El guamúchil, aquella deliciosa fruta que a muchos nos trae muchos recuerdos de tardes calurosas bajo la sombra de un árbol abriendo las vainas y retirando las semillas negras para comer la dulce y amarga carne que se encuentra en su interior, a una tarde con tus amigos tirándole piedras al árbol del guamúchil para tratar de derribar “La Rosca”.

Esta fruta, para muchos solo un recuerdo, pasa desapercibida en la cultura mexicana, no la venden en supermercados, ni en las fruterías, tampoco existen huertos donde se cosechen, ni investigaciones universitarias que se refieran a ella y las personas que viven en las regiones donde se da no están acostumbrados a hablar de esta fruta con los turistas.

El árbol de guamúchil, verde y frondoso, nace de manera silvestre en los estados de la República Mexicana con clima semidesértico o caluroso, como son Colima, Querétaro, Tamaulipas, Jalisco, Oaxaca, y por supuesto, aqui en Sinaloa, donde incluso tenemos una pequeña ciudad con su nombre, Guamúchil.

El guamúchil, nativo de México y cuyo nombre científico es Pithecellobium dulce, se trata de un árbol que se adapta a cualquier tipo de suelo, ya sea arcilloso, arenoso, calizo, ácido o incluso encharcado. Está dentro de una colección de especies endémicas que la Conafor tiene dentro de un arboreto, algo así como un refugio de árboles, sus frutos, ricos en proteína y fibra, salen de los árboles en febrero pero maduran hasta abril y mayo.

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