todos aquellos que rodeaban sus vidas, incluso los grandes amigos que pasaron hasta la fecha a ser tíos de cariño.

Los niños por su deseo de explorar y conocer el mundo, por ser inquietos y grandes investigadores, reciben algunas veces calificativos muy inadecuados, etiquetas que rompen su corazón y bajan su autoestima que apenas se está formando. Un niño nunca es horroroso, ni malo, ni ventajoso, un niño es el espejo de sus padres, si algo en su conducta incomoda a los padres, revisen la propia, un niño pequeño necesita que sean sus padres quienes van al psicólogo a recibir asesoría, no es él quien tiene la responsabilidad.

Los niños son lo más maravilloso del planeta, son la luz de la vida, la esperanza y la ilusión de los corazones que los aman, somos los adultos quienes necesitamos aprender a tratarlos, a respetarlos y amarlos como se merecen. Es increíble que un niño indefenso venga al mundo a sufrir, que no tenga comida, vivienda, ropa, educación, por la pobreza, pero más triste cuando teniendo lo necesario sea maltratado y mal querido. Esas personitas crecen lastimadas y muchas veces se dedican a lastimar. No es lógico que niños de pocos años sean violentos o abusones con otros, ¿qué viven en sus casas y con sus familias? Problemas de conducta existen entre ricos y pobres, no es lo económico lo que marca la pauta, es la unión familiar, los afectos y el buen trato lo que necesitan nuestros niños.

Algunas mujeres tenemos la gran fortuna de ser abuelas, es un regalo maravilloso que la vida y nuestros amados hijos nos permiten vivir, es como si Dios mismo tocara nuestro corazón y nos hiciera tan felices que no podemos creerlo. Si mis hijos fueron un gran tesoro que disfrute al máximo, mis nietos son la felicidad más grande que he conocido. Es un cariño inimaginable hasta que ese pedacito de cielo está en nuestros brazos. Si ahora las jóvenes parejas están ocupados por el trabajo, si están abrumados por la responsabilidad, o aunque sean los mejores padres, esos niñitos encantadores tienen también una abuela o dos en quien ellos pueden sentir un gran cariño, tan especial que cuando nuestras abuelas han partido han marcado con un cumulo de hermosas vivencias nuestra existencia.

Mujeres hermosas que han tenido la bendición de ser madres y abuelas, tienen frente a ustedes lo más grande de la creación; esas manitas, esos ojitos, esa personita que definitivamente saca canas azules y verdes son el futuro del mundo, graban cada palabra, cada gesto, cada muestra de amor o de violencia, seamos conscientes y amorosas, responsables y unidas, porque ellos merecen lo mejor de nosotras, no sólo son lindos de bebés con sus gracias, también son hermosos con sus rebeldías y su curiosidad.  Tengamos paciencia, respiremos profundo cuando estemos cansadas, que se lleven al crecer lo mejor de nosotras y ellos a su vez puedan dar a los demás lo mejor de sí mismos. Cada niño es valioso y bello, de nosotras depende su formación emocional y espiritual, como mujeres les mostramos el mundo de la sensibilidad más fácil que los hombres, el arte, la expresión, el contacto con Dios, en conjunto con sus padres, las abuelas también enriquecemos el alma de los nietos. Que seamos las madres y las abuelas fortaleza y luz para su camino a través del amor. Namaste.

Paty Maytorena

Yoga Master

Cel. 66 77 51 28 84

 

Correo electrónico: patymaytorena@hotmail.com

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