Cada vez es más difícil encontrar áreas verdes en la ciudad y es lamentable como devoramos la poca vegetación que nos queda, sin tomar en cuenta la importancia que tiene cada árbol en nuestra salud global. Aproximadamente cada uno de ellos aporta 9 Kg de oxígeno al año, pero no solo eso, también depura 6 Kg de dióxido de carbono, por lo que su importancia es primordial para la vida en el planeta, o simplemente, lo bien que se siente descansar a la sombra de un árbol donde la furia del sol azota tan severamente, que cuando caminamos por la acera rogamos al cielo encontrar un poco de sombra para resguardarnos del astro y tomar aliento mientras nos encaminamos hacia nuestro destino.

Estas pequeñas cosas son olvidadas completamente por la mayoría de las personas, pensando que son recursos ilimitados y haciendo uso de ellos sin medida.

Gracias a los bosques muchas de nuestras enfermedades comunes se reducen, ya que la naturaleza ejerce sus propiedades para acabar de forma natural con virus o plagas.

Pero, ¿en qué consiste la reforestación?

Es sencillamente la plantación de árboles con el fin de fortalecer la cobertura de la densidad vegetal en algún lugar determinado.

Existen dos tipos de reforestación;

Urbana y Rural.

La reforestación urbana se efectúa dentro de la ciudad y puede ser en escuelas, parques, zonas residenciales, camellones, distribuidores. La rural, a su vez se divide en tres tipos que son; restauración, protección y plantaciones agroforestales.

Las de restauración pretenden recuperar las condiciones naturales propias de la región  de un área determinada, que se ha visto afectadas por la degradación en las condiciones del suelo, algún tipo de incendio forestal o talas indiscriminadas.

La reforestación de protección consiste únicamente en plantar árboles y arbustos originarios del ecosistema en el que se trabaja con especies nativas, o bien donde haya especies con estatus de conservación.

Por último, las plantaciones agroforestales; estas se dan con el fin de comercialización o de uso personal, en donde se combinan árboles y arbustos con cultivos agrícolas y frutales para obtener beneficios económicos y ecológicos.

¿Cómo plantar un árbol?

En primer lugar hay que hacer un agujero en la tierra de alrededor de 45 cm, cuanto más grande sea, mayor fuerza tendrá la raíz para crecer y buscar agua del suelo. Hay que realizar una mezcla con estiércol, abono, restos de comida o basura orgánica hasta cubrir la mitad del agujero que hayamos hecho. Esta mezcla se llama composta. Una vez hecho esto se coloca la planta en el centro, en una posición recta y de modo que el cuello de la plata se quede al mismo nivel del suelo. Hay que tener mucha precaución a la hora de plantar y no estropear las raíces pequeñitas. Terminamos de rellenar con tierra muerta el resto del agujero. Hay que tomar en cuenta que la elaboración de la composta es opcional, pero sí contribuye en forma razonable al crecimiento de la planta. Una vez cubierto el agujero, lo pisaremos con cuidado para que no queden bolsas de agua y todo se llene uniformemente, evitando la formación de grietas por las que pueda escaparse el agua.

La reforestación es un tema que debería mantener preocupada a la sociedad, ya que es esencial para la supervivencia del hombre y otros seres vivos, pues teniendo en cuenta la gran cantidad de incendios y talas indiscriminadas de árboles, las áreas verdes en nuestro planeta se extinguen.

Podemos decir también que es necesaria para crear más extensiones de bosque, cuyos árboles puedan atrapar y eliminar partículas contaminantes, como el polvo, polen, humo o cenizas que pueden ser realmente nocivos para nuestros pulmones.

Sin la reforestación, el conocido efecto invernadero aumenta; y es que el calor de la tierra se retiene en la atmósfera debido a que los niveles de Co2 y otros gases no permiten que sea liberado. Así, los árboles son los encargados de arrastrar y filtrar este Co2, no sólo eliminándolo de la tierra, sino convirtiéndolo en oxígeno.

Además, este acto simple y que no lleva mucho tiempo, es algo tremendamente beneficioso para la salud de la naturaleza y como consecuencia la de nosotros mismos.

Plantar árboles es una estrategia importante para reducir los problemas ambientales. Toda actividad humana tiene un impacto en la naturaleza; de acuerdo con algunas estimaciones, es necesario plantar y mantener al menos 65 árboles para compensar la cantidad de carbón que aportamos a la atmósfera durante nuestra vida.

Si no logramos crear conciencia en las personas, que la reforestación es un arma con la que contamos para mantener los pulmones verdes de nuestra tierra, posiblemente en un futuro no muy lejano, nuestra calidad de vida bajara considerablemente.

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