YOGA

Las emociones, los pensamientos y el cuerpo

Ya algunos autores como Louise L. Hay con libros como ”Tú puedes sanar tu vida” o Lisa Bourbeau con ”Obedece a tu cuerpo. ¡Ámate!” nos muestran cómo los pensamientos negativos y las emociones mal manejadas o reprimidas afectan directamente a la salud, por lo que me parece muy importante considerar estos enfoques de autoayuda.

¿Es real que nuestro cuerpo grita lo que nosotros callamos? Sabemos de nuestras emociones porque las sentimos, de nuestros pensamientos porque están ahí rondando en nuestra cabeza, no los vemos, pero son reales; sabemos también que si pensamos de más puede saltar un dolor de cabeza o si reprimimos el llanto puede doler el pecho o la garganta. Se da un profundo malestar que afecta a diversas partes del cuerpo y lo sabemos pues nos ha pasado alguna vez. No es fácil tomarlo en cuenta porque sentir feo, por decirlo así, nos hace vernos vulnerables, débiles, según algunas creencias. Tengo dolor de estómago prefiero pensar que algo me cayó mal, es más fácil dejar la responsabilidad en la comida que asumir que algo me está inquietando, tengo dolor de cintura porque levanté algo muy pesado o me senté durante muchas horas, lo cual puede ser real, no necesariamente soy fuerte como un roble, sólo que un efecto de éstos tiene una causa emocional y/o mental en mi interior, en mi pasado o en mi presente y no quiero verlo.

¿Es fácil reconocer? Se necesita mucho valor para descubrir qué hay detrás, tomar un calmante puede ser más efectivo, según algunas personas, pues ir a terapia suena como de locos y la esperanza está en que aquello pronto desaparecerá. Sin embargo, el riesgo es que aquello se haga crónico, recurrente y cada vez más molesto. Jaquecas, lumbalgia, torticolis, gastritis, colitis, ¿cuántos malestares son incluso comunes y familiares para muchos? Saben la receta inmediata y de momento llega la calma, aparentemente.

Primero necesitamos revisar cómo está nuestra vida, cómo funcionan nuestras relaciones, sobre todo la más importante, conmigo mismo. ¿Cómo me hablo? ¿Qué clase de pensamientos suelo manejar en mi interior? ¿Me doy permiso de sentir? ¿De escucharme? ¿Cuántas veces el cuerpo rezonga con un dolor de rodilla, un calambre, un estómago inflamado? ¿Y dejo de darle importancia? No todo lo resuelven los medicamentos, éstos son paliativos y a veces nos dañan más que curarnos. Alivio es una cosa, sanar es otra, y para sanar necesitamos un trabajo en conjunto, integral: cuerpo, mente y espíritu.

Son muchas las preguntas por hacernos, y es muy incómodo, sólo que es así como se  llega a la consciencia, detenerme a sentir primero y a razonar después, para tomar acción de mis propios cuidados y de mi indispensable salud. Es revisar por partes mi estilo de vida e ir descubriendo cuál es mi talón de Aquiles; aquello que me desgasta, que me duele, que me enoja, para sacarlo de mi vida, desplazar el dolor que primero fue emocional y después se hizo dueño de una parte de mi cuerpo. Por eso al sentir un dolor de cintura necesito ver, qué es lo que de mi mundo me mueve, qué es lo que me desarma, mi seguridad se representa en la espalda baja, ¿fallan mis finanzas? Duele la cintura, ¿estoy perdiendo mi empleo? Duele mi cintura, ¿estoy en proceso de divorcio? O cualquier situación que representa mi seguridad, que me provoca miedo, con lo cual me siento frágil, desprotegido, duele la parte baja de la espalda pues es la que sostiene mi estructura ósea y representa de la misma forma mi estructura externa también.

Cada parte de nosotros está unida con el exterior de alguna manera, somos parte de un universo inmenso (Macrocosmos) que se entrelaza entre sí incluyendo nuestro ser.  Viajando a nuestro interior también encontramos otro universo maravilloso y microscópico con vida propia (Microcosmos). Dentro de nosotros cada glándula, cada órgano, cada sistema, cada neurona, se comunican; si lastimas un pequeño dedo todo tu cuerpo reacciona al dolor, todo tu cuerpo se estremece, así por dentro cada emoción fuerte, ya sea una linda noticia o una traumática y dolorosa, tiene un impacto que concatena a lo largo y ancho del organismo. A veces pensamos: ¡Qué fuerte! ¡Ya pasó! Sin embargo, esa energía queda guardada adentro, necesitamos sacarla como el aire que se embolsa y molesta creando incluso dolores agudos.

Las enfermedades se dan por genética, mala alimentación, contagio, etc., por muchas causas y razones, detenernos a reflexionar sobre el trastorno emocional en nosotros como los rencores, las tristezas profundas, los duelos no vividos, creer que no dañan, que se fueron porque aparentemente las olvidamos, o dejamos de ver a aquellos que nos causaron dolor, sería un primer paso para liberarnos de experiencias nocivas para la salud, para la paz interior, para una vida plena, que se obtiene con diversos cuidados desde la alimentación, el ejercicio y cultivar las relaciones amorosas a sí mismo y con los demás.

Yoga, meditación, terapia psicológica, libros de autoayuda, tanatología, biodescodificacion, constelaciones familiares, consulta al sacerdote, diplomados de crecimiento personal y desarrollo humano, tai-chi, etc., en ninguna época habíamos tenido tantos caminos para sanar, detrás de cada uno la meta es encontrarte a ti mismo confiando en un Ser Superior que te ama y te cuida, escoge tu camino, si te da paz, si vives en armonía con tu entorno y tus semejantes, si te entregas con fe en quien tu creas, ¡¡ánimo!! Estás del otro lado. Namaste.

Paty Maytorena

Yoga Master

Cel.- 66 77 51 28 84

 

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