“El amor sea sin fingimiento.  Aborreced lo malo, seguid lo bueno.” Romanos 12:9

 

Empieza el año y todos estamos con la emoción de los próximos 365 días llenos de proyectos, sueños, metas pero sobre todo con la confianza y la fe que sea un año mucho mejor que el que acaba de terminar, que sin conocer la historia de cada uno de ustedes puedo creer que hubo muchas metas alcanzadas y otras que, por el motivo que sea, se quedaron en el camino y son las que normalmente nos gusta retomar.

Es muy importante y saludable hacer un balance inicial de cómo nos fue para poder medir nuestra capacidad de constancia y perseverancia. Sin profundizar mucho en el tema les puedo decir que yo alcancé metas impensables para mi vida y que eso me hace sentir muy bien porque en todas las áreas de mi vida avancé un poquito. Como hija supe el verdadero valor de amar, respetar, honrar y valorar la vida de mis padres reconociendo que son reales regalos de Dios y pude comprender en su total magnitud el maravilloso trabajo que hicieron conmigo y mis hermanos con tanto amor y dedicación; como mamá me dediqué a cuidar de mis hijos y a la edad de cada uno de ellos darles la fuerza, confianza, amor y compañía que necesitan a diario, y veo en ellos que lograron avanzar como personas responsables asumiendo sus obligaciones; como hermana creo no les fallé a mis hermanos en este año y aun en las situaciones más difíciles que se nos presentaron supimos balancear y unirnos más en amor y sentimientos compartidos; como mujer empresaria logré ver como mi trabajo diario, constante, realizado con amor y disciplina, me llevaron a posicionarme como una empresa responsable y seria, lo cual me permite poner los pies en la tierra y seguir trabajando con sencillez y humildad; como mujer creo estoy bien, mi espíritu, alma y cuerpo están en constante relación y comunión, que es lo que me permite moverme con seguridad en mi entorno.

Estos son los balances que debemos hacer iniciando el año, un resumen que nos permita visualizar lo que deseamos lograr, pero metas reales y de acuerdo a lo que somos y tenemos.

También es importante entender que entre más sencilla sea nuestra forma de vivir, mejor calidad de vida tendremos, es decir, sin ser conformistas aprender a vivir con lo necesario sin que le haga falta nada a nuestras familias pero sin forzarnos a tener una vida de lujos que nos desgasta por alcanzar lo impensable, menos cosas, más amor… ahí está la verdadera clave del éxito.

Yo les regalo unos consejos que leí en algún periódico y que los anoté  porque sabía que en algún momento se los podría compartir siendo este el mejor momento. Normalmente los leo muy a menudo para no olvidar que la vida se trata de momentos que confortan el corazón y que en la sencillez está lo más valioso del ser humano.

Disfrutemos de la vida y aprendamos a vivirla… recordemos que respiramos, porque es muy común que empecemos el día acelerados cargados de responsabilidades, nos acostamos agotados y no tuvimos el tiempo de agradecer a Dios y a la vida por el regalo de ese día. Aprende a compartir, que en algún momento ocuparemos que alguien nos tienda la mano. Sonríe, siempre sonríe, es gratis y alegras el alma de quien recibe tan loable gesto. Siente, reconoce tus sentidos, cada sensación es una bendición que debemos apreciar. Aprende a escucharte, eres lo más valioso que tienes en la vida, si te escuchas y reconoces lo que necesitas y lo que no te edifica podrás tener identidad y objetivos claros. Sé congruente con tu manera de actuar, pensar y ser desde tu interior. Respeta y aplica la ley de oro, da y trata a los demás conforme a lo que deseas recibir y ser tratado. Sueña pero no sólo sueñes, alimenta tus ilusiones a diario para que cada sueño puedan convertirse en una hermosa realidad.

Es mi oración y deseo que este año sea el mejor de sus vidas, que cada necesidad sea suplida, que sus familias y trabajos sean enormemente bendecidos y que la paz de Dios inunde sus corazones. Que el amor, como dice al inicio del artículo, sea puro y sin condiciones, que cultivemos nuestras relaciones y que este año tengamos la oportunidad de conocer a nuevas personas que aporten cosas maravillosas a nuestras vidas. ¡Feliz Año 2020!

 

 

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

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