“La felicidad es interior, no exterior; por lo tanto, no depende de lo que tenemos sino de lo que somos.”  (Henry Van Dyke)

 

Hay gente que piensa que no es feliz a causa de otras personas, situaciones o cosas… “No me hace feliz mi pareja”, “no soy feliz porque no tengo un carro del año”, “¿por qué tuvo que pasarme esto a mí?, ya nunca más seré feliz”. Y es verdad que en ocasiones nos suceden cosas que no quisiéramos haber pasado y nos ponemos tristes, nos enojamos, nos preocupamos. Sin embargo, una misma situación puede sucederle a dos personas diferentes y podemos observar cómo lo vive cada una, y a veces nos topamos que lo que para uno puede ser un desastre, para otro es un aprendizaje, ello depende de cómo percibimos las situaciones y la percepción que cada uno tiene de los acontecimientos del día a día están influidos por nuestras creencias, nuestras experiencias, los valores, los factores cognoscitivos, las expectativas, las motivaciones y más.

Si una misma situación te sucedió a ti y a otra persona al mismo tiempo, y una de las partes lo ve como muy negativo y la otra le encuentra algo positivo… ¿cuál de las dos posturas sería entonces más conveniente? Porque nuestras emociones dependen de nuestros pensamientos y viceversa.

Es verdad que es difícil estar siempre con una sonrisa y felices, somos seres humanos que estamos aprendiendo, viviendo diversas experiencias y entre ellas, golpes que nosotros decidimos si nos tumban o nos ayudan a crecer, y como lo acabo de mencionar, tú puedes decidir, ya que somos el único ser en la Naturaleza con raciocinio, voluntad y libertad, y de la mano de la libertad están las decisiones.

Al tomar una decisión es importante que siempre vaya contigo la responsabilidad de asumir las consecuencias de lo que tú elegiste, y si, por alguna razón, no fue la mejor decisión, tomar lo mejor de ello para tu evolución. A las caídas siempre estamos expuestos; cuando aprendimos a caminar, frecuentemente nos caímos y nos levantamos las veces necesarias para avanzar y aprender… valieron la pena los golpes. Cuando estés en una situación difícil, recuerda que de pequeño te caíste en varias ocasiones, pero te motivaba el levantarte, el caminar… por todos los beneficios que llevaba consigo. Así pues, si de bebé lo lograste, ¿qué te lo impide ahora? Encuentra una motivación positiva para levantarte y salir adelante. Y se vale estar triste, enojarse, avergonzarse, preocuparse… cada una de estas emociones son válidas y tienen su tiempo de asimilación, sólo cuida cómo manejas cada una de ellas evitando dañarte y dañar a otros, y procura que no se queden por mucho tiempo estancadas contigo… después, sigue tu camino.

A veces, no encontramos cómo vivir pequeños momentos de felicidad, y puedes hacer mucho tú mismo, para generarlos diariamente y de esa manera estar en una frecuencia y percepción más positiva, para de esta forma tomar la vida y situaciones adversas de una manera más optimista. Te paso algunas ideas y te reto a que te propongas llevarlas a cabo:

◦ Piensa en este momento cinco cosas por las que estás agradecido(a)… ahora escríbelas… ¿Ya? Bueno… sigue así por una semana más… por 15 días más… por un mes más y si puedes, hazlo cada día. Hazlo con tu pareja, enséñale a tus hijos este ejercicio. Es muy importante escribirlo, para no perdernos. Haz de la gratitud un hábito y no necesitarás de eventos especiales que te hagan feliz.

◦ Haz ejercicio… ¿cuál?, el que tú disfrutes más. ¿No te gusta el ejercicio?, si caminas todos los días para ir al súper, de compras, ¿por qué no caminas diariamente al aire libre para tu beneficio? Puedes escuchar música mientras caminas y además es un tiempo que tomas para ti, te relaja y te fortalece. Empieza con diez minutos diarios durante una semana, y luego vele aumentando minutos a tu ritmo. Media hora o 45 minutos al día por cuatro días a la semana, marcan la diferencia. Puedes hacerlo acompañado(a) de un amigo, tu hijo, tu pareja y, por un lado, es el compromiso de hacerlo con la otra persona y otra ventaja es que pueden ir platicando mientras caminan y sentirán que el tiempo pasa más rápido. Si te vas a ir a un café con alguien, camina primero con esa persona y van adelantando su plática… o pueden guardar la media hora del final, para caminar y bajar lo que comieron.

 

 

◦ Haz algo bueno por alguien cada día. Es muy probable que ya lo hagas, lo haces por tu familia, pero trata de ayudar a alguien diferente, a alguien que no conozcas. Leí una idea de H. Jackson Brown y te la comparto: “Haz para alguien su día de suerte y paga la cuota por la persona del coche detrás tuyo”… algo sencillo y un buen gesto, pero no todo tiene que ser gasto… puede ser un gesto de colaboración, de respeto, incluso, un elogio. Sé creativo(a).

◦ Escribe cinco experiencias dolorosas en tu pasado, y al lado de cada una, escribe lo que aprendiste de cada una. Luego, haz lo mismo cada día durante tres semanas, pero en éstas tres semanas escribirás experiencias dolorosas de cada día; tal vez no sean acontecimientos muy intensos algún día, pero aunque sean situaciones sencillas es bueno escribirlas y hacer el hábito… Después, no tiene que ser diario, pero ya lo tendrás en mente cuando te suceda algún inconveniente. Recuerda que en el momento puede ser que no le veamos nada positivo a una situación, y con el tiempo lo encontremos, o ya que pase la emoción es más fácil racionalizarlo.

Estos son algunos tips, puedes hacer muchas cosas más por ti mismo(a), y si decides llevar a cabo mis recomendaciones, te sugiero no hacerlas todas a la vez, empieza con una y ya que forme parte de tu rutina, sigue con la otra y así le sigues.

Busca o crea más formas de estar en lo positivo, de ver el lado bueno de las cosas. A veces tenemos que darle un significado diferente a lo que percibimos y a los sucesos dolorosos que nos acontecen… difícil, pero posible. Cuando algo te suceda, puedes preguntar a otra persona (que no se enganche con tu situación): “¿Cómo lo verías tú?” y a veces podemos sorprendernos de cuán diferente lo percibe la otra persona y pensar “¿qué me falta para verlo más positivo?”. ¡Éxito y sé feliz!

 

 

Nota: si quieres que escriba sobre algún tema en especial, puedes comunicármelo a mi correo.

 

Por: Diana Leticia Bon Buelna

Psicóloga.

Terapia en Descodificación Biológica de Enfermedades y 5 Leyes Biológicas.

Cel. (667) 137-5788

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