Cuando el comportamiento de un niño cambia radicalmente —teniendo menos ganas de jugar y más ganas de mantenerse inmóvil— es casi seguro que está “incubando algo” y por “algo” nos referimos a alguna enfermedad, por ello en cuanto se perciba una transformación en el infante se debe de acudir al médico para saber qué es lo que tiene.   

El hecho de que los más pequeños del hogar se enfermen es común, pues sabemos que los lugares donde suelen jugar y pasar las mejores horas llenas de diversión no siempre son los más higiénicos. A continuación te presentamos las enfermedades infantiles más frecuentes y algunos consejos para prevenirlas.

Varicela

Es una enfermedad que se caracteriza por ser altamente contagiosa y que se manifiesta con la aparición de sarpullido en la piel con aspecto de ampolla que da la sensación de comezón. Esta es causada por el virus varicela-zóster y se puede contagiar muy fácilmente entre 1 o 2 días antes de que se presenten las ampollas. Es una afección leve en la cual no se debe confiar porque si no se trata adecuadamente puede agravarse.

Lo recomendable para prevenir la varicela es vacunar al niño en contra de esta enfermedad durante sus primeros años de vida, pero el resultado es el mismo si se aplica dentro de las primeras 72 horas de estar en contacto con el virus. En niños menores de seis años la vacuna se aplica en dos dosis, una a los 12-15 meses de edad y la segunda a los seis años. Esta tiene un 80% de efectividad y su objetivo principal es evitar su propagación y las complicaciones que este mal puede traer.

Amigdalitis

La amigdalitis consiste en la irritación e inflamación de las amígdalas. Este trastorno es habitual entre los niños menores de tres años. Los síntomas se manifiestan desde que se da la inflamación y pueden varias de un niño a otro, pero normalmente se presenta la ya mencionada irritación e inflamación junto a dolor de garganta, muscular y de cabeza, afonía, manchas blancas o amarillas en las amígdalas y dificultad para deglutir.

Este es un problema que se da desde el sistema inmunológico, por lo que la mejor forma de prevenirlo es consumir distintos alimentos que nos ayuden a fortalecerlo como uvas, papaya, kiwi, guayaba, cítricos, calabaza, chocolate y carne de res baja en grasa, obviamente todo con medida.

Rubéola

Según la Organización Mundial de la Salud el grupo infantil más afectado por la rubéola es el de los niños de entre seis y nueve años. La facilidad con la que se puede contraer esta enfermedad —estar en contacto con superficies infectadas con el virus— la hace usual. La aparición de una erupción cutánea de color rosáceo es su signo principal que muchas de las veces se acompaña con fiebre, náuseas, pérdida de apetito y enrojecimiento de los ojos.

La rubéola, al igual que la varicela, sólo se puede prevenir por medio de una vacuna de dosis doble que inmuniza el organismo en un 95% ante esta enfermedad.

Giardiasis

Por tratarse de un virus que habita en el suelo, alimentos, el agua y que puede transmitirse por el contacto directo entre niño y niño es una de las infecciones más habituales en guarderías y preescolar. La giardiasis evoluciona, en muchos de los casos, de manera sigilosa haciendo que el niño infectado no presente síntomas y que los padres puedan no darse cuenta de esta.

Cuando el padecimiento empieza a presentar sus primeros signos, por medio de un conjunto de malestares como flatulencias, distensión abdominal y cólicos estomacales. En casos más graves aparece náuseas, diarreas de composición grada, vómitos y una pérdida de peso inexplicable.

Para prevenirla se debe enseñar al niño a mantener las condiciones higiénicas y sanitarias adecuadas como la importancia de lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño.

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