Durante la Edad Dorada de Hollywood, sólo un nombre estaba en boca de las divas de la gran pantalla. Este nombre era Max Factor. Un cosmetólogo visionario, creador de pelucas e inventor, Max Factor se hizo popular creando los looks de las actrices icónicas más famosas de la época, como Ava Gardner, Jean Harlow y Marlene Dietrich. Pero él creía que el glamour de las estrellas podía alcanzarlo cualquier mujer.

Su nombre real era Maksymilian Faktorowicz, nació en Zdunska Wola, Polonia en 1872 y emigró a Estados Unidos en 1904 para unos pocos años más tarde afincarse en Los Ángeles para estar cerca de la incipiente Industria del cine. Los rumores sobre la experiencia de Max Factor se extendieron rápidamente y no tardó en trabajar con las principales estrellas de Hollywood, creando sus propios cosméticos para un aire glamuroso y realista para la gran pantalla. En 1916 empezó vendiendo sombras de ojos y lápices para cejas. Esta fue la primera vez que este tipo de productos estaban disponibles fuera del mundo del cine. Cuatro años más tarde, lanzó una completa gama de productos, llamándolos “Make-up” –término que acuñó él mismo.

Un mercado potencial

Después de la inmigración a los Los Angeles, California, viendo así una oportunidad de proveer pelucas hechas a la orden y maquillaje teatral a la industria creciente del cine. Además de vender sus propios productos, Max Factor pronto se convirtió en el distribuidor del oeste de Leichner and Minor, los dos manufactureros líderes en el maquillaje teatral.

En los primeros años de producción de películas, el maquillaje teatral en forma de barra no era aceptado para el uso en el escenario, así que no podía aplicarse, sin embargo los colores funcionaron satisfactoriamente en la pantalla. Factor comenzó experimentando con diversos compuestos en un esfuerzo para desarrollar un maquillaje adecuado para el nuevo medio que era el cine. En 1914 había perfeccionado su primer producto cosmético. Con este logro importante, Max Factor se convirtió en la autoridad de los cosméticos en el cine. Pronto las estrellas de cine estaban ansiosos de probar su “maquillaje teatral flexible”.

De igual manera al comienzo del negocio Factor aplicó personalmente sus productos a actores y actrices. Él desarrolló una reputación por ser capaz de personalizar el maquillaje de actores y actrices para que en la pantalla se viera la mejor iluminación posible. Entre sus clientes más notables fueron Ben Turpin, Gloria Swanson, Mary Pickford, Pola Negri, Jean Harlow, Louise Brooks, Claudette Colbert, Bette Davis, Norma Shearer, Joan Crawford y Judy Garland. Como resultado prácticamente todas las grandes actrices de cine eran clientes habituales del salón de belleza Max Factor, localizado cerca de Hollywood Boulevard.

En 1918 completó el desarrollo de su gama “Color Harmony” –polvo para la cara– que debido a su amplia gama de colores, le permitió personalizar y proporcionar maquillaje más consistente para cada actor o actriz de forma individual. Creó el look de actrices como Clara Bow con sus labios en forma de corazón/pierrot. Años más tarde, exageró con los labios naturalmente carnosos de Joan Crawford para distinguirla de las muchas aspirantes a estrellas que querían copiar el look de Clara Bow que él había creado.

También creó sombras específicamente para cada uno de ellos: Platinum para Jean Harlow, Special Medium para Joan Crawford, Dark para Claudette Colbert y Light Egyptian para Lena Horne. Para Rudolph Valentino creó el maquillaje que complementa su tez, y enmascara la oscuridad de su piel en la pantalla.

En 1920, Max Factor cedió a la sugerencia de su hijo Frank y oficialmente comenzó a referirse a sus productos como “make-up (maquillaje)”. Hasta entonces se había utilizado el término “cosméticos”; el término “maquillaje” era considerado vulgar, utilizado sólo por personas en el teatro o de dudosa reputación y no algo que se usara en la buena sociedad.

En 1922, mientras estaba de vacaciones en Europa con su esposa, Factor visitó la sede de Leichner en Alemania. Él era en aquel momento el mayor distribuidor del maquillaje teatral de la compañía, sin embargo, fue rechazado y lo dejaron a la espera en la recepción. Decepcionado por el trato que le habían dado, se fue y de inmediato impulsó a sus hijos a comenzar a vender su propia marca de maquillaje teatral.

Hasta entonces, Factor solamente había intentado hacer su propio maquillaje teatral para uso en sus clientes, pero no había hecho ningún intento de comercializarlo mientras que él estaba representando a otras marcas. Por ello, se concentró en sus propios productos, que ofreció en un tubo plegable, en vez de en forma de barra utilizado por otros productores. Su maquillaje teatral no sólo era más higiénico, también podía aplicarse más fina y uniformemente. Pronto la versión de Max Factor fue la marca líder.

Por la década de 1920, sus hijos Davis y Frank estaban muy involucrados en el negocio, con Davis como el gerente general y Frank ayudando a su padre en el desarrollo de nuevos productos.

