Más allá de los zapatos y los bolsos, si hay algo que un buen amante de la moda sabe apreciar, es un libro pensado para “fashion victims”. Hay piezas imprescindibles como una guía turística de Nueva York o una biografía de Coco Chanel. Dos tomos reinventados por la ilustradora Megan Hess.

Cuando Megan Hess era pequeña, su padre la llevó a Nueva York y le descubrió la vorágine de moda y arte que puebla sus calles. Un ritmo frenético que conquistó a la joven Hess, quien, en ese momento, decidió que su futuro estaba entre las tiendas de la Quinta Avenida y los bancos de Central Park.

Años después, volvió a la ciudad con el firme propósito de labrarse un nombre como ilustradora de moda, y al día de hoy es una de las figuras más populares del sector, colaboradora habitual de firmas como Tiffany & Co, Prada, Valentino, Fendi, Vogue y Vanity Fair o los grandes almacenes de lujo Bergdorf Goodman.

Una experiencia que ha recapitulado en “Nueva York a través de la moda”, un libro con el que da una nueva vida a la clásica guía turística de la Gran Manzana, y que llega a las librerías de la mano de “Coco Chanel, la revolución de la elegancia”, ambos de la editorial Planeta.

Los libros también son un básico de armario

La historia personal de los sueños de Hess es el punto de partida de “Nueva York a través de la moda”, donde la artista recoge sus recomendaciones personales para disfrutar de la ciudad como todo buen “fashion insider”.

Sus lugares favoritos para comprar (como la “concept store” Fivestory), dormir (el hotel Soho House) o comer (Armani Ristorante) aparecen entre las páginas del libro, en ricas ilustraciones al estilo de Hess: muy femenino, lleno de personajes de piernas infinitas que caminan con paso decidido mientras lucen el último de bolso de Chanel o los nuevos zapatos de Jimmy Choo.

Al final de esta particular guía, el lector encontrará un directorio donde localizar todos los lugares que Hess ha ido descubriendo en cada barrio de Nueva York, desde Manhattan hasta Brooklyn.

La biografía de Coco Chanel, ilustrada

Ya antes de soñar con la Gran Manzana, Hess siempre tuvo numerosas fuentes de inspiración provenientes del mundo de la moda. Pero si ha habido una figura que le ha marcado especialmente, es Gabrielle Chanel, protagonista de “Coco Chanel, la revolución de la elegancia”.

“Para mí, como ilustradora de moda, esta pequeña huérfana francesa, que logró por sí sola revolucionar los armarios femeninos y crear prendas icónicas que todavía se llevan hoy en día, ha sido una fuente de fascinación e inspiración continua”, explica Hess en la introducción del libro.

“La mujer”, “la marca” y “la leyenda” son los capítulos de esta biografía dibujada, donde la autora recorre la vida de Chanel,  desde su humilde infancia hasta su lujosa muerte en una habitación del Hotel Ritz de París.

Tampoco falta espacio para la construcción de su imperio cimentado en creaciones icónicas como el traje de “tweed” o “la petite robe noire”; y la herencia de Coco que se mantiene a día de hoy por obra de Karl Lagerfeld, actual director creativo de la firma.

Alejadas del realismo propio de una guía de viajes, las ilustraciones de Hess para este libro son mucho más evocadoras e imaginativas. En ellas, la pequeña Gabrielle Chanel decora con perlas, flores y el símbolo de su “maison” los trajes de las monjas que la criaron en un orfanato.

Páginas después, tres jóvenes muy a la moda leen sendos periódicos cuyas portadas recogen la “decepción” que supuso la colección de Chanel de 1954, cuando volvió al mercado de la moda tras 14 años de ausencia, dispuesta a hacer frente al “new look” de Dior.

Las bailarinas acolchadas, el bolso “Boy” o el perfume Nº5 ocupan espacios privilegiados en el libro de Hess, donde la ilustradora acompaña su narración de la vida de Chanel con algunas de sus frases célebres, como la mítica: “La moda pasa, solo el estilo permanece”.

Pero no hace falta abrir los tomos para quedar cautivado por el universo creativo de la ilustradora. Las portadas son un buen adelanto.

Sobre las tapas duras, blancas, Hess ha dibujado en negro el rostro de la joven Coco Chanel y el barullo de la Quinta Avenida. Los labios rojos de la diseñadora y los taxis neoyorquinamente amarillos son los únicos puntos de color de las portadas, que combinan su acabado mate con el filo metalizado de las hojas, plateadas para Chanel, y cobre para la ciudad.

Una estética que demuestra la innegable relación de Megan Hess con el mundo de la moda, y que cautiva a amantes de la historia, el turismo, el estilo y, por supuesto, la ilustración.

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