Hay personas que nos encantan. Nos provocan una sonrisa espontánea con sólo mirarles. Son los que prevalecen, que cultivan relaciones sinceras y recíprocas con pequeños detalles. Podemos platicar por horas con ellos, hasta desvelarnos sin siquiera darnos cuenta del paso del tiempo, reír a carcajadas juntos y atrevernos a divertirnos casi como niños, una vez más.

Sin embargo, muchas veces se nos olvida que hay que decir más a menudo un “te quiero” y que la gratitud es el mejor alimento para el alma. Descuidamos algo tan importante y vital como es la demostración del afecto y la atención a las necesidades afectivas.

Somos humanos y a veces cometemos errores que pueden llevar a equívocos en relación de nuestro afecto, lo cierto es que no podemos permitirnos dejar escapar a las personas valiosas. Mucho menos por desidia, falta de tiempo o por cierto desinterés teñido de egoísmo.

Cómo cuidar las relaciones

Es probable que en algún momento hayamos sentido que alguien nos deja de lado y nos hayamos vuelto locos intentando comprender qué ocurría. Este sufrimiento es innecesario y podemos evitarlo de muchas formas. Veamos algunas:

Basta con unas palabras que hagan comprender que la ausencia o la distancia no significan jamás el olvido y que a pesar del “abandono temporal”, la presencia permanece.

Demostrar a alguien que nos importa es algo que lleva tiempo y que hay que construir poniendo especial cuidado en que la relación sea saludable y que esté alejada de dependencias y excesos emocionales.

La relación debe estar cimentada con la más absoluta sinceridad; esto es sin egoísmos ni segundas intenciones. Así, tenemos que tener en cuenta no crear necesidades, ni siquiera la de la compañía.

Esto se logra a través de la comunicación y la expresión sincera tanto de nuestros pensamientos como de nuestros sentimientos. Como es natural debemos hacerlo siempre planteando que somos nosotros quienes nos sentimos así, no la persona que tenemos delante la culpable del malestar o, incluso, del bienestar.

Las relaciones necesitan del tiempo y de las experiencias para nutrirse, sustentarse y crecer. Si dejamos de dedicar tiempo, mostraremos falta de interés y, como consecuencia, alejaremos a aquellas personas imprescindibles.

No podemos dejar escapar a quienes hacen bonito nuestro mundo. Con ellos podemos ser nosotros en toda nuestra esencia y con total libertad, lo cual es algo tan magnífico como inusual. Por eso, cuida y enriquece tus relaciones, y hazlo siempre desde la más absoluta sinceridad.

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