Les comparto este interesante escrito de Becky Krinsky: El dinero no vale por lo que es… sino por lo que representa.

Dos cosas comunes por las que la gente sufre y se pelea hasta morir son: el amor y el dinero. Ambos han destruido familias, negocios, amistades y hasta comunidades. Para muchos, dinero significa tener amor, por lo tanto, riqueza. Sin embargo, el verdadero amor vale más que el dinero. Éste, en un mundo donde todo tiene precio, es un factor importante, se ha convertido en un recurso material esencial y en sinónimo de buena calidad de vida. Algunos lo fundamentan como la base de su seguridad y estabilidad tanto física como emocional.

Tristemente el dinero para muchos representa respeto, reconocimiento, valor personal y hasta el aprecio social que se busca con desesperación. Para vivir se requiere tener algo de dinero para cumplir lo básico como educación, comida, cuidados en la salud, etc., pero el dinero no lo es todo. Es complicado cuando las personas y la sociedad confunden los atributos específicos que éste ofrece con la validación emocional que este coste irreal del dinero asigna a las personas que tienen más que otros. Toda persona es valiosa e importante, no importa si tiene un peso o millones de estos. El valor es por lo que la persona hace, no por sus propiedades o cuentas bancaria; así necesitamos sentirnos, valorados por lo que somos, pues otorgarle apreciación excesiva al dinero distorsiona la realidad y contamina las relaciones interpersonales.

Los logros propios, la integridad, lealtad, bondad, gratitud, disposición y sinceridad son algunas de las cosas que marcan qué tipo de persona eres, no tu dinero. El tener mucho puede ser astucia, buena organización, don de mando, trabajo eficaz probablemente, pero no es lo único que determina tu valor. Quienes envidian y resienten el éxito ajeno, quienes codician o sólo buscan fortuna a cualquier precio, ellos quienes no se sienten valorados creen que así encontrarán amor, respeto, reconocimiento y demás, viviendo así una eterna desilusión y un vacío difícil de llenar.

“La realidad es que la riqueza y la pobreza sólo están en el plano mental, hay pobres muy ricos y ricos muy pobres”.

El objetivo del dinero es ser un medio de intercambio, para solucionar, compartir, ayudar. Se necesita cuidarlo y usarlo con sensatez recordando que en ningún momento es parámetro que determine el valor humano. El mundo es tan abundante como uno lo quiera percibir pues la riqueza proviene del interior de cada quien y se relaciona con la integridad personal no con la cantidad económica.

Es importante reflexionar que la actitud personal puede atraer o alejar el dinero, que el resentimiento, la envidia o la codicia alejan toda posibilidad de prosperidad pues recordemos que todo es energía y la fuerza del pensamiento es grande y fuerte para bien o para mal; en cambio la alegría de vivir, la paz interior y la gratitud constante atraen y multiplican la prosperidad y la abundancia llegando precisamente a nuestras vidas lo que realmente necesitamos.

Cuando nuestras posibilidades ayudan y benefician al prójimo a través del servicio y/o del trabajo, tu valor se multiplica y tu deseo de prosperar tiene una buena misión. Ayudar a otros, aportar al mundo, mejorar la vida de los demás, es una buena manera de incrementar tu propio valor para dejar de competir, compararte y sobre todo dejar de sufrir.

Una persona que se siente valiosa, siempre prospera y encuentra abundancia y felicidad.

Excelente mensaje de Becky Krinsky, resumido por su servidora.

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel.- (667) 751-2884

 

*Becky Krisnsky

Autora de dos libros, conferencista, columnista internacional y poseedora de diversos premios y reconocimientos.

Leave a comment