VIDA PLENA

Los retos de nuestro pasado han hecho lo que somos hoy

por Ana Constantina Canelos Ávila

 

Una amiga culichi de Facebook dijo algo que me llamó mucho la atención, y es por ello que la admiro. Lo que dijo me inspiró a escribir este artículo. Me identifiqué mucho con sus palabras: “Nunca imaginé que después de ser una niña tan infeliz, ahora soy la mujer más feliz”. Aunque no sepa sus circunstancias, ni cómo le hizo, la admiro porque pudo lograrlo y me da mucho gusto por ella.

 

Mi caso creo que es diferente, pues como saben, la enfermedad me ocasionaba depresiones desde niña aunque yo no sabía qué era. Traté de vivir la vida feliz, pero en realidad en mi interior siempre me faltaba algo; era infeliz.

 

No era feliz a pesar de que tenía todo para serlo, como por ejemplo, una familia amorosa, con las mejores intenciones de que yo alcanzara el éxito y la plenitud. Por el contrario, siempre estuve con preocupaciones, miedos y ansiedad en mi interior. Creo que ya les he escrito que uno de los diagnósticos que me dieron era que padecía desbalance de serotonina. Este diagnóstico se me dio hasta que tuve 30 años de edad, pues desde que era niña hasta esa edad, éste padecimiento había ido avanzado hasta sufrir depresiones suicidas. No me hice daño nunca, pero con el simple hecho de tener pensamientos así era mucho para mí. La angustia me mataba y no encontraba salida hasta que – como les he contado en artículos pasados – llegó a mí la información de Fuerza Integral y el profesor Eduardo.

 

Ahora les escribo con gran alegría porque he encontrado aquello que me hacía falta. Con mi práctica de ZhiNeng QiGong he despertado muchas cosas, entre ellas la felicidad real (no de ilusiones), la plenitud, seguridad, confianza, el deseo de vivir a pesar de las circunstancias, el amor hacia mí misma y lo más útil e importante para mí es que he despertado mi sabiduría interior. Sé que me falta mucho, pues “Siempre se puede estar mejor”, pero hoy en día son más mis avances.

 

De verdad que es cierto, que “Dios trabaja de maneras milagrosas”; quién iba a pensar que enfermándome tanto, pasar por el infierno de tener tantas limitaciones  físicas, emocionales y mentales, serían la causa de tanto esfuerzo para ser, cada vez más, una mejor versión de mi misma, en todos los aspectos.

 

Por eso les quiero contar lo que ha despertado en mí a través de mi proceso, “Los retos de mi pasado han hecho lo que soy ahora”. Leí esta frase y se las comparto pues me queda como anillo al dedo. Ahora soy tan feliz que ni sé cómo es que aguanté tanto esfuerzo para llegar a este punto. Aprecio, gozo y agradezco todo en la vida y no me acuerdo haberme sentido así jamás.

 

Aprovecho para invitarlos a que me escriban al mail que viene al final para que me informen qué tema quieren leer de mí. También les recuerdo que en febrero podremos compartir aquí en Culiacán esta invaluable herramienta que me permitió salvar mi vida y que me permite estar compartiendo con ustedes esta maravillosa experiencia. ¡Hasta la próxima!

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