En 1925 la compañía recibió su mayor pedido hasta la fecha cuando se tuvo que completar un pedido urgente para suministrar 600 galones de maquillaje Light Olive para el conjunto de la película Ben-Hur para garantizar que el color de la piel de los extras utilizados en la filmación en América correspondieran con la de los extras italianos de piel más oscura en las escenas filmadas en Italia.

En 1926 para la película Mare Nostrum, Max y Frank Factor desarrollaron el primer maquillaje teatral a prueba de agua.

Por la década de 1920 se fue dando a conocer fuera de la comunidad cinematográfica, lo que llevó a la empresa a principios de 1930 al desarrollo de un departamento interno de relaciones públicas.

Debido a su fuerte conexión con la comunidad cinematográfica, Max Factor fue capaz de utilizar el apoyo de celebridades en la publicidad de sus productos. A cambio de un pago nominal de 1 dólar a la actriz, la publicidad también le convenía ya que ayudaba a promover la última película de la estrella.

Distribución nacional

Mientras Max Factor era perfectamente feliz porque la empresa seguía siendo un proveedor especializado de productos para la comunidad cinematográfica, sus hijos estaban convencidos de que podían hacer crecer a la compañía en una empresa mucho más grande. La distribución nacional comenzó en 1927 cuando “Sales Builders”, una compañía de distribución establecida, obtuvieron los derechos para hacer publicidad, distribuir y vender los productos de Factor.

Desarrollo del maquillaje pancromático

La introducción del sonido en el cine dio lugar a la sustitución de las viejas luces de carbono ruidosas por luces de tungsteno, que eran mucho más calientes y creó una luz más suave. Al mismo tiempo la película ortocromática, que hasta ese momento había sido utilizada por la industria, fue sustituida por la súper sensible y rápida película pancromática que oscureció notablemente colores de piel. Estos desarrollos requerían seis meses de intenso desarrollo para crear el maquillaje compatible con el nuevo entorno, porque los productos existentes habían sido diseñados para el cine en blanco y negro y no eran adecuados para el uso diario. Este nuevo maquillaje pancromático fue registrado en octubre de 1929.

Un año después, en 1930, inventó el Brillo para labios.

Maquillaje Pan-Cake

El desarrollo del cine Technicolor requería que la compañía desarrollará una nueva línea de productos como el maquillaje pancrómatico dejaba un ligero brillo en la piel que refleja los colores del entorno. Como resultado de lo mal que se veían a color, muchos actores y actrices se negaron a aparecer en películas que no fueran blanco y negro. Mientras que Max Factor se estaba recuperando de ser atropellado por una furgoneta de reparto en ese entonces, Frank Factor tomó la delantera en los dos años que tardó en desarrollar un maquillaje, adecuado inicialmente llamado “TD” y luego rebautizado como “Pan-Cake”. Se vendía en forma de pastel sólido y era aplicado con una esponja húmeda, que ofrecía la ventaja de ocultar imperfecciones de la piel bajo un acabado mate transparente. Su primera aparición fue en la película Vogues of 1938.

Fue un éxito inmediato y llevó a que las mujeres robaran el maquillaje de los sets de filmación para usarlo de forma privada. Su única desventaja para el uso diario fue que no se podía utilizar por la noche, ya que hizo la piel demasiado oscura excepto bajo las potentes luces utilizadas en los estudios de cine.

Se comenzó a desarrollar tonos más claros, sin embargo, la empresa sólo fue capaz de producir lo suficiente para satisfacer la demanda de los estudios, lo que retrasó el lanzamiento comercial hasta que la producción pudiera aumentar. La compañía utilizó el lanzamiento de Vogues de 1938 en agosto de 1937 y cinco meses más tarde The Goldwyn Follies, la segunda película que uso el maquillaje para liberar comercialmente Pan-Cake para el público, respaldada por una campaña nacional de publicidad basada en el color. Inmediatamente se convirtió en la venta más rápida y más grande de un solo artículo de maquillaje hasta la fecha, así como el estándar utilizado en todas las películas en technicolor.

Fallecimiento

En 1938, mientras viajaba por negocios en Europa con su hijo Davis, en una escala en París recibió una nota exigiendo dinero a cambio de su vida. La policía intentó capturar al extorsionador usando un señuelo, pero nadie apareció en el punto de entrega acordado para recoger el dinero. Max Factor estaba tan agitado por la amenaza que un médico local le recomendó volver a América inmediatamente y reposar en su cama. Murió a los 65 años en Beverly Hills, California.

Su hijo Frank tomó el nombre de Max Factor Jr. para que su nombre perdura. También tenía el mismo don que su padre como maquillador profesional e inventor.

Los productos de maquillaje y las técnicas que Max Factor creó para la industria del cine, le valió un premio Oscar en 1929, pero su filosofía se basaba en la idea que cualquier mujer puede ser glamurosa con las técnicas y los productos adecuados. Desde la máscara de pestañas hasta la base de maquillaje, de la sombra de ojos hasta el brillo de labios, Max Factor puso en manos de mujeres de todo el mundo las herramientas que utilizan los maquilladores profesionales. Lo que les permitió crear y reivindicar su propio estilo cada día.

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