Hay muchos aficionados a este deporte, tanto por su facilidad para practicarlo –con unos tenis y tiempo libre es suficiente–, como por los beneficios que aporta. Mantenerse en forma, mejorar la resistencia e incluso el humor gracias a las endorfinas, lo convierten en una buena elección. Cuando se practica al aire libre, se potencia esa sensación de libertad y control que nos hace sentir tan bien.

Pero el running también tiene su lado oscuro en forma de lesiones en las rodillas. Es tan fácil salir corriendo que tendemos a pensar que cualquiera puede hacerlo, sin ningún tipo de preparación ni conocimientos previos.

Por eso en ocasiones ocurre que, eso que tantas satisfacciones te daba, empieza a convertirse en un calvario. Cada carrera te deja la rodilla machacada. Pero no quieres dejarlo, crees que ya se pasará con un poco de descanso. Y no es así.

Al final, muchos corredores abandonan este deporte, después de recibir un diagnóstico lapidario: tienes ‘rodilla de corredor’, deberías dejar de correr.

Patologías de rodilla que afectan a los corredores

Las lesiones más habituales que pueden producir dolor de rodillas al correr son las roturas de menisco, el síndrome patelo femoral o condromalacia rotuliana. ¡Vaya nombre más difícil para referirnos al excesivo desgaste del cartílago de la rodilla y la inflamación de la banda ileotibial.

El síndrome patelo femoral también se conoce como ‘rodilla de corredor’ porque es uno de los problemas más habituales en estos deportistas. El primer síntoma que aparece suele ser el dolor en la parte delantera de la rodilla, por debajo o alrededor de la rótula. Este dolor se agrava en los descensos o incluso después de estar sentado durante periodos de tiempo prolongados. Puede producirse inflamación pero no será algo llamativo. Y aumentará el sonido en la rótula al doblar y estirar la rodilla. Cuando se rompe el menisco, lo más llamativo son el dolor y la inflamación. El dolor se suele referir en el lateral de la articulación y coincidir con una sensación de bloqueo de la rodilla.

La banda ileotibial está formada por tejido conectivo y va desde la parte externa de la cadera insertándose por debajo de la rodilla. Suele inflamarse tras una carrera de larga distancia y el dolor se siente en el lateral de la rodilla. Los síntomas ceden después de la carrera pero vuelven con el siguiente entrenamiento. Puede progresar hasta aparecer incluso al caminar o subir escaleras. El dolor se suele referir por encima de la articulación.

Causas más habituales del dolor de rodillas

Muchas veces se han explicado los problemas de rodillas en los corredores recurriendo a un símil con las ruedas de un coche; tras cierto número de kilómetros, las ruedas se desgastan y hay que cambiarlas. Y en las rodillas pasaría lo mismo, tras un uso continuo, se produce el desgaste y necesitaremos una prótesis.

Pero el problema no es el uso de la articulación. El problema está en la alineación de la misma. Y no sólo en la articulación de la rodilla sino en cómo se encuentra alineada la pelvis. Si la pelvis está inclinada hacia delante o hacia atrás, fuera de su posición de equilibrio, la transmisión del peso y de la fuerza a las piernas cuando nos movemos no se realiza de la forma correcta.

Eso implica que la articulación no se desgasta adecuadamente, por el desequilibrio. El cuerpo precisa realizar movimientos compensatorios para corregir aquello que no hacemos bien. Y estos movimientos no son los apropiados.

Por tanto, muchas veces hay que buscar el origen del dolor en la rodilla al correr en otro punto del cuerpo alejado de esta articulación. Como casi siempre, la mala alineación corporal te trae consecuencias que quizá no esperabas.

Cómo mejorar el dolor de rodillas al correr 

Lo primero es descartar una lesión por un trauma. Si el menisco se ha roto por un giro excesivo en la rodilla, hay que buscar una solución para ese problema agudo. Pero en los casos en los que el problema derive de una mala alineación corporal, hay que realizar una valoración de la postura y de la pisada para comprender cómo se realiza el movimiento y cómo corregirlo para devolver el equilibrio.

Con ejercicios específicos dirigidos a corregir tu postura podremos mejorar la posición del cuerpo para que no se produzca dolor de rodillas al correr. Una vez que tu postura está equilibrada, el impacto contra el suelo al correr no supondrá un problema.

Por: Dr. Mario López Egusquiza

Médico Quiropráctico

Clínica Quiropráctica Culiacán / Terapia Física / Rehabilitación

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