La psiquiatría es la rama de la medicina que se dedica al estudio de los trastornos mentales con el objetivo de prevenir, evaluar, diagnosticar, tratar y rehabilitar a las personas que los padecen. Cuando hablamos de psiquiatría la gama de diagnósticos es amplia, tenemos a los trastornos ansiosos, trastornos del estado del ánimo en el que se incluyen depresión y trastorno bipolar, trastornos psicóticos donde se destaca la esquizofrenia, y muchas otras entidades que podríamos considerar como trastornos mentales puros.

Los padecimientos psiquiátricos son enfermedades, no es ni manipulación ni “locura”; se trata de entidades que residen en el cerebro, más concretamente en la mente, en la que existen desequilibrios a nivel de las sustancias químicas cerebrales. Pero para llegar a conocer todo esto, para saber de lo que en verdad se trata, se ha tenido que recorrer un largo camino, que aún se encuentra minado por las creencias religiosas, místicas y supersticiosas de la población. En la época moderna, sólo entiende la importancia de la salud mental en su vida quien por desgracia ha carecido de ella o ha convivido de cerca con algún familiar o amigo afectado.

Los orígenes de la psiquiatría pueden rastrearse hasta el inicio del pensamiento racional en el hombre, desde donde progresa en conjunto y luego se separa de la religión, la filosofía, la psicología y la medicina. Fueron los griegos en el siglo V a. C. quienes denominaron que la locura desvirtuaba la conducta natural del individuo y alteraba sus capacidades y habilidades naturales. Posteriormente, los romanos consideraron los principios de ética y el respeto por los derechos del paciente afectado de locura. Desgraciadamente, en la edad media, se confundía a los enfermos mentales con brujos o poseídos y la religión decidió condenarlos, quemarlos en las hogueras, sacarlos a que murieran a su suerte afuera de las ciudades amuralladas o a practicárseles exorcismos, retrocediendo los avances previos de la ciencia. Es recién hacia fines de 1700 cuando la psiquiatría va afianzándose como una nueva disciplina dentro de la medicina, cuando comienzan a aparecer los primeros tratados sobre las enfermedades mentales y se va abriendo paso una concepción de tratamiento más humanitaria.

Durante el siglo XIX, los psiquiatras se dedicaron a pulir la identificación y clasificación de las enfermedades mentales. Fue más adelante cuando Emil Kraepelin (1856-1926), a la edad de 26 años, tiene como tarea de su mentor realizar un resumen sobre los cuadros psiquiátricos conocidos, pero no se conformó con una mera recopilación sino que creó una nueva clasificación de las enfermedades mentales que publicó en 1883, un volumen de 350 páginas que siguió perfeccionando hasta su muerte, constando la última edición de 2500 páginas. Evoluciona el conocimiento previo de “demencia precoz” nombrando a la hoy esquizofrenia ya definida como un trastorno psicótico y la clasifica.

En el siglo XX y con el afán de unificar criterios de manera mundial para los diagnósticos de las enfermedades surge el manual estadístico de las enfermedades mentales DSM, que en el siglo XXI ya ha llegado a su versión 5 tras una serie de modificaciones y perfeccionamiento y el manual de la Organización Mundial de la Salud CIE (clasificación internacional de las enfermedades) que en su actualidad se encuentra en su décima edición y describe por letras del abecedario todas las enfermedades conocidas hasta la actualidad, siendo la letra F la destinada a la psiquiatría.

Pero no sólo es importante hablar de las descripciones y los diagnósticos, también es necesario  el tratamiento con medicamentos denominado psicofarmacología, que ha evolucionado a pasos agigantados desde la antigua Europa donde se les daba a beber a los enfermos agua de manantial rica en litio, hasta los complejos tratamientos actuales con medicamentos encaminados a regular el afecto (neuromoduladores), a mejorar el ánimo (antidepresivos), a disminuir la ansiedad (ansiolíticos), a mejorar el sueño (hipnóticos o sedantes), a controlar las alucinaciones e ideas delirantes (neurolépticos), a controlar la conducta (estimulantes) y otros varios grupos de medicamentos que son en la actualidad un vasto arsenal para el médico psiquiatra, para que en conjunto con la terapia psicológica, ocupacional y recreativa rehabiliten al paciente psiquiátrico para que se readapte a su vida normal en los ámbitos familiar, de pareja, ocupacional (escuela o trabajo) y social.

Hasta finales del siglo XIX las medidas terapéuticas se limitaban al uso de la contención física (sujetarlos o amarrarlos) y el aislamiento, la hipnosis, los baños con diferencias térmicas (agua muy fría y muy caliente), insulina para bajar los niveles de azúcar en sangre y disminuir la agitación y algunos procedimientos como los electrochoques. El paso de los sistemas manicomiales a la apertura de hospitales psiquiátricos ha sido también una evolución favorable para el trato y el tratamiento de los pacientes, que al contar con medicamentos cada vez más potentes, inyectados y con menos efectos secundarios, hacen que las pesadillas del pasado en la actualidad sean enfermedades crónicas que con un adecuado manejo y apego al mismo, el paciente pueda tener una vida prácticamente normal. Lo que se busca actualmente para la salud mental es estar atento a las señales, de estrés, ansiedad, desequilibrio, al aceptar que la mente es parte de nosotros y que requiere de la misma o mayor atención que el cuerpo, estaremos promoviendo una población más estable y menos conflictiva. La salud mental esta cuidada por el conocimiento médico y las neurociencias, y está a tu alcance.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutierrez de Lara

dralucero0@hotmail.com

Médico Especialista en Psiquiatría

Fundadora de Centro de

Rehabilitación e Inclusión Infantil

Teletón Tamaulipas

Sierra de Venados 348,

Mazatlán, Sinaloa.

Tel: (669) 1-12-18-69

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