Los científicos afirman que el cuerpo humano no está creado para enfermar, puesto que es una maquinaria perfecta que siempre busca el equilibrio para mantener la vida. Esto lo logra mientras no sea atacado por agentes internos, como nuestros pensamientos malignos, o por agentes externos que signifiquen un atentado contra esa armonía.

La búsqueda constante de ese equilibrio vital es la Homeostasis, que es una propiedad de los organismos vivos que consiste en su capacidad de mantener una condición interna estable compensando los cambios en su entorno. Es una forma de equilibrio eficiente de mecanismos de autorregulación de los seres vivos.

Si el cuerpo, como aseguran los científicos, no está creado para enfermar pues tiene la propiedad de la Homeostasis, entonces ¿por qué padecemos?, ¿por qué, incluso, hasta decimos que “ya es tiempo de enfermar”? Sabemos que el envejecimiento va mermando esa capacidad homeostática, pero aun así hay personas muy mayores cuyos cuerpos enferman menos que sus contemporáneos. Es la herencia genética, podría decirse, pero yo creo que los pensamientos de negatividad son los que nos quebrantan, puesto que vienen en las cargas genéticas, más los que se añadan en el camino de la vida.

Leí una noticia que me dejó impactado, pues amplifica la idea central de este texto.

Mundo enfermo al 95%

Más del 95 por ciento de la población mundial vive con problemas de salud, y una tercera parte de ellos carga con por lo menos cinco patologías, de acuerdo con un análisis de la Carga Global de Enfermedades. Según el estudio, los padecimientos más comunes a nivel global son el dolor de espalda baja, la depresión, la anemia por deficiencia de hierro, dolor de cuello, artritis, y pérdida de audición; así como los relacionados con la mente y el abuso de sustancias, como la ansiedad y los desórdenes por consumo de alcohol y drogas. Estas son las nuevas epidemias globales que atacan al mundo.

Si vamos a lo profundo, esos padecimientos, de los que se habla en la noticia, ¿de dónde provienen? De lo que he observado, creo que derivan de los pensamientos malignos de cada quien, de la ambición y poca ética de los farmacéuticos, de los medios de difusión de anuncios de esa industria y del mal cuidado que le damos a nuestro cuerpo.

Como muestra: en un lapso corto miré en la TV unos seis anuncios cuyos mensajes eran de enfermedades y de cómo prevenirlas o curarlas con los productos anunciados. Desde resfríos comunes, acidez estomacal, dolores de cabeza, hemorroides, dolores musculares, alergias. Muchos de los mensajes seguramente serán interpretados, como mandatos —directos al subconsciente—, de que “ya toca enfermarse, pues es época de resfríos”, por citar un ejemplo.

Para colmo, en otro artículo leí que la industria farmacéutica inventa enfermedades.

Medican procesos naturales, acusa editor de revista británica especializada

Bogotá, 12 de noviembre. La industria farmacéutica “inventa” enfermedades a partir de procesos naturales del ser humano para vender sus productos, aseguró el periodista Ray Moynihan, editor de la revista British Medical Journal. Señaló que la industria “transforma” procesos naturales o etapas de la vida normales para ampliar el espectro de las enfermedades y vender sus medicamentos. Explicó que, “por ejemplo, si se reduce la cifra en que se considera anormal la presión arterial, de un día para otro, muchas personas, que un día estaban sanas, amanecen convertidas en hipertensas, por lo que deben tomar medicamentos”; agregó que también se convierten los síntomas en problema de salud, como ocurre con el colesterol, ya que “nadie se enferma del colesterol, porque es un factor de riesgo, pero lo tratan como si fuera eso, una enfermedad”.

El periodista dijo que las empresas farmacéuticas y grupos de médicos “aumentan síntomas o crean dolencias por negocio”, para cada nuevo mal crean una droga y así terminan medicando procesos normales como el envejecimiento, el embarazo, el parto o la infelicidad. Indicó que “no tiene nada de malo estar cansado de vez en cuando o subir algo de peso, porque eso es parte de los procesos naturales, es decir, de la vida misma. Es un proceso complejo y bien planeado por las corporaciones farmacéuticas, con el apoyo de algunos médicos y publicaciones de corte científico, que luego soportan grandes campañas de publicidad. El objetivo es el lucro por medio de la venta de medicamentos”, sostuvo el reportero.

Es en verdad alarmante que haya una especie de conspiración colectiva mundial para provocar enfermedades y la compra de medicamentos prácticamente innecesarios.

¿Qué hacer para mantenerse saludable y al margen de estos voraces ataques mercantiles? Primero que todo, cuida tu mente, vigila tus pensamientos, especialmente aquellos que tengan que ver con el fatalismo de enfermar nomás porque “ya toca”, o porque lo dicen en la TV, o porque el clima cambió, o porque ya no estás tan joven. Acto seguido, cuida tu cuerpo, con acciones sencillas como una adecuada alimentación, descanso y buen dormir, evitando el estrés, procurando buenos hábitos de higiene y con ejercicio regular.

Por: Manuel Sañudo Gastélum

Coach y Consultor

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DR © Rubén Manuel

Sañudo Gastélum

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