El embarazo por sí mismo es una etapa de cambios físicos en la mujer con el objetivo de acoger el crecimiento de una vida dentro del organismo, mismos que son fácilmente detectados a simple vista, pero también existen cambios a nivel psicológico que son un poco más complejos. En realidad, estos cambios no comienzan en la concepción; cuando las mujeres encuentran a su pareja, las fantasías de ser madre se convierten en deseos reales de maternidad y empieza a adquirirse conocimiento sobre el futuro padre de su hijo. Una vez que se embaraza empieza una búsqueda de información acerca del feto y sobre sí mismas. La primera etapa comienza desde que se entera que espera un hijo y termina cuando percibe los movimientos fetales. La vivencia de la segunda etapa es de mayor tranquilidad y bienestar y generalmente desaparecen las molestias y los síntomas físicos. En la tercera etapa, el vínculo madre-hijo alcanza su máxima expresión e inicia la conducta de anidar, estas son las preparaciones que se realizan antes de la llegada del bebé, durante esta etapa también se desarrollan preocupaciones acerca de la salud del bebé y las condiciones del nacimiento.

La depresión afecta alrededor de 15-20% de las mujeres durante el embarazo  y periodo postnatal, aunque en grupos de mujeres con un mayor número de estresores la frecuencia de depresión es mucho más alta. Se cree que las principales causas son psicosociales (pérdidas en la infancia, maltrato, falta de un compañero que le de apoyo, pobreza y falta de soporte por la familia). Se observan frecuencias significativamente mayores de depresión en mujeres con escasa escolaridad, con más de tres años de vida con su pareja, no aseguradas y residentes del medio rural. La depresión posnatal se asoció significativamente con depresión previa, antecedente de depresión posnatal, depresión, ansiedad y estrés durante el embarazo, estrés después del embarazo, trauma, mala relación o abandono de la pareja, embarazo no deseado, problemas familiares, y vivir sin la pareja.

Es fundamental aprender a distinguir los cambios psicológicos esperados del embarazo a los datos clínicos de depresión. De la detección adecuada de estos síntomas dependen tanto la salud mental de la madre como del niño. La depresión materna es un predictor de problemas obstétricos, principalmente nacimientos prematuros, niños con bajo peso, así como desarrollo neuronal anormal. Otro efecto indirecto es que debido a los síntomas afectivos no se tiene un adecuado cuidado de la alimentación, tienden a consumir cigarros o alcohol, se dificultan las relaciones interpersonales e incluso el vínculo más importante que es con el feto, generando a largo plazo problemas de conducta, motores, cognitivos y emocionales en el niño.

SÍNTOMAS DE DEPRESIÓN EN EL EMBARAZO

•Pérdida del interés en las actividades diarias o la sensación de que nada es ya divertido ni agradable.

•Sentimiento de tristeza, o “vacío” durante la mayor parte del día, todos los días.

•Llanto constante.

•Irritabilidad.

•Ansiedad.

•Dificultad para concentrarse.

•Falta de energía, o fatiga extrema que no disminuye después de descansar.

•Cambios en los patrones de alimentación o sueño (deseos de comer o dormir todo el tiempo o no lograr comer ni dormir nada).

•Sentimientos de culpa, baja autoestima o sentimientos de desesperanza.

•Pensar o sentir que vivir no vale la pena.

Si estás embarazada y estás presentando algunos de estos síntomas, es necesario buscar atención médica adecuada tanto para tu bienestar como para el de tu bebé o si conoces a alguna mujer embarazada que esté padeciendo algo así, oriéntala para que se atienda a tiempo.

Por: Dra. Gema Lucero Sánchez Gutiérrez de Lara

Médico Psiquiatra. Psiquiatría General. Psiquiatría infantil. Urgencias psiquiátricas.

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Urgencias: (669) 2-65-20-33

Sierra de Venados 438, Lomas de Mazatlán, Mazatlán, Sinaloa.

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