Curiosamente este día que me dispongo hablar acerca de la salud, he tenido un terrible dolor de cabeza, y mi primer impulso es tomar una pastilla para aliviarlo. Sin embargo, me pongo a pensar cómo en muchas ocasiones dejamos de prestar atención a las manifestaciones que nuestro cuerpo nos envía y nos conformamos con aliviar nuestros malestares con medicamentos sin pensar en el origen real de nuestras dolencias.

Como ya sabemos, muchas de nuestras enfermedades tienen un origen psicosomático, ¿qué quiere decir esto? Que nuestras emociones juegan un papel muy importante en la salud de nuestro cuerpo. Cuántas veces no hemos estado sometidos a situaciones difíciles de manejar que nos provocan un gran estrés y a los pocos días resultamos con una fuerte gripe, un dolor de garganta, dolor de huesos, etc., y es algo tan estudiado que hoy en día reconocidos médicos alópatas evalúan la situación emocional del paciente antes de dar un diagnóstico final.

Hace algún tiempo una persona muy cercana a mi, fue diagnosticada con cáncer. Gracias a Dios hoy en día se encuentra totalmente recuperada. Esta persona me platicó que cuando fue a la consulta en uno de los hospitales más prestigiados de Estados Unidos, el médico especialista lo primero que le dijo fue que recordara alguna situación emocional que le pudiera haber causado mucha tensión, esto le llamo mucho la atención y el médico le explicó que las emociones están estrechamente ligadas a las enfermedades de nuestro cuerpo.

Existen diferentes teorías que tratan de explicar el origen emocional de las enfermedades. Christian Flèche, psicoterapeuta y padre de la teoría de la Descodificación Biológica, nos dice que cada órgano dañado responde a un sentimiento, su hipótesis se basa en que las enfermedades son una manifestación de las necesidades físicas y emocionales de nuestro cuerpo. Cuando no hay una solución exterior a esa necesidad, hay una solución interior, y es cuando se manifiesta la enfermedad.

Enric Corbera, terapeuta español especialista en Bioneuroemoción, nos dice que “para tratar los síntomas primero hay que curar la mente”. Como decía antes, estas son teorías que han venido a humanizar de cierta manera el proceso de sanación del paciente porque trabajan en la salud mental y física de la persona. Enric Corbera dice que “la bioneuroemoción no cura, pero ayuda a las personas a encontrar esos programas inconscientes que se manifiestan en síntomas y enfermedades”.

Es importante decir que no todas nuestras emociones se van a manifestar en enfermedades, pero en la medida que seamos más receptivos hacia los estímulos que provocan emociones negativas en nosotros, seremos más bondadosos con nuestro cuerpo y menos rígidos para juzgarnos ante un malestar. Autoobservarnos con amor y paciencia se manifestará en una mejor salud tanto física como mental.

Por lo pronto, yo ahora dejo de reprocharle a mi cuerpo mi dolor de cabeza y le agradezco que lo manifieste porque de esa manera puedo llevar mi mirada hacia mis emociones y encontrar aquellas que necesitan de mi abrazo y comprensión.

Salud.

Por: Graciela Cueto Serrano


Experta en Comunicación y Desarrollo Humano

Graciela Cueto en Pláticas de Café

@gracielacuetos

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