Hace años cuando mis hijos eran muy pequeños y yo muy obsesiva con la limpieza, las casas solían tener pisos alfombrados. Por un lado me parecían muy fáciles de limpiar y lavar y acostumbraba tenerlas en pasillos, sala, estudio, recámaras y vestidores exentando áreas como baños, comedor, cocina y lavadero. Para mí era proteger a los peques en las caídas de sus primeros pasos evitando golpes, sobre todo en la cabeza.

Me volví especialista de limpieza al nacer mi primogénito; aunque fui una joven limpia y ordenada al casarme y en mi propia casa, agudicé mis hábitos, no permitía entrar a nadie con zapatos ni al vestíbulo, tenía tapetes en la entrada y cuidaba que en los días lluviosos ni una brizna de lodo pasara el umbral principal de nuestro impecable hogar. A veces pensaba que tal vez era exagerada pues incluso mis amigas se reían de mí por tener que dejar su calzado fuera. No dudo resultara cómico, más sigo convencida que en asuntos de limpieza nada sale sobrando, amén de que sea una patología claro, fuera de eso, lejos de afectar provoca orden.

Hace unos días que me encontré con un artículo de Marina Prats, donde menciona que los finlandeses, japoneses, noruegos y suecos tienen como norma no entrar con zapatos puestos. En algunos otros países como Turquía, cuando menos a principios del siglo pasado, también tenían sus zapatos cómodos en la entrada cambiándolos antes de pisar el interior. Como dato, con el calzado usado afuera, en las calles sucias, los charcos, la tierra, etc., podemos introducir más de 400,000 bacterias. Por un lado, llegar a casa conservando el calzado de calle metemos microbios, por el otro impedimos a los pies respirar, refrescarse, también necesitan dejar de sudar.

Se puede tener a la mano calzado cómodo y fresco en la entrada para sustituir el de calle. Este estudio ha sido realizado por la Universidad de Arizona. La suciedad acumulada en la calle conlleva incluso materia fecal animal. Y no sólo eso, existen peores posibilidades, según el investigador responsable del estudio, el doctor Gerba, el 96% de las bacterias coliformes y E. coli, más otras no mencionadas, que se han encontrado en diversas suelas de zapatos para la investigación, muestran un frecuente contacto, escribe Marina Prats, con materiales fecales de baños públicos, condones con esperma, papel con sangre, comida podrida, restos de vómitos o saliva con flema y hasta sustancias venenosas, drogas en polvo, etc. Desgraciadamente, aunque se lea sumamente asqueroso, es cada vez más común, viajeros viajantes, pasajeros y caminantes, dejan su grano de infección; en la tierra, en el pavimento, lodos mezclados con materiales de construcción y demás.

Las bacterias pueden viajar largas distancias en los zapatos después de haberlos contaminado y pueden provocar diarreas y/o malestares infecciosos que no sabemos cómo obtuvimos. Y esas largas distancias incluyen tiempos en días, semanas, meses y hasta años.

La solución para prevenir que el suelo de casa parezca baño público sin darnos cuenta, está en quitarse los zapatos antes de entrar y acostumbrar lavar el calzado con alcohol, agua oxigenada, vinagre y/o jabón con agua.

Cuando leí los datos anteriores sigo convencida que en cuestiones de limpieza, como escribí antes, nada sale sobrando, si lavamos las latas para prevenir leptospirosis, si nos lavamos la manos para evitar bacterias, si usamos tapabocas con las gripas, si tenemos cuidados especiales con la higiene de la ropa, de la piel, de los muebles de casa, de los pisos para que los bebés puedan gatear (ahora que no hay alfombras que resultaban también poco higiénicas), ¿porqué no lavar en seco o limpiar nuestros zapatos? Además es muy gratificante llegar a casa y soltar todo lo que apriete o incomode, cuando traemos algo sucio corremos a lavarnos, a cambiarnos, cuanto más los zapatos que vienen llenos de microbios. ¿Estamos dispuestos a cuidar nuestra salud? Esta es otra cara de limpieza, orden y bienestar para un camino realmente saludable. Me parece un buen tema para compartir. Namaste.

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel. 6677 51-28-84

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