Aún existen lugares de inusitada belleza que se resisten a la vasta afluencia de turistas, las Islas Turks & Caicos es uno de esos extraordinarios tesoros medio secretos que se han diseñado para viajes de luna de miel impresionantes, dignos de los mejores sueños.

A mar abierto, y a lo largo de todo el archipiélago, formado por 40 islas, se distribuye uno de los arrecifes de coral más grandes del mundo, que envuelven otras maravillas de la naturaleza como el santuario ornitológico de French Cay, el Parque Nacional del Avistamiento de Tierra de Colón, increíbles rincones donde practicar el arte del buceo o el snorkeling. Cuenta con hoteles de clase mundial, spas, restaurantes, y la vibrante agua azul que se expande por las playas donde disfrutar de serenidad y belleza.

El paraíso

El océano Atlántico guarda sorprendentes edenes. Uno de ellos es Turks & Caicos Islands, al norte de La Española, isla que alberga Haití y República Dominicana. A pesar de su ubicación casi caribeña (no está bañado por el Mar Caribe, pero sí pertenece a la Comunidad del Caribe, y mantiene su extraordinaria apariencia cristalina del agua), el territorio depende de Reino Unido. Como consecuencia, el idioma oficial es el inglés, pero la presencia de ciudadanos dominicanos permite encontrar multitud de hispanohablantes. Al este, nada más y nada menos que Cuba y Bahamas (forma parte de su archipiélago), con quienes comparte el escenario marino.

Islas Caicos lleva la voz cantante del conjunto y está formada por seis islas principales y dos menores. Su nombre proviene de los arrecifes de coral que surcan sus coloridas profundidades marinas, uno de los regalos de boda para los novios intrépidos. Islas Turcas, por su parte, contiene dos distritos que nacen de dos fabulosas islas, Cayo Sal e Isla Gran Turca, auténticos paraísos. En su conjunto, el territorio de ultramar, con capital en Cockburn Town, comprende hasta 28 islas de extraordinario atractivo, con una magnífica temperatura media de 26 grados para disfrutar de la playa durante todo el año.

Magia en tierra firme

En algunas islas, a falta de un entramado urbano exuberante –que no necesita–, la flora y la fauna son su gran contribución. El apartado vegetal de gran biodiversidad lo rellenan pinos y manglares que pintan con su paleta verdosa el amplio panorama presentado a los novios que se lanzan a visitarlo. El cactus rojo es líder en la región, y recuerda a un sombrero turco, el fez, aunque el nombre de la isla se debe a los piratas otomanos, llamados ‘turcos’.

Las mejores fotos tienen un escenario de documental en estas tierras, ricas también por sus escarpados relieves, estanques en medio de la naturaleza y por encontrarse en mitad de la ruta de las migraciones. Hasta 150 especies viven en las islas en alguna ocasión, aunque son los flamencos rosas algunos de sus más impresionantes animales.

Playas insuperables

Islas Turcas y Caicos posee una costa de 332 km2. En la superficie, las blancas arenas se funden con la límpida agua del Atlántico, bella y transparente como un cristal eterno. La Playa de la Bahía de Gracia (Grace Bay Beach), en Providenciales, es considerada una de las mejores playas del mundo. Allí se enclavan la mayor parte de grandes hoteles del archipiélago, fantásticos resorts con absoluta privacidad, tranquilidad, elegancia, magníficos espacios de jardines, campos de golf y una amplia gama de actividades.

Bahía de Zapote, Bahía de Taylor y Playa del Gobernador son otras de sus fastuosas y aprovechables playas. Bahía Longa y Banco Caicos es un gran destino para disfrutar de deportes acuáticos, como el kayak y el kiteboarding.

Belleza marina

En las profundidades de Turks & Caicos Islands es donde espera el gran espectáculo, protagonizado por enormes extensiones de arrecifes de coral. El archipiélago es un caramelo para los novios con ansias de aventuras en el fondo del mar. Además, gracias al asentamiento sobre rocas calizas de las islas y al levantamiento del suelo de la zona, la profundidad no es excesiva, la visibilidad es muy amplia y se puede dar rienda suelta a la actividad de inmersión. En este sentido, destacan el Arrecife de la Bahía y el Arrecife de Smith.

Entre su selva coralina y vegetal del fondo del océano, ballenas jorobadas, mantarrayas, delfines, tortugas, tiburones, meros y barracudas, por mencionar algunas de las especies más espectaculares, transitan con la parsimonia de quien está en el salón de su casa. Una maravilla sólo apta para los ojos de los auténticos aventureros.

Costumbres

Aunque políticamente no tienen nada que ver con Bahamas, sí forman parte de su archipiélago y, por tanto, comparten buena parte de su cultura. Si te decides por este pedazo de paraíso, te animamos a probar sus sabrosos platillos típicos, muchos de los cuales se preparan con caracola (caracol marino), un molusco que, desde mucho tiempo atrás, se ha erigido como la base de muchas de las elaboraciones turcocaiqueñas. Los buñuelos y la ensalada de caracola toman la cabeza en el ámbito culinario.

Un viaje de luna de miel implica la exploración del país en cuestión, desde su superficie hasta su corazón. Así pues, recomendamos disfrutar del Ripsaw y el Junkanoo, dos géneros musicales local y bahameño, respectivamente, que llenan las islas de bellas, rítmicas y autóctonas melodías.

Además, te invitamos a descubrir el arte y la artesanía que pervive, a pesar de la extinción de la comunidad india que dejó un maravilloso legado cultural.

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