Tener dientes, encías y bocas saludables son aspectos de la salud que las personas suelen dar por sentado hasta que ya no los tienen. Esto es un hecho lamentable ya que con buenos hábitos y chequeos regulares se podrían prevenir la mayoría de problemas de la salud oral, lo cual es más fácil que suceda si las personas saben de la importancia de la salud bucodental.

Una buena higiene bucal o dental debería establecerse mediante la adopción de cuatro hábitos: El cepillado, la limpieza con hilo dental, el enjuague y la visita periódica al dentista. También es importante el control de la ingesta de determinados alimentos, especialmente aquellos que tienen un alto potencial cariogénico, sobre todo los azúcares, como la sacarosa o la glucosa y evitar hábitos poco saludables como el cigarro. Los problemas y enfermedades más frecuentes debidos a una incorrecta o insuficiente higiene bucal o dental son: Desarrollo excesivo de placa dentobacteriana, formación de sarro, halitosis, caries, gingivitis y periodontitis.

Debemos cepillarnos los dientes tres veces al día, siendo la rutina de limpieza dental nocturna la más importante del día. Durante la noche salivamos mucho menos y las sustancias nocivas que se encuentran en nuestra boca se hacen más fuertes. Por este motivo, el cepillado de dientes antes de acostarnos es fundamental para que nuestras piezas dentales no sufran deterioros importantes.

A la hora de cepillarnos es importante establecer un tiempo mínimo de cepillado para asegurar que lo hacemos de manera correcta y efectiva. Dos minutos como mínimo será suficiente para que nuestros dientes estén completamente limpios.

Los cepillos de dientes deben ser de dureza media a blanda. Hay que vigilar el estado de las cerdas de nuestros cepillos dentales, unas cerdas en mal estado harán que nuestro cepillado no sea completamente efectivo. Se recomienda el cambio de cepillo cada 3 meses.

El hilo dental se debe aplicar después de cada cepillado, ya que los restos de alimentos no sólo se acumulan sobre los dientes, sino también entre ellos, en los espacios interproximales.

Utilizar correctamente el hilo dental requiere práctica y al principio puede ser un poco desesperante, con la ayuda del dentista y con perseverancia, una vez que se ha aprendido a usar, su aplicación es rápida y sencilla.

El enjuague bucal (también conocido como colutorio) es una buena ayuda por su composición química, pero, a largo plazo, son insuficientes porque los que realmente funcionan, no deben usarse durante mucho tiempo.

El enjuague bucal jamás sustituirá la acción mecánica de eliminación de la placa dentobacteriana (cepillado, hilo dental, etc.).

La visita periódica al dentista (dos veces al año) es de suma importancia en la prevención, puesto que existen toda una serie de patologías que en sus inicios no son dolorosas ni perceptibles a la vista siendo la caries, la gingivitis y halitosis algunos ejemplos de esto. De esta forma y a través de las visitas al dentista podremos solucionar el problema con mayor rapidez y efectividad puesto que en caso de que la caries se haga visible y empiece a provocar dolores es probable que necesitemos un tratamiento más complejo y costoso en comparación con la obturación dental, una intervención muy sencilla e indolora que apenas causará molestias en el paciente y que a día de hoy es la solución más efectiva para acabar con una pequeña caries.

Por: Dr. Ricardo Rico Cárdenas

Universidad Intercontinental

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