Uno de mis pacientes en el consultorio fue diagnosticado con cáncer hace algunos años, Linfoma de No Hodking en Etapa III. Los primeros estudios demostraron que le estaba afectando el corazón y los pulmones y comprometiendo la irrigación sanguínea en el cerebro. Como muchos pacientes, fue diagnosticado cuando presentó síntomas poco frecuentes en personas aparentemente sanas como cansancio, sudoraciones nocturnas y una cierta inflamación en varias partes del cuerpo.

Pero al final salió adelante, terminó su tratamiento, la enfermedad entró en remisión y siguió un protocolo muy estricto de supervisión médica, con tomografías cada tres meses, luego cada seis meses, luego cada año hasta que un día, después de cinco años, su oncólogo de cabecera definitivamente lo dio de alta.

Mi paciente tenía el ánimo de bromear con su enfermedad, y cuando perdió el pelo, sus hijos también se raparon junto con él, esto los unió como familia, en muchos casos, las familias se desmoronan, se dividen; con él, todos tomaron el reto de vivir, vivir en familia, disfrutar, sin importar el tiempo que fuera. Aprovechaba el tiempo que no podía ir a trabajar para estar más tiempo con ellos, buscando siempre sacar de lo más malo, lo bueno.

Por supuesto, no todo fue perfecto. De repente la ansiedad, la desesperación y la tristeza lo hacían estallar en llanto, en pánico por la muerte, y ver que podía dejar a su esposa sola con sus tres hijos. Él me ha contado que recuerda con mucho cariño a todos los amigos que en ese momento lo visitaron para confortarlo, animarlo o hasta para pedirle permiso para rezar por él en las distintas religiones y creencias que cada uno de ellos tenía.

Después de las quimioterapias, tardó más de un año en volverse a sentir “como antes” de enfermarse. Su cuerpo había quedado debilitado, pero salvo el pelo, que nunca volvió, hoy se siente mejor que nunca.

Él me dice que le gusta siempre transmitir un mensaje de esperanza a todos los enfermos que pasan por lo mismo que vivió, que busquen siempre apoyo psicológico, porque es una forma de sanarse y sanar a las familias, donde pueden desahogarse, ver las cosas diferentes, tener ese apoyo emocional de un profesionista y sobre todo, aprender a vivir, disfrutar cada instante, dejar odios atrás y preguntas innecesarias, que no tienen respuesta, perdonarse a sí mismos, por infinidad de situaciones. Por supuesto, tomado de la mano de su médico oncólogo certificado. Que no intenten nada con yerbas raras, sustancias de dudosa procedencia o medicinas alternativas y, sobre todo, a quienes están sanos, que se hagan revisar con su médico por lo menos una vez al año. En muchos de los cánceres, la detección temprana aumenta muchísimo las posibilidades de curación.

Es octubre, el mes de la prevención del cáncer de mama. Y tú, amiga, ¿hace cuánto que no te checas?

Por: Psic. M.C. Clínica Erendira Paz

M.C. Terapia familiar, especialidad en terapia y evaluación infantil, intervención con adolescentes en crisis, tanatóloga certificada, thetahealing, programación neurolingüística, desarrollo humano con enfoque en competencias emocionales, trastornos en el niño y el adolescente.

Cédula: 8156408

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Cel: (667) 996-3761

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