“El teléfono celular nos aleja de los que están cerca, y nos acerca a los que están lejos”.
– Anónimo

Admito que tengo mi teléfono celular, por un lado de mí, mientras escribo esto. Es parte de mi oficina, y reconozco que se ha vuelto también parte de mi rutina de trabajo. No niego que en ocasiones lo uso para diversión, ver videos, hacer investigación, y hasta para hablar por teléfono.

 

Después de este mea culpa, les invito a leer cómo está México, y el Mundo entero, en esta moda del teléfono celular. Le llamo moda, pero no en los términos usuales que se aplican a las prendas de vestir, adornos y complementos, que se basan en usos y costumbres, sino porque el celular se ha convertido, vertiginosamente, en “un gusto, hábito o uso, propios de un grupo, un período de tiempo o un lugar determinados”, de acuerdo con una de las definiciones típicas de lo que es la moda.

 

El año pasado, en la revista Forbes, se publicó que “los teléfonos móviles cuya línea está suscrita a un operador alcanzaron 7,300 millones; cifra que rebasa el último conteo de la población mundial, que en 2012 arrojaba un total de 7,000 millones de habitantes en la Tierra”. En nuestro país, en el año de 2013, se calculó que había una población cercana a los 117 millones de personas y un estimado de más 100 millones de teléfonos celulares. En México, al ritmo con el que vamos, seguramente que en este año ya, serán más celulares que personas. Es obvio que muchas personas no tienen teléfono, y habrá otros tantos que tengan más de uno, pero estas son estadísticas, datos duros, que reflejan que esta moda llegó para quedarse.

 

La telefonía celular es un gran avance, y de gran utilidad, si se le sabe usar inteligente y productivamente; la parte adictiva, con un mucho de moda, la vemos todos los días, a todas horas y en todos lados. La gente, de casi cualquier nivel socio económico, hace lo necesario para tener un aparato; el problema empieza cuando las personas, en especial las más jóvenes, lo utilizan todo el tiempo, básicamente en juegos, fotografías y en comunicación trivial. Ahora recuerdo, que en algún lado leí que si alguien revisa su celular más de 150 veces al día, ya es una adicción, y la verdad no quise hacer mis propias cuentas, no vaya a ser…

 

Resulta curioso, y a la vez alarmante, que ya exista un nombre en inglés para una deformación física por el uso extremo del teléfono móvil: la llamada “iHump” que, en una traducción aproximada, sería algo así como “Joroba del celular”. Y mucho más impresionante aún, que un joven chino haya vendido un riñón para comprarse un iPhone. Pero es tan sencillo como mirar alrededor, si es que no estamos viendo nuestro propio celular, para constatar que la gente va con su móvil, en mano u oído, y camina sin ver por donde va, o lo usa en restaurantes y cafeterías sin platicar con sus acompañantes; que hasta en el banco, en donde hay letreros que prohíben el uso del celular, el mismísimo guardia de seguridad esté distraído checando su teléfono.

 

Esta moda o adicción difícilmente se acabará en el corto plazo, como sucede con la moda en general – más todavía por los avances tecnológicos – , y cada año habrá más novedades y usuarios. El reto está en hacer un uso prudente de los celulares. No es posible que se le nombre “Smartphone” y que nosotros no hagamos un uso inteligente de él.

“Temo el día en que la tecnología sobrepase nuestra humanidad. El mundo solo tendrá una generación de idiotas”.

– Albert Einstein

 

Manuel Sañudo Gastélum
Coach y Consultor
Sitio: www.manuelsanudocoach.com.mx
Correo: manuel@entusiastika.com
DR © Rubén Manuel Sañudo Gastélum. Se prohíbe la reproducción sin el permiso del autor.

 

 

 

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