En sus más de 50 películas rodadas, Joaquin Phoenix acumula tres nominaciones a los Oscar y a los Bafta y otras cuatro a los Globos de Oro, un Globo de Oro por Walk the line y el reconocimiento de la crítica en prácticamente todos sus trabajos. Y llega por fin el estreno mundial de Joker este 4 de octubre, premiada con el León de Oro en el último Festival de Venecia. Concretamente, la número 51 de su carrera.

Joker es la precuela sobre el villano de DC, muy alejada en estética y concepción de la protagonizada por Jared Leto. En este caso conoceremos a Arthur Fleck, comediante fracasado que regresa a Gotham para cuidar de su madre enferma. La historia nos llevará por su evolución hasta el personaje que todos conocemos como Joker.

Los Phoenix

A finales de los 80 y durante una gran parte de los 90 se hablaba sólo de un joven Phoenix, y no era Joaquin, sino River.

Joaquin Rafael nació en 1974 en Puerto Rico. River y él eran hijos de unos misioneros de Los Hijos de Dios, una secta nacida en la contracultura de los años 60 que quería reinterpretar las escrituras cristianas. Los padres se dedicaron a viajar por América y Sudamérica pregonando su propia buena nueva y así, cada hijo nació en un país: River en Oregón, Rain en Texas, Liberty Butterfly en Caracas, Summer en florida y Joaquin en Puerto Rico.

Todos los hermanos Phoenix quisieron triunfar en Hollywood. Juntos o separados. Cantaban y tocaban instrumentos y los padres siempre les animaron a trabajar la interpretación y la expresividad desde pequeños, pero fue River el primero en conseguir una oportunidad. Gracias a su hermano, Joaquin consiguió algunos de sus primeros papeles. Por ejemplo, a los diez años en Alfred Hitchcock presents o en Murder she wrote, con Angela Lansbury.

Por aquel entonces, Joaquin se hacía llamar Leaf Phoenix. Cada miembro de su familia tenía un nombre de pila relacionado con la naturaleza, excepto él. Así que cuando tenía seis años, escogió Leaf. Solo le duró diez años.

Su adolescencia se llenó de series infantiles y, aburrido o buscando un cambio, se mudó a Florida. Y ahí llegó su primera gran oportunidad de la mano de Ron Howard, en el reparto de Parenthood (1989), dando vida, con 15 años, al rebelde hijo de Dianne Wiest. Asustado por el éxito, la presión y las buenas críticas, huyó.

Se marchó durante seis años. Evitó Hollywood y recorrió toda Sudamérica. Fueron los años en los que su hermano River se convirtió en un ídolo, hasta su trágica muerte en 1993, en la puerta del Viper Room. Joaquin llamó a la ambulancia en una conversación difundida por activa y pasiva en los medios de comunicación. No se pudo hacer nada.

Sus amigos lo presionaron para volver al cine y entró en una espiral de papeles conflictivos y con un lado oscuro. Por ejemplo, To Die For (1995), la extraña fantasía de Gus Van Sant y Nicole Kidman, o Inventing the Abbotts (1997), donde conoció a Liv Tyler, que fue pareja suya durante un tiempo.

Y llegó el ‘boom’

Tras otros proyectos que le fueron situando como un talento a tener en cuenta, llegó la película. Ese filme con el que pasas de ser secundario o ‘actor que pasa desapercibido’ a ser un artista de primera, ese al que le abren todas las puertas y al que se le acercan todos los medios de comunicación. La suya fue Gladiator, de Ridley Scott, en la que dio vida al malvado emperador Commodus. Ganó hasta una nominación al Mejor Actor Secundario.

El impulso que dio este papel a su carrera le permitió tener cabida en proyectos como Quills (2000), donde dio vida al Marqués de Sade, The Village (2002), Signs (2004) y Hotel Rwanda (2004).

Y luego llegó Walk the line (2005).

¿Alguien se puede imaginar otro Johnny Cash mejor en la gran pantalla? Fue nominado, de hecho, al Mejor Actor. Su compañera de rodaje Reese Witherspoon ganó la estatuilla a la Mejor Actriz. Aprendió a cantar y tocar la guitarra como Cash durante seis meses. Y cuando terminó el rodaje, entró en una clínica para rehabilitarse por sus problemas de alcohol.

Tras proyectos como We Own the Night, Reservation Road o Two Lovers, llegaron las dudas sobre él. Todo empezó con una intervención en un programa de David Letterman, en el que aparentemente no se comportaba con normalidad: no se acordaba del nombre de Gwyneth Paltrow, su compañera en Two Lovers, respondía con extrañas pausas silenciosas o incluso se llegó a meter bajo la mesa del presentador.

Fue la misma época en la que jugó al despiste, anunciando que dejaba el cine y que se reciclaba en rapero. Sus fans pensaban que era un truco publicitario, pero comenzaron a circular extraños vídeos en los que se veía a Joaquin cantando hip hop en Las Vegas.

Esta extraña decisión, su cambio de vida, fue recogida en I’m Still Here, un magnífico documental grabado por su entonces cuñado Casey Affleck. El título era una declaración de intenciones, Phoenix tuvo que aclarar que era todo un engaño, que el documental era pura ficción.

Y volvió a lo grande con The Master, The Immigrant y la increíble Her, algunos de los excelentes proyectos en los que se metió tras este nuevo paréntesis. Dispuesto a callar a muchos, aceptó la propuesta de Woody Allen y fue protagonista absoluto en Irrational Man.

En 2018 tuvimos varias dosis de su mejor cine y de los muy diferentes registros que aborda. Lo vimos interpretando una historia de superación de la mano de Gus Van Sant en Don’t Worry, He Won’t Get Far on Foot y en María Magdalena interpretando a Jesús; en ambas compartiendo reparto con su pareja, Rooney Mara. Pero también lo vimos de vaquero en The Sisters Brothers, sobre la historia de estos famosos asesinos del Lejano Oeste.

Su próximo estreno Far Bright Star volverá a tocar la temática western: Casey Affleck dirige esta adaptación de la novela homónima de Robert Olmstead, situada en 1916, y que narra la historia de un antiguo soldado de caballería que se pone al frente de un grupo que quiere capturar a Pancho Villa.

Comprometido hasta el final en la lucha contra el hambre infantil, es además vegano practicante –es uno de los embajadores de PETA, para los que ha sido imagen en una campaña a favor de la moda vegana–.

Joaquin Phoenix, en todos los momentos de su vida, ha sabido resurgir como el ave fénix y hoy es el Joker.

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