Cuando decidimos que es hora de tomar la decisión de formar una pareja, muchas veces nos sentimos obnubilados por la etapa de enamoramiento donde sólo vemos las virtudes y dejamos de darnos cuenta que esa persona, al igual que nosotros, tiene debilidades.

Y es ahí, donde empiezan los problemas porque pensamos que nosotros seremos capaces de cambiar aquello que nos provoca no sentirnos totalmente satisfechos en nuestra relación. Goethe dijo, “… el amor es una cosa ideal… el matrimonio una cosa real, y la confusión con lo real y lo ideal jamás queda impune”.

Es precisamente en esa transición, que nuestros sueños y expectativas puestas en esa persona no son las que esperábamos. Es entonces cuando despertamos a una realidad y muchas veces nos cuestionamos acerca de si nuestra decisión fue la correcta.

Por eso la importancia de empezar a comunicar realmente lo que somos y lo que queremos. En muchas ocasiones preferimos callar pensando que esa es la mejor manera de resolver los problemas que se dan con la convivencia diaria, y tendemos a vivir en silencio aquellas situaciones que nos provocan malestar e insatisfacción hacia la persona que ahora forma parte de nuestra vida, es entonces que vamos llenando nuestra pequeña bolsita de reclamos, rencores, insatisfacciones que tarde o temprano se va a desbordar convirtiendo entonces nuestra relación en algo difícil de manejar.

Aprender a comunicar es una arte, aunque muchos no lo crean. Cuando no comunicamos adecuadamente simplemente no obtenemos las respuestas que deseamos y pasamos a jugar el rol de víctimas al sentirnos incomprendidos.

Quedarnos callados ante situaciones que nos incomodan sólo nos llevará a una gran frustración que terminará evolucionando en una relación poco satisfactoria.

Muchas veces, pensando en no causar conflictos, dejamos crecer los comportamientos que nos causan malestar, y esto sucede en situaciones tan intrascendentes, como por ejemplo, no subir la tapadera del baño; causa risa, pero el no decir cuánto nos molesta esta acción pensando que “después” será el tiempo correcto para hablarlo sólo generará un doble mensaje que al final terminará en una fuerte discusión. Y ese doble mensaje es: “pero si nunca te había molestado y ahora resulta que odias que no levante la tapadera del baño”. Hablar, comunicar a tiempo y en el momento justo evitará problemas futuros.

Tengo 25 años de casada y creo firmemente que la comunicación ha sido la base para mantener un matrimonio estable. No puedo negar que muchas veces he decidido dejar pasar situaciones que me provocan conflicto, y por experiencia les digo que no da buen resultado. Mi consejo sería para todas aquellas parejas que empiezan a formar una familia, que aprendan a comunicar de una manera afectiva, y cuando digo esto significa que comunico con un mayor grado de empatía y disposición a aceptar al otro con sus riquezas y miserias, con sus virtudes y defectos.

Walter Riso nos dice que “la empatía debemos aplicarla en la comunicación, que al fin de cuentas significa estar en comunión con el otro. Para ello es necesario que se relacionen desde el respeto, la consideración y la comprensión. Buscar primero entender al otro, escucharlo y después buscar ser entendido es la clave para una comunicación empática y asertiva”.

Cuando nos embargan las expectativas y esperamos del otro respuestas que nos estimulen y nos motiven, tal vez caigamos en la decepción y el aburrimiento esperando una respuesta que nos satisfaga, y es entonces cuando comienzan los conflictos con los cuales, si no tenemos un plan para que nuestro amor madure, terminaremos fracasando en nuestra relación.

Comunicar empática y asertivamente significa tratar de no ofender ni lastimar al otro, comunicar sin chantajes, desde nuestro sentir, al final está será la única manera de construir una relación duradera y en crecimiento que acrecentará los lazos para tener las herramientas necesarias en los días de invierno. Amar, no es sufrir, y si comunicamos con amor y consideración les puedo augurar una feliz vida de pareja.

Por: Graciela Cueto Serrano


Experta en Comunicación y Desarrollo Humano

Graciela Cueto en Pláticas de Café

@gracielacuetos

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