Dedicada a brindar ayuda emocional, Erendira Paz es una mujer sinaloense profesional de la salud mental que se ha capacitado con pasión y perseverancia. Estudió la licenciatura en psicología en la Universidad Autónoma de Sinaloa, especializándose en psicología clínica y educativa, con estudios en inteligencia emocional en niños, estrategias de intervención infantil, desarrollo humano con enfoque en competencias, estrategias de intenvención en crisis con adolescentes, terapia familiar, programación neurolingüística, y está certificada en actualidades y técnicas de neuroeducación. Actualmente se encuentra estudiando el diplomado Tipos y trastornos de la personalidad.

A su vez, es colaboradora de Revista Gente Sinaloa, con su sección Psicología. Ha realizado cápsulas informativas para TV Azteca en el programa Hola Culiacán, así como en diferentes programas de radio como el segmento De mujer a mujer, junto a María Luisa Guerrero, por el 96.9 FM de 10 a 11 de la mañana.

¿Quién es Erendira Paz?  

Soy, antes que cualquier cosa, una mujer que enfrenta con energía y alegría todos y cada uno de los retos que la vida nos presenta. Una profesional de la psicología clínica pero también soy madre, amiga, compañera y consejera. Una persona íntegra que vive de acuerdo con sus principios y sus ideales.

Háblanos acerca de tu familia, ¿qué enseñazas te brindaron?

Considero que lo más importante que aprendí de mi familia fue el ejemplo de esfuerzo, de trabajo, de que las cosas no se dan gratis en esta vida. Mientras que mi papá trabajaba como funcionario en Teléfonos de México, mi mamá administraba una lavandería –que era el negocio familiar y donde siempre hubo horarios, reglas y trabajo para nosotros los hijos.

A su vez, tengo el ejemplo de mi abuelita materna, quien me enseñó a no tenerle miedo al trabajo. Siempre me comentaba que el trabajo edifica. En la actualidad, mi abuelita tiene 80 años y aún trabaja. También todas mis tías son un gran ejemplo de mujeres guerreras, trabajadoras. Desde pequeña me tocó verlas trabajar, acompañarlas a su trabajo, y lo principal, verles pasión por lo que realizan y orgullosas de los resultados que obtienen.

Ese modelo me quedó muy grabado y ha sido mi principal motor para salir adelante. Todas siempre me han dicho ‘sí se puede; sabes que tú lo puedes, sólo es cuestión de que te organices y te lo propongas’, y así ha sido, además de su gran apoyo incondicional en cualquier decisión de mi vida, ellas están pendientes en todo momento, así como mi madre y mi mamá bella (abuelita), una mujer con temple, carácter y a su vez consentidora.

¿Cómo te ha apoyado tu familia en la realización de tus sueños? 

Tengo que reconocer que mi vida es un cúmulo de retos, comencé a estudiar la carrera cuando mi hija mayor era bebé; iba a la escuela en camión y en ocasiones cargándola y con la pañalera; deserté al año, pero no me di por vencida, mis tías y mi abuelita insistieron en que podía y regresé pero con dos hijos pequeños. Seguía en camión, por mi situación doy gracias a Dios que la UAS abrió la modalidad semi escolarizada, mucho más humana, con excelentes maestros y compañeros que siempre me dieron la mano con mis hijos para que yo continuara en este camino.

Sé que no todo es miel sobre hojuelas, que tuve muchas bajas, pero nunca me rendí y después de 11 años y casi mis 40 años de edad estoy comenzando a recolectar los frutos de este caminar y vivir, que a pesar de todo siempre me ha dado grandes gratificaciones en la vida. 

¿Por qué decidiste estudiar psicología? 

Tenía muchas dudas sobre el comportamiento humano, además, al nacer mi primera hija, tuve una infinidad de dudas y no encontraba respuestas. Comencé a leer libros como Tu hijo, tu espejo, ¡Porque lo mando yo!, Cómo criar niños felices, y la realidad es que tuve más dudas, algunos libros se contradecían y al llevarlo a la práctica no era toda una realidad, ahí fue cuando decidí ingresar a la carrera de psicología. De hecho, mi hija mayor me acompañaba, ella era muy pequeña y cuando teníamos que ver algunas reacciones, ahí observaba realidades. Como decía Víctor Frank: “Encontrarle sentido a la vida”. 

¿Qué es la psicología clínica y qué abarca? 

