Muchas personas salen a la calle sin haberse secado el cabello porque odian el secador o simplemente por falta de tiempo. Sin embargo, llevar el pelo húmedo puede provocar la pérdida del mismo.

A pesar de que la melena peinada con ondas suaves, una coleta bien pulida o un cabello con los rizos definidos se coloquen en el podio de nuestros peinado preferidos, la realidad es otra muy distinta… Las prisas, los niños o la reunión a primera hora del día son algunos de los factores que influyen en que no dispongamos del tiempo suficiente para peinarnos el cabello como nos gustaría y por las mañanas salgamos de casa con el pelo húmedo; una práctica nada favorable para la salud y fortaleza del cabello.

Salir a la calle con el pelo sin secar es una práctica muy común, aunque nada recomendable. Este gesto no sólo puede hacernos agarrar un buen constipado en invierno, sino que también es una de las causas más habituales de la caída del cabello.

La humedad repetitiva produce que se deteriore la membrana celular de cada cabello, responsable del brillo y la fortaleza. Además, ésta también afecta al propio folículo piloso, que es el encargado de que nuestro pelo se mantenga debidamente adherido al cuero cabelludo. Al ser un área más vascularizada, la zona del cuero cabelludo presenta una resistencia a la humedad mucho menor.

Sin embargo, los daños que provoca el cabello húmedo en el cuero cabelludo se van produciendo progresivamente, por lo que solemos darnos cuenta hasta que es demasiado tarde; momento en el que ha disminuido demasiado la densidad y en el folículo puede haber perdido la vitalidad, irrecuperable en muchos casos.

Lo malo es que los problemas no desaparecen dejando de salir a la calle con el pelo aún algo mojado, sino que también hay que evitar irse a dormir sin que la melena esté seca. Las almohadas son un territorio cómodo para ácaros y hongos, que se reproducen con mucha más facilidad en zonas húmedas.

Por ello, es mandatorio realizar un secado adecuado del pelo: primero tienes que quitar el exceso de agua con ayuda de una toalla y sin frotar; después usar el secador, a una temperatura media, ya que un exceso de calor puede producir también una debilitación capilar, que se queme el pelo y que la melena adquiera una textura grasa.

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