Llegamos nuevamente al mes del amor y la amistad, en esta fecha vemos todo adornado con corazones, para mí es una oportunidad para demostrar el cariño que les tenemos a las personas que están cerca de nosotros.

Pero, ¿por qué no demostrarlo cada día a nuestros seres queridos y a las personas con las que nos topamos?

Cada vez es más común encontrarse en la calle con personas enojadas, que no te dan el paso, situaciones de descontento con el gobierno, envidias en el trabajo, competencia, etc. Y ¿qué hacemos al respecto? Criticar, maldecir, pero no actuamos. La vida es un boomerang, lo que damos, recibimos; si nosotros empezamos a bendecir a todas las personas vamos a transformar nuestro entorno. La necesidad de poder, de éxito, de lo material es el reflejo de una carencia de amor muy grande.

Estamos viviendo la pérdida de la sensibilidad y de la capacidad de amar. Me acabo de encontrar un libro, Volver al amor de Marianne Williamson, me gustaría compartirles algunos párrafos que me parecieron verdaderos y de mucho impacto para mí.

“Cuando nacimos, estábamos perfectamente programados. Teníamos una tendencia natural a concentrarnos en el amor. Nuestra imaginación era creativa y floreciente, y sabíamos usarla. Estábamos conectados con un mundo más rico que el mundo con que ahora nos conectamos, un mundo lleno de hechizo y del sentimiento de lo milagroso.

“Nos enseñaron a pensar en la competición, la lucha, la enfermedad, los recursos finitos, la limitación, la maldad, la culpa, la muerte, la escasez y la pérdida. Y como empezamos a pensar en estas cosas, empezamos a conocerlas. Nos enseñaron a sacar buenas notas, ser buenos, tener dinero y hacerlo todo como es debido son cosas más importantes que el amor.

“El amor es aquello con lo que nacimos. El miedo es lo que hemos aprendido aquí. El viaje espiritual es la renuncia al miedo y la nueva aceptación del amor en nuestro corazón. El amor es el hecho existencial esencial, es nuestra realidad última y nuestro propósito sobre la tierra. Tener conciencia de él, tener la vivencia del amor en nosotros y en los demás, es el sentido de la vida”.

Los mandamientos se resumen en: Amarás a Dios, a tu prójimo como a ti mismo. Si el amor fuera nuestra prioridad viviríamos una vida de armonía, podríamos disfrutar del amor que se vive en el cielo, aquí en la Tierra.

No esperemos que los demás cambien, si nosotros cambiamos, cambian los demás, todos necesitamos sentirnos amados.

Les deseo que el amor sea el ingrediente más importante que abrace sus corazones.

Muchas gracias, hasta pronto.

Por: Yvonne Bulnes
Tanatóloga

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