MINUTOS DE REFLEXIÓN

EL TEMOR Y LA TRISTEZA… CONVIÉRTELOS EN ESCALONES PARA AVANZAR

Durante el tiempo que llevo escribiendo en esta sección me he dedicado a hablar de las capacidades que, como seres humanos, todos tenemos, diferentes unos a otros pero que es lo que nos hace únicos, y son las que precisamente nos definen e impulsan a lograr nuestras metas, alcanzar los sueños, caminar confiados y ser felices.

En este tiempo también he intentado transmitir la idea real y firme que el único obstáculo que nos puede detener somos nosotros mismos y que también somos responsables de vencerlo.

He escrito consejos y pasos sencillos para que cada día nos desarrollemos y que podamos  visualizar lo que somos de manera integral, nunca fragmentados, siempre auténticos.

Todo esto lo hago porque creo firmemente que somos seres extraordinarios, dotados de todos los atributos necesarios para ser capaces de innovar para triunfar, abrir puertas si es que no se abren por sí solas a nosotros, así como de hacer uso de las herramientas que la vida pone a nuestra disposición, para dentro de la atmósfera idónea cumplir con el propósito para el cual fuimos cada uno diseñados, y si por algún motivo esa atmósfera no es la idónea, también tenemos la fuerza para generarla.

En muchas ocasiones suelen surgir preguntas como: ¿Por qué la mayoría de las veces las personas no logran lo que anhelan, se quedan inmersos en la cotidianidad y caen en la mediocridad de una vida gris como si estuvieran en un laberinto sin salida, viviendo por vivir y no le añaden algo más a su existencia? ¿Por qué si tenemos todas esas cualidades, habilidades, dones, talentos, los dejamos rezagados y vivimos sin pasión e ilusiones? La respuesta es sencilla: Se nos ha olvidado que somos equipados para el éxito, la victoria y el derecho a vivir plenamente.

Cuando un problema se presenta, cuando llega la adversidad, nuestras decisiones nos conducen por caminos inesperados, si alguien nos quiere hacer daño, al darnos cuenta que el matrimonio no funciona y el trabajo se acaba, nos rendimos.

Es cuando aparecen en escena el temor y la tristeza ahogando todas esas habilidades que tenemos para vencer cada adversidad. En lo personal, he pasado por muchas situaciones muy difíciles en mi vida y cualquiera de ellas pudo haberme hundido en la peor de las tristezas y depresiones, dando paso al temor que pudo paralizarme y frenar mi camino, pero he decidido cada día de mi vida ser ejemplo de fuerza, amor y perseverancia para los que más amo y han sido los que me han impulsado a levantarme en cada revés que he enfrentado, y no pretendo con esto mostrarme como ejemplo para ustedes, sino transmitirles el hecho de que si una persona en el mundo lo puede hacer todos tienen la misma fuerza y capacidad porque cada día nos levantamos y vivimos las mismas horas.

El temor es el peor de nuestros enemigos no sólo porque paraliza, sino que crea una tela ilusionaria oscura que no permite ver la realidad tal cual es y en cambio vemos todo imposible de resolver. Es por eso tan admirable cuando vemos a un pequeño no temer a nada porque ellos no conocen ese sentimiento y guiados correctamente podremos ayudarlos a esquivar peligros haciendo de ellos personitas seguras y valientes, el problema es que inmediatamente ante cualquier situación de riesgo les infundimos miedo.

La tristeza acompaña al temor. Perdemos el trabajo, a un ser amado, estabilidad económica, amistades, etc., y nos da temor enfrentar nuestra realidad y nos entristecemos.

Estos dos sentimientos han estorbado y paralizado a lo largo de nuestra vida sin darnos cuenta (o muchas veces consciente de ello )pero hoy precisamente vamos a aprender a hacer lo contrario. Hoy vamos a tomar la decisión de avanzar y conquistar por encima de ellos, van a ser nuestros escalones para escalar.

Si el temor nos paralizaba, hoy lo vamos a convertir en la oportunidad que estábamos esperando para vencer nuestras limitaciones y potencializar nuestras habilidades, utilizando cada día nuestra fuerza de voluntad para superar este sentimiento. Sí, es cuestión de decisión.

Si la tristeza nos apaga y nos conduce a un abismo de soledad y decepción, hoy la utilizaremos para opacarla con luz que ilumine nuestra vida y sonreírle aunque no tenga ningún ánimo o motivo aparente para hacerlo, aunque si lo existe, estamos vivos.

Venceremos  a la tristeza y viviremos de los buenos recuerdos que le inyecten sentido a la vida, fuerza para continuar desde el punto donde nos detuvimos.

Concluyo diciendo que la vida es una decisión diaria. Nosotros decidimos cómo vivirla y siempre hay una mejor opción. El éxito personal va mas allá de tener estabilidad económica y estar rodeada de bienes materiales. El éxito lo construimos al vivir equilibradamente y desarrollarnos en lo que más nos apasiona haciendo el bien y siendo agradecidos con Dios por cada latido de nuestro corazón. Ahí radica la felicidad, paz, éxito y trascendencia del ser humano.

 

Por: OLGA BEATRIZ PEREZ BERRELLEZA

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