El dolor es considerado crónico cuando dura más de tres meses y no responde a las terapias con las que se combate. En estos casos, pasa de ser un síntoma a una enfermedad que no sólo afecta físicamente a las personas, sino también en un plano emocional, social y económico.

Actualmente más del 20 % de la población sufre algún tipo de dolor crónico y este porcentaje se eleva especialmente a partir de los 65 años. Es significativo que hasta 2008 el problema no fue reconocido por la Organización Mundial de la Salud como una enfermedad en sí misma pese a que es una de las principales causas de absentismo laboral y genera más gasto socio-sanitario que las enfermedades cardiovasculares o el cáncer.

El dolor es especialmente recurrente entre las mujeres, un mayor porcentaje sufren dolores crónicos frente a los hombres. De ellas, un 62 % tienen más de 70 años y un 20 % se encuentra entre los 35 y los 45 años. La media masculina es menor, afectando a un 18 % de los hombres.

Consejos que ayudan con el dolor crónico

Libera tus endorfinas interiores. Las endorfinas son analgésicos naturales del cuerpo, y pueden ser tan fuertes como muchos analgésicos que recete un médico. Las endorfinas trabajan bloqueando las señales del dolor. Para liberar endorfinas puedes caminar, hacer deporte, etc. En definitiva cualquier actividad que haga latir y circular la sangre por un período sostenido liberará endorfinas que aliviarán el dolor en su sistema.

Encontrar una buena compañía. Los que tienen contacto regular con otros que tratan con formas similares de dolor crónico encuentran que su dolor se vuelve más manejable. Un grupo que a su vez sea activo y que se apoye te ayudará a hacer tu dolor más llevadero.

Consume alimentos ricos en resveratrol. Algunos estudios han demostrado que este potente compuesto bloquea la enzima que es responsable de la degeneración de los tejidos. El resveratrol se encuentra en las uvas rojas y arándanos. Es posible según estos estudios que los alimentos con alto contenido de resveratrol ralentizará la degradación disco.

Comer galletas. Algunas investigaciones han demostrado que el consumo de alimentos dulces como galletas, chocolate o el helado ayuda a reducir la sensación de dolor. O, simplemente, hornear las galletas y disfruta de su olor reduce, según algunos estudios, la percepción del dolor.

Terapia de calor. La aplicación de alguna forma de calor puede recorrer un largo camino para aliviar su dolor. La terapia de calor aumenta el flujo de la curación de oxígeno y nutre la zona dañada, también suprime las señales de dolor que se envían al cerebro.

Enfriar con hielo. El dolor de espalda casi siempre viene con un cierto nivel de inflamación, y el hielo es la mejor manera natural para reducirlo. El hielo también ayuda al actuar como un anestésico local, y al disminuir los impulsos nerviosos que interrumpe las señales de dolor en la zona afectada.

Relájate. Casi todo el mundo puede beneficiarse del estiramiento de los tejidos blandos (músculos, ligamentos y tendones) en y alrededor de la columna vertebral. tu espalda está diseñada para el movimiento, y si tu movimiento es limitado porque tienes mucho dolor esto hace que empeore, por lo que te recomendamos estiramiento para relajar la columna vertebral y los tejidos blandos, ya verás como notas alivio. Trabajar con un experto en el cuidado de la espalda es una gran manera de encontrar estiramientos y ejercicios para ayudar.

Disfrute del aire libre. 10 a 15 minutos de exposición al sol al día puede ayudar al cuerpo a producir vitamina D. Cerca de 15 minutos de exposición al sol en su cara y manos al día es suficiente para obtener su dosis diaria de vitamina D. Algunos investigadores afirman que la vitamina D ayuda a aliviar el dolor, ayudando en la absorción de calcio, que es necesaria para el crecimiento óseo y su reparación.

Imagínate en un lugar mejor. La imaginación guiada te permite escuchar y asimilar sugerencias terapéuticas que ayudan a sentirse mejor. Incluso medita dos veces al día. La meditación viene en una gran variedad de formas, algunas complejas, otros simples. También puede ayudar a reducir depresión, ansiedad, estrés y problemas para dormir que a menudo acompañan el dolor crónico. Comience con unos pocos minutos, y alargar gradualmente a treinta minutos. Ya verás cómo te encuentras renovado y revitalizado, con menos dolor en general.

Obtener suficiente sueño reparador. Dormir lo suficiente es fundamental para el manejo del dolor y promover la curación. El ejercicio regular que agota físicamente el cuerpo es la mejor manera de promover el sueño profundo.

Disfrute del quiropráctico. Un ajuste de alta calidad le ayudará.

Dr. Mario López Egusquiza

Médico Quiropráctico

(667) 162-0879

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