Se les llama emociones a todas aquellas sensaciones y sentimientos que posee el ser humano al alternar con sus semejantes y con el medio en general; es sabido, aunque no plenamente aceptado por la mayoría, que constantemente estamos llenos de esas sensaciones, a veces como si fuera un balancín emocional. Por el contrario, presumimos de ser fríos y objetivos, sobre todo en los negocios, y peor aún, hasta en los propósitos vitales como casarse, relacionarse, y vivir la vida en general.

Es cierto que razonamos mucho, pero también somos muy emocionales, y en repetidas ocasiones más cargados hacia este lado de la sensibilidad. Las emociones nos mueven, esa es su esencia y su etimología; incluso se dice que nos desplazamos a lo largo de una “escala emocional”, que es aquella por la que bajamos y subimos cuando tenemos problemas. Nos movemos, desde la parte más baja de la escala, que es cuando hay temor, desconsuelo, depresión y tristeza profunda, hasta la parte más alta y sublime que es alegría, libertad, amor y gratitud.

Desde la caverna emocional que es la depresión, podemos escalar hacia la parte que le sigue, peldaños arriba, que es la rabia o coraje, que se mezcla un poco con preocupación y culpa. Lo curioso es que es mejor estar enojado que deprimido, pues eso habla de que se va subiendo en la escalerilla, cuyo máximo nivel es la libertad y el amor –y lo importante es ascender en esa escala emotiva. No obstante, cuando uno está enojado, los demás exclaman: –¡Huy!, estaba mejor antes, pues ya no se le puede ni hablar–. Pero es que no ven que, el que antes estaba deprimido, ahora va progresando en el escalafón, además que les molesta y atemoriza el disgusto que el otro se carga. Debe ser algo similar a cuando alguien ya no se deja manipular tan fácilmente, y se rebela, pues los demás dicen algo parecido y hasta piensan que la “linda persona”, del manipulable de antes, era mejor, sin importarles el precio que pagaba aquél.

“Los objetivos son deshacerse de las emociones y los pensamientos negativos, y descubrir la paz, la alegría y la felicidad interiores”.

-Brian Weiss

Veamos lo que Esther Hicks ha dicho al respecto; pues tú, como yo, como cualquiera, debemos aspirar y evolucionar hacia lo máximo de la referida escala.

La Escala Emocional de Esther Hicks

Conforme vayas subiendo en la escala emotiva hacia el amor, la alegría, el conocimiento y el bienestar, tu vida comenzará a prosperar de nuevas e increíbles maneras. Tu empresa, tus relaciones, tu felicidad no pueden crecer más allá de tu respuesta emocional, puesto que todo encaja con tu estado de ánimo en cada área de tu vida. Por lo tanto, pon mucha atención a cómo te sientes y comienza a subir por la escala vibracional que se muestra a continuación, en donde el número uno es lo máximo a que debes aspirar y el lugar 22 en el que no querrás, ni deberías estar: 1. Alegría, Libertad, Amor 2. Pasión 3. Entusiasmo 4. Expectativas Positivas 5. Optimismo 6. Esperanza 7. Satisfacción 8. Aburrimiento  9. Pesimismo 10. Frustración e Impaciencia 11. Aflicción 12. Decepción 13. Dudas 14. Inquietud 15. Culpabilidad 16. Desánimo 17. Ira 18. Venganza 19. Odio y Rabia 20. Celos 21. Inseguridad y Baja Autoestima 22. Depresión, Temor e Impotencia.

Para ser felices debemos estar en permanente contacto con nosotros mismos, en un frecuente escrutinio de las emociones que nos afectan a cada momento del día; hemos de saber detectar en cuál lugar estamos de esa escalinata pasional, y si vamos en descenso o en ascenso, para actuar en consecuencia; pues el camino de la felicidad consiste en moverse hacia arriba, y evitar entrar en espirales negativas que nos pueden lanzar al fondo del pantano de la depresión.

Por: Manuel Sañudo Gastélum


Coach y Consultor

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