Estudia todos los elementos implicados en los trastornos mentales y emocionales de las personas. Así, la psicología clínica es quien tiene la tarea de evaluar, diagnosticar, la etapa de prevención e intervención terapéutica en personas con algún tipo de afectación emocional o de conducta desadaptativa, con el fin de restaurar el equilibrio psicológico y eliminar el sufrimiento. Para que logren encontrar tranquilidad y equilibrio en todos los aspectos de sus vidas. 

¿Cuáles son los temas más comunes que atiendes? 

En la práctica clínica atendemos tanto a niños como adultos, con cierta frecuencia se confunden con problemas psicológicos lo que en realidad son problemas familiares que van más allá de un solo integrante de la familia. Depresión en niños y jóvenes, déficit de atención mal diagnosticada y desintegración familiar, es lo más común de atender en mi consultorio, sin embargo, hay un poco de todo.

Háblanos acerca de la depresión.

Esta es un conjunto de síntomas que comienza a presentar el paciente como, tristeza patológica por un periodo de tres meses, apatía, anhedonia, desesperanza, decaimiento, irritabilidad, sensación de malestar, impotencia frente a las exigencias de la vida, también estan implícitas afectaciones físicas. Esta se presenta a cualquier edad, sin embargo es mucho más común entre los 15 y 45 años de edad.

De la ansiedad.

Es un mecanismo de defensa, te tiene en alerta y dispuesto a intervenir frente a los riesgos. Sin embargo, la ansiedad en casos constantes de forma alterada, produce problemas de salud, hasta puede llevar a la incapacidad, a lastimar tu cuerpo o autoflagelarte.

De las relaciones de pareja, de lo que vive la mujer. 

Las mujeres están conquistando espacios todos los días y demostrando que tienen las mismas capacidades que los varones en el ámbito laboral. Pero existen retos todavía, por ejemplo en la diferencia de los salarios entre hombre y mujer. Una mujer que busca sobresalir profesionalmente tiene que enfrentar los retos de ser madre, esposa o ambas, además de los señalamientos de la sociedad por no pasar tiempo con la familia, sin embargo, pasar tiempo llega a ser algo efímero.

Las personas a veces están indecisas de buscar ayuda profesional, ¿cómo determinar y entender cuando es necesario? 

Los psicólogos clínicos somos profesionales de la salud mental emocional. Te pongo un ejemplo, a veces vamos con un dentista no porque tengamos dolor sino porque queremos lucir una mejor sonrisa o con un oftalmólogo no porque no veamos sino porque queremos ver mejor. De una manera similar puedes acudir con el psicólogo no necesariamente por tener un problema sino porque deseas ser más feliz, disfrutar más de tu vida y atender aquellas áreas que te causan conflicto, malestar o sufrimiento. Desde el momento que estás indeciso sabes que algo está sucediendo y es justo ahí cuando lo requieres. Con toda confianza  me pueden llamar y vemos si podemos disminuir o despejar sus dudas. 

Los hijos, es un tema que preocupa muchísimo a los padres, ¿cuándo un padre debe acudir por ayuda profesional para su pequeño, sin caer en la aprehensión? 

En este punto son muy importantes los maestros bien capacitados para detectar problemas con los niños porque ellos pasan tiempo observándolos y ellos nos pueden dar un aviso de que algo necesita corregirse. Por ello considero que es fundamental que exista una buena comunicación con los maestros de los niños. Sin embargo, un padre responsable debe vigilar el comportamiento de sus hijos y estar atento ante cambios de comportamiento como el no querer de pronto salir a fiestas o no asistir a la escuela o una súbita caída en las calificaciones. Además, debemos ser sinceros, no porque son niños crean que todo se los pueden ocultar, ellos perciben cada discusión de mamá y papá, son muy observadores de nuestros comportamientos. He ahí cuando ellos dan grandes cambios y los padres comentan no comprender el porqué del cambio tan fuerte en su comportamiento. Si no se identifica y corrige rápido la causa, debe buscarse ayuda profesional. 

Háblanos un poco de tus hijos. 

