“Y ahora permanecen la fe, la esperanza y el amor, estos tres; pero el mayor de ellos es el amor.” 1 Corintios 13:13

Este mes es muy importante para la mayoría de las personas porque celebramos de manera especial el más noble y sublime sentimiento que existe y es el amor.

El amor mueve al mundo y tiene un sinfín de maneras de expresarse; es dedicarles tiempo a las personas para que estén bien y agradarlas más allá de ti mismo y que nos impulsa a ser mejores seres humanos. El amor no tiene límites ni condiciones porque es un sentimiento que nace del corazón y hace que florezca la esencia real de cada uno de nosotros en nuestras acciones siendo detallistas, amables, dulces, cariñosos, siempre haciendo sentir bien a quienes son amados por nosotros.

Es muy fácil reconocer las diferentes clases de amor, como el que existe entre padres e hijos, donde siempre están buscando no sólo la felicidad en común sino el bienestar y la construcción de hogares felices; también está el que sentimos por nuestros hermanos y esta relación de amor me parece una de las más complejas pero a la vez estrechas que existen porque aunque aparentemente vivan la mayor parte del tiempo en una guerra campal, son intocables por el resto de la humanidad defendiéndonos unos a otros contra todo y todos si estamos en riesgo o nos hacen daño. Podemos también encontrar esa clase de amor que es incondicional y que se lo otorgas a las personas, sean tus padres, hermanos, amigos, esposo, novio etc., sin esperar nada a cambio y lo único que te mueve es el bienestar de ellos; este amor puede ser un poco dañino si no lo sabemos administrar correctamente porque pueden las personas abusar de él.

El amor a la pareja, que además de llenar tu parte afectiva, se vuelve un ancla ya que se lo otorgamos a la persona con la cuál decidimos construir un futuro.

Pero el punto más importante en esta época y cada día, es cómo expresarlo porque damos por hecho que las personas saben que las amamos y se nos olvida demostrarlo alejándolos con esa apatía.

Ya sea que estemos hablando del amor que sentimos por nuestros padres, hermanos, pareja y/o amigos, es necesario que expresemos verbalmente nuestros sentimientos hacia ellos, un ‘te quiero’ alegra el corazón y dibuja una sonrisa en el rostro.

Siendo agradecidos es otra forma de expresarles nuestro amor cuando hacen algo por nosotros, cuando nos ayudan con una tarea y no asumir que es responsabilidad de nuestros padres ser nuestros proveedores o de los hijos la obediencia, esos actos llevan implícito el amor y ser agradecidos por lo que recibimos de ellos es una forma de decirles cuánto los amamos.

Pasar tiempo con los hijos, con nuestros padres, con los hermanos y amigos es una manera de decirles que son tan importantes y que podemos hacer el espacio para darles lo que ellos necesitan.

En cuanto al amor de pareja es una plantita como las demás que debe ser regada y cuidada todos los días con especial esmero y dedicación para que pueda florecer y permanecer y que aquí aplican sin medida los halagos, decir ‘te amo’, los detalles, tiempo de calidad, las caricias y la compañía.

El amor es la razón por la que estamos en este mundo, porque fuimos creados y pensados gracias a él, por lo cual este artículo es una invitación a que, no sólo en ésta época sino cada día, podamos amar para sentirnos amados.

Gracias a todos los que forman parte de mi vida y me han dado su amor pero sobre todo que me han permitido amarlos. Gracias a quien ha llegado a mi vida por recordarme lo maravilloso que es el amor y que se puede amar sin condición.

Felicidades a todos y celebremos cada día el maravilloso regalo que nos da la vida: Amar.

Revista Gente Sinaloa
OLGA BEATRIZ PEREZ BERRELLEZA

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