En un Jardín con 10 hectáreas con especies de todo el mundo es posible encontrar más de un simbolismo en las floraciones.

No quiero rosas mientras haya rosas. Las quiero cuando no las pueda haber”, escribió el poeta portugués Fernando Pessoa. Pero, ¿por qué es tan especial regalar o que nos regalen flores si tenemos más de cinco mil años haciéndolo?

Inscripciones de las antiguas civilizaciones en Egipto, Japón y China dejan evidencia del obsequio de flores como muestra de reconocimiento o afecto, de igual manera durante el esplendor de Grecia y de Roma. Varios miles de años después, ya en nuestra era, se documentó en el siglo XV que los enamorados en Turquía se comunicaban secretamente a través de bouquets llamados tussie-mussies.

Sin embargo, la tradición de regalar flores como una declaración de amor llegó a Europa más tarde, y fue hasta 1819 cuando Charlotte De Latour —cuyo verdadero nombre era Louise Cortambert— escribió un diccionario-glosario-manual que pronto adquirió fama entre los enamorados, se llamaba El lenguaje de las flores. La publicación fue ilustrada por Pancrace Bessa y se considera el primer libro occidental que aborda este tema y con el fin de ayudar a los enamorados a descifrar los mensajes que desvelaba cada especie en el ramo, porque no era lo mismo regalar una peonía a un tulipán; la primera, de acuerdo a aquel código representaba la timidez o un amor secreto y el segundo la pasión.

Más adelante, en la era victoriana, empezó a acuñarse el término de floriografía para hablar de los significados particulares de las flores en este tipo de obsequios. De ahí en adelante se hicieron muchas más publicaciones con listas y diagramas para explicar el arte y oficio, y en la actualidad estos simbolismos se han limitado a sólo algunas especies y en fechas especiales.

¿Y cómo regalamos flores en nuestro país? De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), en 2016 se produjeron más de mil millones de rosas. Cabe destacar que ésta es la flor más consumida en México y con un valor de mercado de 2.5 mil millones de dólares con sus ventas más altas en San Valentín y el Día de las Madres.

Además de estas populares flores que, con el libro de De Latour simbolizarían amor y pureza, cada año se producen cerca de 30 mil variedades ornamentales a nivel nacional, principalmente en los estados de Ciudad de México, Guerrero, Hidalgo, Estado de México, Jalisco, Morelos, Puebla, Querétaro y Tlaxcala.

Quizás, con esta información y reflexionando en torno a las flores que obsequiamos a quien nos importa mucho, ¿por qué no regalar plantas vivas que, como el amor ideal, no se marchiten y puedan florecer con cada temporada?

Por: Alina Midori Hernández

BotanicoCLN

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