No le demos la espalda a nuestra espalda; en la vida cotidiana acciones como agacharnos, caminar, acostarnos, sentarnos, requieren buena posición del cuerpo para evitar lastimar tendones, ligamentos o músculos, pues son ellos los que resienten una mala postura. Por lo general, la espalda es la parte del cuerpo más vulnerable, junto con rodillas y piernas, las cuales necesitan ciertos ejercicios además de corregir algunos malos hábitos para que sean apoyos fuertes y resistentes.

Al realizar movimientos bruscos, sin calentamiento previo o estiramientos adecuados, el riesgo es lastimar el área por un mayor esfuerzo en esa zona, la cual no está preparada para tenerlo en ese momento. Son tantos los movimientos inconscientes que eventualmente sentimos dolor y no sabemos por qué; movimientos con posturas incorrectas provocan desgaste en las articulaciones, sobre tensamos ligamentos, desalineamos huesos, etc. La columna vertebral es el sostén del cuerpo, mantenerla saludable evita una gran cantidad de alteraciones y dolor en la edad adulta.

Sentarnos largas horas de forma incorrecta, usar zapatos incomodos o muy altos, tomar objetos pesados involucrando sólo la fuerza de la espalda baja, etc., pueden tener con el tiempo efectos negativos, delicados y hasta graves. Tomar consciencia de cuidar desde la cama en la que dormimos, la forma en que nos recostamos, los aditamentos que usamos como almohadas, cojines, al sentarnos mantener la espalda alineada, incluso dentro del automóvil, en una sala de espera, al permanecer de pie repartir el peso en ambas piernas, sobre todo en jornadas largas, evitando desvirtuar la postura natural de la espalda y la columna.

Observen cómo un niño pequeño se para, camina y se desliza siempre con una marcada y correcta alineación en todo su cuerpecito, desde sus pies hasta su cabeza. En yoga recuperamos la consciencia corporal perdida con el tiempo, retomamos los apoyos adecuados en todo el cuerpo, aprendemos a manejar correctamente cada posición de cada articulación, de cada zona. Los años de malos hábitos, las emociones reprimidas, las lesiones no atendidas, en resumen, el auto descuido genera con el tiempo dolor, enfermedad, contracturas, cada uno de ellos corregibles si tomamos acción a tiempo.

Detalles como llevar los hombros hacia atrás, pisar con ambos pies de talón a metatarso, usar la fuerza de brazos, piernas y espalda conjuntamente para levantar objetos o mover cosas pesadas, sacar el pecho y subir la barbilla ligeramente para reacomodar la espina dorsal al caminar, mantener al frente la mirada, relajar la cintura se convierten en algo natural con la práctica del yoga, se reacomoda incluso cada órgano en el interior pues dejamos de colapsarlos con posturas incorrectas. Al entrar a una disciplina como el yoga el cuerpo va recordando su naturalidad tanto en la postura como en sus ritmos internos, el corazón, los pulmones, el sistema nervioso, el digestivo y todo el organismo entran en un ciclo de armonía, pausado, saludable y sin estrés.

Cada postura va dirigida a algo en especial, se trabaja cada zona, cada órgano, cada articulación, cuidadosamente; se descubren emociones, sensaciones, molestias y se corrigen; rigidez y se trabaja; la respiración y la potenciamos; la actividad mental y la relajamos, es todo un autoconocimiento el que se va dando en cada momento dedicado a la práctica del yoga para mejorar nuestra salud. Nos damos cuenta que tener una espalda fuerte da movimientos seguros, agilidad, autocontrol, piernas fuertes que nos sostienen en equilibrio, rodillas flexibles que nos dan estabilidad, es momento de retomar buenos hábitos, querernos mucho y cuidarnos para nuestro bienestar y el de nuestras familias, nadie tiene porque cargar con nuestros desarreglos, siempre es un buen día para empezar a cuidarnos amorosamente y con consciencia. ¡Feliz noviembre!

 

Por: Paty Maytorena

Yoga Master

patymaytorena@hotmail.com

Cel. (667) 751-2884

 

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