“Cuando te vayas a la cama, recuerda dejar todos tus problemas muy lejos” (Dicho Popular)

Han sido motivo de buscar ayuda psicológica los diversos Trastornos del Sueño: insomnio, pesadillas, narcolepsia, trastorno del ritmo circadiano, sonambulismo… y, entre ellos, el Terror Nocturno, del cual les escribiré un poco en este artículo.

Los Trastornos del Sueño son problemas que están relacionados con el bien dormir, entre los que se incluyen dificultades para conciliar el sueño, dormir más lo de lo normal, quedarse dormido de repente y/o tener conductas inapropiadas o no comunes durante el sueño. Dentro de éstos, tenemos la categoría que corresponde a los Trastornos Primarios del Sueño donde podemos distinguir:

Las disomnias.- dentro de los cuales se encuentran alteraciones asociadas con la cantidad, calidad y horario del sueño.

Las parasomnias.- que se caracterizan por sucesos o conductas no comunes relacionadas con el sueño, con sus fases o con la transición del sueño-vigilia.

Después de esta pequeña introducción, podemos definir el Terror Nocturno como un tipo de parasomnia con las siguientes características (de acuerdo a los Criterios del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría):

Repetidos episodios donde la persona se despierta bruscamente, los cuales se producen durante el primer tercio del sueño.

El despertar brusco inicia con un grito de angustia.

Aparición de miedo, así como de signos de activación vegetativos intensos, como podrían ser, taquicardia (aceleración de la frecuencia cardiaca, superior a 100 latidos por minuto), sudoración excesiva, taquipnea (aumento de la frecuencia respiratoria por arriba de los valores normales).

El individuo que está pasando por un Terror Nocturno, no responde a los intentos de los demás por tranquilizarle.

Amnesia en cuanto al episodio: el sujeto no puede recordar lo acontecido durante la vivencia del Terror Nocturno o, si acaso, recuerda imágenes aisladas.

La alteración del sueño no es debida a efectos fisiológicos de alguna enfermedad médica o de alguna sustancia como medicamentos, drogas, etc.

Para considerarlo un trastorno, además de cumplir con las características anteriores, al individuo que lo padece le está causando malestar clínicamente significativo y/o deterioro laboral, escolar, social o en otra área importante de su vida.

Generalmente tienen una duración de a 1 a 10 minutos, donde al inicio la persona se sienta bruscamente y puede seguir gritando (incluso quedarse afónico) o llorando, mostrando una cara de susto; el individuo mantiene los ojos abiertos y puede mirar fijamente, por lo que a veces quienes están cerca suelen pensar que está despierto; y al despertarse, se le ve desorientado y confundido por unos minutos, sin asociar algún sueño ordenado al respecto; el sujeto puede pegar o patear, así como salir corriendo. Hay ocasiones en que la persona no despierta completamente y se vuelve a dormir.

Al Terror Nocturno también se le llama “Terror del Sueño” o “Pavor Nocturnus”, y las estadísticas dicen que: se estima que ocurre entre 1-6% en niños y en menos del 1% en adultos; en los niños suelen iniciar entre los 4 y 12 años, y en adultos entre los 20 y 30 años; y se ha encontrado Terror Nocturno o Sonambulismo en antecesores familiares de las personas que padecen este trastorno.

El Terror Nocturno parece ser difícil de identificar en ocasiones a falta de conocimiento, y por otro lado, porque al ver a la persona con los ojos abiertos y gritando, suele pensarse que el individuo está despierto, consciente y nos escucha, cuando en realidad no es así, ya que el sujeto que está pasando por un episodio de Terror Nocturno, se encuentra en un estado alterado de consciencia y no en un estado de vigilia.

¿Qué hacer?

Si te toca presenciar un episodio de Terror Nocturno, te recomiendo: alejar objetos peligrosos para evitar que se golpee la persona; evitar hablarle porque es en vano; no obstruirle el paso si se quiere mover y cuidarle de que no se lastime; esperar a que pase el episodio; acompañarle y cerciorarse de que se vuelva a dormir.

Si los Terrores Nocturnos son muy recurrentes, te recomiendo visitar a un(a) psicólogo(a) para poder determinar si algún factor estresante es la causa de estos acontecimientos.

Para finalizar, quiero pedirte que si deseas que escriba sobre algún tema en especial, me lo hagas saber a mi dirección de correo electrónico que aparece en mis datos al final.

Nota: la información aquí contenida es meramente informativa; para un diagnóstico y/o tratamiento es necesario recurrir a un psicólogo, psiquiatra o neurólogo.

Por: Diana Leticia Bon Buelna

Psicóloga.

Terapia en Descodificación Biológica de Enfermedades y 5 Leyes Biológicas.

Cel. 667 137 57 88

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