poco durante la noche se ha vuelto uno de los hábitos más comunes en la vida actual, a esto se le suma que en gran parte de las ocasiones en que nos disponemos a descansar después de un largo día nuestra mente nos traiciona y terminamos dormitando toda la noche sin realmente lograr el tan necesario reposo.

El sueño insuficiente provoca la sensación de estar aturdido al despertar, pesadez en todo el cuerpo y falta de concentración. Además, está científicamente comprobado que el no descansar correctamente se relaciona con problemas como la disminución de la función inmune, aumenta el riesgo de contraer diabetes y de tener presión arterial alta.

Cuando los problemas para poder dormir se presentan, la desesperación hace que cometamos el gran error de tomar medicamentos o alguna infusión que erradique el problema rápidamente. Este tipo de medicamentos, ya sea recetados o de venta libre, ayudan a mejorar el ciclo del sueño pero pueden causar confusión, somnolencia en el día, y  lo más preocupante, adicción.

Para poder dormir mejor naturalmente debemos poner de nuestra parte. Los especialistas llaman “higiene del sueño” a una serie de cambios que se ponen en práctica dentro de nuestros comportamientos para mejorar la calidad de sueño e incrementar la facilidad para conciliarlo.

Como primer paso se debe evitar el uso del teléfono celular o aparatos electrónicos, como televisión, laptops y tablets, por lo menos una hora antes de ir a la cama. Estudios científicos comprueban que las personas que utilizan estos artefactos cerca de la hora de acostarse son más propensas a tener dificultades para lograr un sueño largo.

Los hábitos alimenticios también influyen, por esta razón se deben hacer cambios como disminuir la ingesta de cafeína, bebidas muy azucaradas, alcohol y el consumo de alimentos pesados y llenos de grasas saturadas por lo menos cuatro horas antes de ir a la cama. Asimismo el dormir con el estómago lleno no es sano, pero tampoco lo es quedarse con hambre, lo ideal es comer las porciones necesarias para que estemos satisfechos sin sentir que vamos a reventar.

Es aceptable tomar una siesta de 20 o 30 minutos, no más, si se prolonga el tiempo se corre el riesgo de que despertemos confundidos, mareados y con ganas de volver a dormir, afectando nuestro rendimiento durante el día y las ganas de ir a descansar durante la noche.

Hacer ejercicio también ayuda. Tener una rutina de ejercicio no sólo sirve para mejorar nuestro aspecto físico, ésta también ayuda a liberar tensiones, disminuye el estrés, mejora la capacidad pulmonar y cardiaca, pero lo importante es que al hacer alguna actividad física nuestra mente y cuerpo se cansan, por lo que no habrá excusas para no caer rendidos ante la cama.

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