“Más bien sean buenos unos con otros…”  Efesios 4:32

 

Empatía es la capacidad que tenemos para relacionarnos de manera cordial con las personas que nos rodean y mayormente con aquellas que no conocemos.

Vivimos en un entorno acelerado donde estamos tan absortos en nuestro mundo, pensamientos, compromisos, problemas cotidianos, que se nos ha olvidado que lo más bonito de estar vivos es la capacidad que tenemos de relacionarnos y establecer lazos de amistad en la escuela, trabajo, dentro de las familias. En ocasiones me detengo a pensar qué tanto tiempo del día dediqué simplemente a vivir y ocuparme de las personas que más amo y cómo se encuentran, los resultados en ocasiones me asustan porque me doy cuenta que en los horarios y responsabilidades doy por hecho que todos están bien.

Es muy difícil en este tiempo sentir empatía con los demás porque venimos arrastrando con educación y paradigmas que nos formaron prejuicios respecto a clases sociales, nivel laboral e incluso aspecto físico de las personas, volviéndonos intolerantes a lo diferente inclusive a las maneras diferentes de pensar, nos envolvemos en lo que para nosotros es correcto o no y así no podemos abrirnos a la posibilidad de conocer gente extraordinaria por el solo hecho que consideramos no están al nivel de lo aceptable para nosotros.

Cambiar paradigmas que nos dañan y destruyen relaciones es algo complicado pero no imposible, porque siempre que exista la voluntad de mejorar se abre la posibilidad de vivir sin tantas cargas, más moldeables y por consiguiente realmente libres. Si deseamos romper arquetipos que nos marcan, solo es cuestión de meditar y contestar tres simples preguntas: ¿Mi manera de ser, pensar y creer que las cosas son correctas me ha ayudado a ser mejor persona? ¿Me permite relacionarme con personas que podrían aportar cosas positivas a mi vida? ¿Ha hecho que yo viva más feliz? Si las respuestas son negativas es momento de cambiar y entender que lo que yo creo, pienso y siento es correcto para mí, pero también puede ser que me impide ampliar mis horizontes y pierdo la posibilidad de conocer gente extraordinaria.

Para ser una persona empática solo necesitamos no juzgar y entender que la persona frente a ti es única e irrepetible, no juzgues su apariencia ni creencias, no critiques su manera de pensar, toma lo bueno que pueda aportar a tu vida y en todo momento muestra tu bondad y disposición a conocerle.

Es importantísimo que aprendamos a escuchar porque muchas veces tomamos el micrófono y no permitimos que las personas se expresen, o no dejamos de hablar, o cada momento estamos interrumpiendo y así es muy difícil puedas conocer a alguien. Necesitamos guardar silencio para conocer y captar la esencia de una persona. Casi siempre es mejor escuchar porque así obtienes información valiosa de quien está contigo.

Otra área muy importante para desarrollar empatía es ayudando a los demás, en la medida de tus posibilidades involúcrate en grupos de ayuda o forma el tuyo propio, descubrirás que en la necesidad de los demás surgen los mejores sentimientos y bondad que hay dentro de ti.

agradecido siempre, el agradecimiento es la puerta a la humildad, cada día agradece la vida, tu familia, trabajo, amigos y los momentos que tienes para disfrutar de la vida y sus bendiciones.

Por último, solo tú eres responsable de tus acciones y consecuencias, así que, por favor, no culpes a los demás de nada, cuando una persona tiende a culpar a los demás de todo lo malo que le sucede se empieza a quedar sola porque nadie queremos que nos hagan sentir responsables de las decisiones y menos de las consecuencias negativas de nadie. Al contrario, una persona empática es responsable de su vida, actos, consecuencias y emociones.

Un consejo que siempre les doy a las personas que están cerca de mi es que aprendan a no esperar nada de los demás, que no se creen expectativas de nadie, que no juzguen y que aprendan a recibir de las personas todo lo bueno que les puedan dar, que no se tomen nada personal porque no sabemos qué cargas y en qué condiciones viven las demás personas y sobre todo, que aprendan a retirarse en paz si algo o alguien no les aporta nada positivo a su vida, pero que en la medida de sus posibilidades den lo mejor que hay en ellos.

 

Por: Lic. Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Facebook: Olga Beatriz Pérez Berrelleza

Twitter: @olguitabpb

 

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