Tanto tiempo de preparar la boda y pasa tan rápido, es sólo un instante, son comentarios muy comunes después de que ya terminó.

Pero yo creo que no termina, nunca, porque fueron meses de ilusión, de preparativos, de que el tema de la boda requiere la atención de toda la familia, todos opinan, se involucran, lo disfrutan. Son momentos de convivencia familiar, sobre todo entre las mujeres, para los hombres llega un momento en que ya no quieren escuchar sobre eso.

Planear una boda es el inicio de una vida juntos, donde quieren que todo sea perfecto y lleno de detalles.

Yo no creo que sea para un solo instante, es un evento que queda plasmado en el alma. Es una noche o día donde el amor y la felicidad de los novios sobresale de todo lo demás y eso lo contagian, lo transmiten y se vuelve un momento mágico.

Los recuerdos son tesoros guardados, son fotografías tomadas con el corazón. Cada vez que vemos una fotografía o hablamos de todo lo que vivimos antes, durante y después del evento, es revivir y nos hacen sonreír, o si ya pasó tiempo y alguien de la familia ya no está, ese momento se vuelve todavía más valioso por haber tenido la oportunidad de compartirlo con esa persona.

Que todos los detalles que hubieron, nos recuerden lo importantes que son para cada día de nuestra vida, que nunca terminen porque alimentan al amor, a la pareja.

¿A quién no le gustan los detalles? Algunos dicen ‘es que yo no soy detallista, a mí no me enseñaron’, pues yo le diría ‘aprende, no hay excusa’. Los detalles te hacen sentir una persona merecedora de amor, lo cual mantendrá tu autoestima y tu bienestar emocional en buenas condiciones.

Sin embargo, la ausencia de los detalles acaba con la chispa de la vida hasta que se convierte en rutina, qué peligro.

Al final te das cuenta que lo pequeño siempre es más importante. Las conversaciones a las tres de la mañana, las sonrisas espontáneas, las fotos graciosas que te hacen reír a carcajadas, los poemas de diez palabras que te sacan una lágrima, los libros que nadie más conoce y se vuelven tus favoritos, una flor que te pones en el cabello, el olor del café que comparten por la mañana. Eso es lo que verdaderamente vale la pena; las cosas diminutas que causan emociones gigantescas.

Por eso los pequeños detalles tienen tanto poder, pues su peculiaridad les permite revertir situaciones complicadas, inundar el alma de energía positiva, sacar sonrisas de las caras más tristes o, incluso, provocar el llanto, etc.

Lo que está claro es que, para bien o para mal, los detalles marcan la diferencia. Además, resultan interesantes porque, cuando suceden, lo hacen de forma espontánea; y esto no es otra cosa que la cara más honesta de la vida.

No hagas con el amor lo que hace un niño con su globo que al tenerlo lo ignora y al perderlo, llora.

Muchas felicidades a los novios y que los detalles estén siempre presentes en su larga vida juntos. Bendiciones.

Por: Yvonne Bulnes

Tanatóloga

yvonnerosadecristal@gmail.com

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Alejandra Renacer

Tanatóloga Yvonne Bulnes

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