Tengo tres hijos maravillosos los cuales me llenan de orgullo. Samantha, la mayor, el primer regalo que Dios me envió, tiene 19, estudia medicina y le apasiona ayudar a los demás; desde muy chica ha sido voluntaria en Cruz Roja, participando en el grupo juventud de la misma y no soporta ver a otros seres humanos con carencias o dolor, es una adolecente muy sensible ante el sufrimiento humano y con un corazón enorme. Humberto, mi segundo regalo de 14 años, es un adolescente de secundaria que es un modelo de valentía y de gallardía pues a su corta edad ha tenido que afrontar algunas cirugías verdaderamente agresivas y siempre conserva su alegría y sus ganas de vivir y divertirse, además de una gran sonrisa que te dice que todo se puede. Mi pequeña Valeria es mi tercer regalo de Dios, tiene 6 años, es una niña intrépida y a su vez, es una gran romántica, vive enamorada de la vida y del amor, está en primaria y disfruta mucho de sus clases de jazz, de sus hermanos y la familia; Valeria es una castañuela, es chispa, es amor puro. 

¿Cómo es ser psicóloga y ser madre? 

Creo que no es distinto de cualquier otra profesión. Tienes que administrar tu tiempo de trabajo y tu tiempo como madre. El llevar la administración del consultorio y las participaciones en los medios de comunicación te hacen por fuerza tener que ser más ordenada. Pero es maravilloso, porque el tiempo que pasas con tus hijos se valora, se disfruta mucho más. Enseñarlos a trabajar sin miedos e ir pudiendo identificar sus aptitudes para apoyarlos en un futuro a corto, mediano y largo plazo. A su vez, es de suma importancia el apoyo de la pareja, es esencial, definitivamente. Él me llena de herramientas para siempre continuar y me facilita el camino.

¿Ha sido difícil este camino de ayudar a las personas? 

Sí, por supuesto. Quienes somos profesionales independientes tenemos que ganarnos la confianza y el respeto con cada paciente nuevo que atendemos. Además, el tratar con personas implica una carga emocional, un desgaste, aunque manejas las cosas profesionalmente, no puedes permanecer 100% ajeno al sufrimiento de las personas a las que atiendes. 

¿Qué ha sido lo más satisfactorio? En lo personal y también en lo profesional.

En lo personal, sin duda ha sido el nacimiento de cada uno de mis tres hijos.

En lo profesional, cada día, cada paciente, al ver sus cambios de actitudes positivamente, es un logro. Cuando tratas a una persona prácticamente le cambias el mundo y eso te genera un sentimiento sensacional de orgullo, pero sobre todo de satisfacción. 

Sin duda la experiencia más difícil que he tenido que superar fue el fallecimiento de mi abuelo materno, mi papá Humberto como lo llamaba, mi viejito. Otra situación muy fuerte que viví fue la cirugía de mi hijo, como padres no estamos preparados para una situación así. ¿Cómo lo he superado? La cirugía de mi hijo fue determinante el valor que él demostró, el cómo me tomaba de la mano y su mirada de ‘te amo, mamá’. Además, el apoyo de mi pareja en todos los aspectos, nunca me soltó de la mano, estuvo a mi lado y al de mi hijo. Así mismo, asistí a terapia, estudiando y aprendiendo a disfrutar cada instante de mi vida.

¿Cuál debe ser la prioridad de una persona en el camino del crecimiento?

Todas las personas deben plantearse cómo quieren verse en cinco o diez años: ¿Trabajando en donde mismo?, ¿sabiendo las mismas cosas?, ¿con la misma pareja? A esto lo llamamos el plan de vida y es importante ponerse metas, difíciles de alcanzar, pero alcanzables con la finalidad de generar autoestima y empoderamiento, una mayor confianza en uno mismo y construir cada día el futuro al que queremos llegar. 

¿Qué consejos le puedes dar a  nuestros lectores? 

Que se vale buscar la felicidad y ser felices, que las preocupaciones no son sanas y no conducen a nada, que escuchen con empatía y que cada día se levanten con dos propósitos: Ayudar a alguna persona y no hablar mal de nadie. Si esto lo convertimos en hábito eventualmente ocurrirán cosas maravillosas en nuestra vida. Y si ves a una persona feliz en su búrbuja, déjala que viva su felicidad, recuerda: es su vida, no la tuya.

¿Algo más que te gustaría agregar? 

Muchas gracias por tomarme en cuenta, siempre es un verdadero placer colaborar con ustedes. Si alguna persona desea una cita o tiene duda para definir si debe o no asistir al psicólogo, puede llamarme al teléfono (667) 128-7619 y con gusto aclaramos sus dudas.

Recuerden: “Tú eres aquello que haces, no aquello que dices que harás”, (C. G. Jung). 

Por: ELEANA CARRASCO

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