VIDA PLENA TENER LA RAZÓN O SER  FELIZ

Este artículo corresponde al primer mes del año nuevo y este 2016 me propongo evolucionar todavía más, pues siempre se puede estar mejor. 

Según yo, iba a estar mejor de todo desde el año pasado ya que he trabajado muy duro, y tenía una idea errónea de lo que es estar mejor. Fueron varias situaciones que en el momento que pasaron, sentí que caminaba para atrás como los cangrejos, pero ahora veo que no es así. Algunas de éstas situaciones fueron simplemente aprendizajes. En su momento me desilusioné, me entristecí, hasta que comprendí que la mayoría de las veces, en mi caso, no se me manifiesta lo que quiero sino lo que necesito. Llegaron momentos de desmenuzar lo que pensaba y lo que sentía  hasta que mi práctica me centró en mi realidad y concluí que “prefiero ser feliz a tener la razón”, como me dijo una querida amiga comadre, hace algunos años.

Esta frase se ha quedado muy grabada en mi mente y la recuerdo cuando es necesario pues puede ser aplicada en muchas situaciones. En meses pasados, por ejemplo, me sirvió para una situación en especial en la cual me debatía entre tener la razón o ser feliz. Fue muy difícil porque la experiencia puede ser vista desde dos ángulos separados por una línea muy delgada; amor propio vs. amor a alguien más. Es ahí donde me pregunté: ¿Qué es lo que está bien para mi consciencia? Para no hacerles larga la historia, está frase fue una vez más la solución a mi problema. “Un practicante de ZhiNeng QiGong siempre encuentra más soluciones que problemas”, por más difícil que sea su situación.

Puede que a veces me tarde, pero mi práctica siempre me lleva a encontrarlas. Es por eso que me gusta tanto practicar. Aparte les cuento que justo cuando me decidí por ser feliz contra tener la razón, todo se acomodó para que fuera la mejor decisión que haya tomado con respecto a todo en mi vida.

Estoy muy contenta de estar aprendiendo tanto, aunque me haya costado mucho aprenderlo. En mi caso, casi siempre me pasa así, las cosas más difíciles de aprender son las que me cuestan más trabajo.

También llego a la conclusión de que empecé muy bien el año, aprendiendo, disfrutando el hecho de estar viva. Ya no veo las cosas como hace meses. Ya no siento que estoy peor, al revés, ¡siento que cada mes estoy mejor!

Me despido hasta la próxima, pero no sin antes recordarles que a finales de este mes habrá otro curso de ZhiNeng QiGong, esta maravillosa ciencia que me ha permitido salvar mi vida y estar cada vez más plena y mejor en todos los aspectos, a como mis circunstancias me lo han permitido y poder estar compartiéndoles mis experiencias. 

¡Todo lo Mejor!

 

Por: Ana Constantina Canelos Avila

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